Sepulturas llenas (de tantas cenas)

De la serie: Correo ordinario

Está dando mucho que hablar hoy la famosa cena de la Sinde con elementos característicos del sector de la farándula a la que asistió, así como descolgado -no sabía ni por qué lo habían invitado-, un editor que trabaja habitualmente con licencias Creative Commons.

Desde luego, leyendo la descripción de Amador Fernández-Savater (el autor del post que la ventea), a uno se le vienen reminiscencias de Kafka, del «Jardín de las Delicias» o de cualquier otra manifestación del surrealismo más tremendista, o sea que el pobre don Amador alucinó seguramente por un tubo. Bueno, seguramente no: con total seguridad, según se desprende de lo que explica él mismo.

Siendo las cosas tal como él las describe, hay varias conclusiones muy claras.

La primera, es que la farándula (sector beautiful privilegiada) está presa del pánico. Es una simple constatación, porque por otros muchos indicios ya lo sabíamos: basta con leer las burradas que llegaron a escribir tíos como Bardem o Sanz -por poner a dos de los más caracterizados, que no únicos- para llegar a la conclusión de que hay que estar muy pirado para escribir esas cosas por más que se haga por encargo… o por mandato. Pero el pánico es lo que tiene, que hace que su víctima pierda totalmente el oremus y cometa las mayores tonterías. A Barcem y a Sanz (entre otros) sólo les pueden pasar dos cosas, cuando haya transcurrido un cierto tiempo: la mala, es decir, que lean eso que escribieron en vísperas de Navidad y les acometa un agobiante sentimiento de vergüenza, o la peor, o sea que lean eso mismo y que lo sigan encontrando tan bonito y tan bien. El último caso sería para hacérselo mirar por alguien de guardia.

Yo me pregunto, por otra parte, qué decía la Sinde. Porque, por más que sea la ministra más incapaz y de mayor mala fe y mala baba que se haya visto en muchos años (lo que, después del paso de Dixie por el Ministerio [llamado] de Cultura, es un récord que tiene su mérito), tiene que conocer la realidad política, tiene que percibir claramente lo que es posible y lo que es imposible y arrimar el ascua a su sardina, sí, desgraciadamente, pero dentro de la realidad, dentro de lo que es políticamente viable. Las barbaridades que estaban diciendo todos aquellos tíos -siempre en la versión, perfectamente verosímil, de don Amador- escapan a toda realidad. Hay una segunda versión de los acontecimientos, descrita por otra fuente, que se basa, parece ser, en otros testigos, y que sostiene que la ministra gritaba casi posesa: «¡No vais a ganar!¡No vais a ganar!». Bueno, pero… ¿a quién se lo decía? ¿Era una admonición lanzada a lo cósmico o se lo estaba diciendo a sus congéneres? Mi impresión -en pura coherencia, aunque vete a saber- sería precisamente esa, que el mensaje de Sinde, conocedora de la realidad y de lo políticamente posible, les estaba reprochando su ciego extremismo para advertirles que por esa vía no iban a lograr resultado alguno. Porque de otra forma… ¿a quién podía Sinde espetar esa advertencia? O eso, o bien otra recomendación para el de guardia.

La segunda, es que la famosa convocatoria de conciliación de Álex de la Iglesia ha resultado ser, tal como algunos sospecharon –sospecha que yo aboné-, un bote de humo, luz de gas, teatro… en definitiva, una farsa. Había que acudir, no lo digo en menoscabo de los convocados que asistieron (el propio Víctor Domingo estaba entre ellos), pero está claro -y tanto como verse claro no, pero en aquel momento pudo sospecharse y, de hecho, se sospechó- que De la Iglesia trató de obtener cuartelillo al simple fin de allanar en lo posible el difícil camino al Senado de la ley Biden-Sinde tras su batacazo en el Congreso. Porque en la cena esta, allí estaba el amigo Álex (Timeo Danaos et dona ferentes) de corifeo del vocerío histérico. Por si quedaba alguna duda, su participación en la ya llamada cena del miedo (¿o de los miedosos?) incinera absolutamente cualquier ulterior intento que se le pudiera ocurrir al estilo del primero: ya no va a colar. Y si convoca otra y cuela, entonces ya es que nos merecemos todo lo que nos pase, las cosas como son. Hermanos, bueno, pero primos, no.

La tercera, desarzona todos los paños calientes que habitualmente pretexta la industria del ocio y el resto de la banda, cuando juran que la medida puesta en cuestión en ese momento es justa y benéfica y que de ningún modo se dirige contra el usuario. Mentira. En esa cena, ayer se pedía, se exigía a grito pelado, más bien, que corriera la sangre, que se fuera directamente a por el que se descarga contenidos y que se le sometiera a todos los puteos habidos y por haber. Por si alguien se había creído el humo de colores de esa gente, desengáñese inmediatamente: van a por los que se descargan contenidos. Ayer mismo, ya explicaba yo que lo de las doscientas páginas no cuela y ahí tenemos la confirmación: la ley Biden-Sinde va directamente a por el usuario; a por el usuario y a por el discrepante. Su objetivo final es implantar el instrumento que permita a la industria multinacional (esto es, esencialmente norteamericana) ocupar el mercado digital en modo analógico. Ni más ni menos. Y cuantos más datos llegan, menos dudas me caben al respecto.

Monopolio cultural: yo ya hablaba de eso también ayer y Amador se produce en términos casi idénticos. Es evidente que el temor que sienten las empresas a perder su dominio omnímodo del mercado lo sienten también -trocado, como vemos, en pánico- por los ahijados a los que el establishment ha aupado en uso de ese dominio y muchos de los cuales -yo creo que la mayoría- no resistirían la libre competencia y los que lo hicieran verían muy disminuido su actual status. Hace cosa de un par de años, fui convocado para un debate de Barcelona Televisió; de mi bando estaba también, por cierto, Carlos Sánchez Almeida y uno de los del otro lado era Sisa. Recuerdo que mientras hacíamos antesala para entrar en el estudio, ya empezó el debate por nuestra cuenta (esto es frecuente) y, en un momento dado, salió a la palestra el tema de la música copyleft; Sisa no pudo contenerse y soltó que la música copyleft estaba llena de mierda; yo iba a responderle lo propio sobre la comercial (se me apareció la imagen de El Fary, por no ir más lejos) y justo entonces nos llamaron al estudio. Le tienen miedo al copyleft y se lo tienen porque en un mercado libre ellos pierden todas las ventajas y ahí la música copyleft (en la que efectivamente, hay bastante mierda, pero no más que en la comercial y probablemente bastante menos) entraría verdaderamente a saco. No habría más arma válida que el talento y por ahí es por donde hace aguas mucho disco de oro de rastrillo de pedanía.

Finalmente, han puesto de manifiesto palpablemente otro detalle que no ignorábamos: su desconocimiento de la red y de su propia clientela. Viven de la copia promocionada -que venden mediante técnicas de márqueting muy sofisticadas, más que por mérito propio- y no entienden -no pueden- que la copia libre no es una copia que se deja de vender sino una promoción gratuita de la obra completamente fuera del alcance incluso de los publicistas y de los promotores más reputados; a condición, claro está, de que se trate de una obra de calidad, no de un chafarriñón pintado de colorines, que es lo que hacen muchos de los que más se quejan. Como Bisbal -diáfano ejemplo- que, verbigracia, osa decir -qué atrevida es la ignorancia o la manipulación interesada- que Vale Music ha cerrado por culpa de no sé qué piratería. Anda ya.

En fin, que a cada día que pasa, a cada acontecimiento que se va sucediendo, el juego de esta gentecilla va quedando cada vez más expuesto incluso a la mirada de quien menos quiera ver. Sabemos que se les hunde el mundo (a la mayoría nunca les debió ser levantado); sabemos que están locos de miedo, temerosos -ahí, sí, con razón- de perder el chollo; sabemos que no tienen escrúpulos a la hora de exigir de los poderes públicos los comportamientos más dictatoriales; sabemos que están claramente impelidos por sus discográficas y productoras cinematográficas (ergo, por las multinacionales americanas) a propalar tonterías que los hunde -aún más- en el ridículo; y a ver qué nos quedará aún por saber, aunque es poco lo que a estas alturas no sospechemos ya, por absurdo o abyecto que sea.

Porque lo que ya sabemos, lo que ya son hechos probados, manda huevos.

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.

Comentarios

  • carlosues  On 13/01/2011 at .

    ¡¡¡Bravo!!! muy bien explicado Javier, lo malo es que no querrán entender y menos aceptar…

  • Fernando Acero  On 13/01/2011 at .

    Es malo que una Ministra, que tiene que defender cosas muy concretas de la cultura, se dedique a montar la inquisición contra la cultura. Mira que conspirar en un lugar público y sin saber exactamente a los que invitaba.

    Buen artículo, estimado amigo.

    Un saludo, Fernando Acero

  • carlosues  On 14/01/2011 at .

    Genial, ya suben el tono,ya no somos piratas, somos Terroristas
    http://www.filmica.com/carlosues/archivos/010986.html

Trackbacks

A %d blogueros les gusta esto: