Mas…¿y mejor?

De la serie: Correo ordinario

Bueno, pues ya tenemos aquí los resultados de las elecciones de Catalunya, los resultados reales, más allá de las encuestas. El jueves, si mis complicadas circunstancias actuales me permiten reemprender las habituales paellas, haré mis propias y cervecescas valoraciones políticas de lo que ha pasado, pero hoy toca afrontar la realidad y su futuro.

Convergència i Unió ha ganado claramente las elecciones y, aunque no ha obtenido mayoría absoluta -le han faltado seis diputados para alcanzarla- lo cierto es que va a poder gobernar en una muy cómoda minoría y siempre encontrará votos aliados para cada cosa complicada a cambio de regalitos no muy caros (aunque ese tipo de regalitos acabe costándonos a los ciudadanos un Congo, pero bueno…). Por regalitos caros -a estos efectos- entiendo, por ejemplo, repartir poder serio entre gamberros casi de folletín y labrarse, gracias a ello, una catástrofe electoral de aquellas que tienen unaimportante inercia… municipal… y quién sabe si estatal. Pero no nos vayamos por los cerros de Úbeda.

Con CiU nos esperan, desgraciadamente, pocas sorpresas. He dicho muchas veces que lo único bueno que cabe decir de CiU -en lo que a los intereses que se reflejan habitualmente en esta bitácora respecta- es que, cuando menos, no engaña. Pero nada más. Damas y caballeros: decir CiU, en este terreno, es decir Micro$oft. Y no hay nada más que hablar. Vamos, al menos, así quedaron las cosas cuando en 2004 emprendieron la travesía del desierto.

¿Habrán evolucionado en estos seis años? Yo espero que sí, pero tengo mis dudas.

Es posible que, ante la ineludible necesidad de recortar gastos en la Administración de la Generalitat, alguien del partido comente que, bueno, ejem, las licencias cuestan un pastizal y, en fin, el invento de los rojos pringaos estos puede cubrir el expediente por mucho menos dinero y, además, hombre, daría buena fama al partido en el mundo de los frikis estos. No es que sean muchos ni que se caractericen por votar demasiado, pero si les hubiésemos tomado el pelo con un poco de gracia, como hizo ERC en su día, pues igual un escañito o dos más hubiésemos sacado. Total, un Tinell más… ¿qué importa al mundo?

Pues sí, es una línea de pensamiento perfectamente asociable a una CiU que se va a encontrar con los cajones llenos… de facturas pendientes de pago. Lo que ocurre, es que Micro$oft ya tiene previstos los problemas de este tipo y los soluciona regalando cosas. Lo importante es no perder terreno. Hace, nada, dos días, un docente de Castilla-León me comentaba que a esa comunidad autónoma, Micro$oft les había aportado soluciones en cantidad y… bueno… decía que en calidad… muy importantes, y por muy poco dinero. Poquísimo. Evidentemente: cualquier cosa antes de que se echen al software libre. Ya recuperaremos más adelante esa pasta, ahora de lo que se trata es de seguir ahí como sea. Regalando, sobornando… Como sea. Por eso, aunque alguien en CiU llegue a pensar en una solución verdaderamente buena, eficiente y económicamente asumible… ahí estará Micro$oft para pararle los pies.

La derecha no es un buen caldo de cultivo para soluciones comunitarias verdaderamente progresistas. Quien cree en la empresarialización hasta de los servicios públicos no va a cambiar esa mentalidad en ningún aspecto a poco que… los ciudadanos paguemos la cuenta, tanto si nos gusta como si no.

El único consuelo es que, verdaderamente, perdemos bien poco.

El tripartit, ayer fenecido en olor de su propia mierda, no hizo sino llenarse la boca con grandes palabras, grandes promesas y… grandes trolas. Como dije yo el otro día, lo único en limpio -nunca mejor dicho- que hemos sacado de ahí es la distro Linkat, una adaptación de OpenSuSE para la educación catalana. Pero Linkat no constituyó nunca un verdadero proyecto de política tecnológica de envergadura, sino la obra de una guerrilla que, a modo de mosca cojonera, se dedicó a fastidiar al maragallismo educativo -una de las grandes catástrofes de la educación catalana, por cierto- hasta que se les permitió instalar, como quien dice, una máquina a la puerta del retrete. Ni siquiera en el fastuoso programa EduCat 1×1, la más sonada tomadura de pelo en la catalana historia de las TIC y de la educación, Linkat motorizó como sistema operativo único los ordenadores promocionados orbi et urbi por el Govern, y hubo de conformarse con convivir en arranque dual con el malware norteamericano. Un desastre.

No vamos a echar de menos al tripartit, desde luego, pero no está tampoco el futuro para echar las campanas al vuelo. Lo peor, además, es que la sociedad civil catalana en el ámbito tecnológico es prácticamente inexistente. Aunque nos pusiéramos a la tarea ahora y en serio -de lo cual me quedan personalmente muy pocas ganas: las TIC catalanas son mi decepción vital y mi quemazo personal-, no lograríamos construir algo con cara y ojos (y eso trabajando mucho y bien) hasta casi el final de la legislatura; bueno, que ya estaría bien, porque después de estas elecciones y de esta legislatura, vendrán otras elecciones y otra legislatura: cuatro años son años, pero acaban transcurriendo, si no se hunde el mundo, y mejor construir algo bueno y sólido para que funcione dentro de cuatro años que no hacer nada y que todo siga igual dentro de cuatro, dentro de ocho y dentro de doce. Pero no deja de ser irritante la constatación de la oportunidad perdida… y la poca esperanza en que la sociedad civil catalana in pectore se vaya a poner las pilas para hacer algo bonito dentro de cuatro años. Seguramente -y a todo estirar- abriremos (abrirán) un wiki. El enésimo.

Estamos ante el primer cambio político que contempla «El Incordio», que cumplirá siete años el próximo mes de mayo y que, por tanto, nació con el zapaterismo y con el tripartit. A este último ya se le ha dado carpetazo y en Catalunya, a partir de hoy, pinta ya otra cosa. Por desgracia, en nuestra área específica, lo único que pintan son bastos. Para «El Incordio», pues, nada ha cambiado y, por tanto, en «El Incordio» nada cambiará.

Si alguien dudó alguna vez de mi independencia -que no me consta, la verdad- va a ver desde ahora mismo que esa duda no tenía ninguna razón de ser.

Habrá que seguir incordiando. Por desgracia.

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