Goyescas

De la serie: Correo ordinario

El domingo pasado me tragué, por primera vez en mi vida -y espero que por última-, la Gala de los Goya. Bueno, de hecho, decir que me la tragué resulta exagerado; me limité a conectar RTVE en una pestaña del navegador y a seguir con mis cosas mientras más o menos iba oyendo lo que pasaba a la espera del discurso de Álex de la Iglesia, que es a lo que íbamos, claro, si no de qué. Mientras tanto, iba también tuiteando un poco, no mucho, porque la densidad de mensajillos era bestial y querer abarcarlo todo hubiera sido imposible, aparte de que, de intentarlo, no hubiera podido estar por otra cosa. Soy poco afecto a Twitter porque reclama toda la atención de uno -al contrario que Facebook, más calmado, más estudiado- y no entiendo cómo se puede ser productivo tuiteando a saco. Yo, desde luego, no lo soy. Si algún día me veis por Twitter participando activamente, podéis estar seguros de que no estoy haciendo ninguna otra cosa; con los años, he conseguido ser bastante multitarea, pero no tanto.

Este tipo de galas -y no sólo la española- me resultan bastante insufribles; no son más que estúpidas ferias de vanidades entre mediocres (y ahí sí que destaca la de aquí) sin otro objeto que el de epatarse a sí mismos. Puta carnaza para puto colorín, sin más. Quizá por eso mi cabreo es aún mayor cuando oigo que la estupidez local nos ha costado a los españolitos la friolera de 1,2 millones de euros (200 millones de las viejas). Por lo demás, la gala en cuestión tuvo una caída de audiencia de un 20 por 100 (300.000 espectadores menos) en relación a la del año pasado y eso que la de este año contó con espectadores inhabituales -la gente de Internet- porque bajaba calentita gracias a los acontecimientos Sinde. Y, en fin, tanta gala y tanta cagarela, para un sector que se hunde en su propia mierda: el año pasado perdió siete millones de espectadores. Y que no digan que es por culpa de las descargas: la película triunfadora, Pa negre, apenas había conseguido hasta el domingo 60.000 espectadores y aún no circulaba por las redes P2P, así que menos excusas, so inútiles, que lo único que pasa aquí es que hacéis un cine que da asco y no hay más. Después hablaré con más calma -y no menos ira- del Pa negre de los cojones.

En fin, que después de aguantar el pase de modelos del cuadro de actores de la casa -porque, además, siempre son los mismos, gala Goya tras gala Goya, será por eso que ya hieden- llegamos a lo que verdaderamente interesaba: el discurso de Álex de la Iglesia. Un discurso duro dedicado a su gente, un discurso lúcido y seco, un esto es lo que hay y, os guste o no os guste, por aquí habrá que pasar, apenas atenuado por expresiones de esperanza en un futuro mejor, que fue seguido con frialdad -yo diría que desdén- por la concurrencia. Evidentemente, el discurso va a caer en saco roto, esto lo tuve claro desde el primer momento. En realidad, si el cine español tiene alguna esperanza, si hay la menor posibilidad de que el cine -como industria y como arte, en su caso- se amalgame con las nuevas tecnologías -con las existentes y con las que están por llegar- no se materializará hasta que desaparezca toda esta chusma que hay ahora, hasta que ese gallinero infecto sea relevado por una joven generación que haya nacido y crecido en la digitalidad. Mientras tanto, estaremos todos incursos en una guerra que, además -y que lo tengan muy claro-, perderán. Con Ley Sinde de Rajoy o sin Ley Sinde de Rajoy (tenemos denominación nueva, como podéis ver), mientras ir al cine no sea obligatorio, todo este gremio lo tiene bien crudo. Incluso con las generosísimas subvenciones que les regala la ministra.

Sobre la figura de Álex de la Iglesia… Bueno, sabéis que, en relación con toda la movida Sinde, nunca he acabado de ver claro al personaje. La gente inteligente muda de opinión cuando debe hacerse, pero no de golpe; los cambios de actitud y de opinión, cuando afectan a algo tan trascendental para el individuo, suelen producirse tras un proceso intelectual largo e, incluso, doloroso, no tras una conversación casi de café con internautas caracterizados. Las caídas del caballo son propias o de amigos del frasco, o de retrasados mentales, o de farsantes. Eso es lo que no me convence de nuestro converso amigo. Ahora bien, lo que no pueden negarse tampoco son las realidades y lo cierto es que, el domingo, Álex de la Iglesia se mojó, y se mojó hasta las orejas: se ha ganado la hostilidad -ya más abierta que larvada- de la ministra y de la clase política por ahora en el poder, se ha ganado la hostilidad de su propio entorno profesional y, quizá, personal, la de sus colegas, la de los empresarios del sector del que él vive. La primera prueba quizá pueda estar en el hecho de que su película, claramente favorita y mayoritaria en nominaciones, ha sido materialmente arrasada a la hora de los premios; no es algo inaudito en este mundillo, pero no deja de ser sospechoso que haya sucedido precisamente en esta edición y precisamente con una película de Álex. Si, como alguien ha dicho, está jugando el papel de poli bueno para mejor colar la Ley Sinde de Rajoy, lo cierto es que es un poli bueno a lo bonzo, porque de esta no sale, al menos en lo referente al prestigio, fama y ascendiente entre sus propis compañeros. Quizá me vaya tocando a mí ir pensando en mudar de opinión, habrá que ver otros acontecimientos ilustrativos, como la materialización de esa dimisión elíptica de la Academia del Cine y otros detalles.

Anonymous y la calle… Bueno, parece ser que hubo una movida razonablemente buena. No puedo hablar de ciencia propia porque RTVE no fue muy prolífica en imágenes de la protesta (¿por qué será?), pero por las fotos que he visto, desde luego había más de las doscientas personas que han citado algunos medios afectos al copyright. He leído por ahí cifras de entre 700 y 1.000. Son cifras modestísimas, aunque, en el ámbito de la Red están en zona de récords, muy cerca del que logró la Asociación de Internautas frente al Ministerio de Cultura aquel domingo de mayo de 2009. Pero, bueno, pese a esta modesta cifra -que lo es, y no puede negarse- podríamos -sólo podríamos– estar ante un cambio de tendencia que, ojalá, llevara a los internautas a la calle en una cantidad acorde con su verdadero peso cívico. Ojalá no tarde en materializarse ese sueño de decenas de miles de internautas en la calle, porque si esperamos mucho nos van a meter muchísimas cosas dobladas por donde imagináis. Lo del domingo, cuando menos, induce más al optimismo que al pesimismo, pero siempre sin perder de vista el acento crítico del hecho de que estamos aún muy muy lejos del mínimo tolerable y del promedio deseable.

Finalmente, Pa negre. Vamos a hablar de Pa negre. No he visto la película ni pienso verla, pero permitidme que os cuente una historia familiar, una batallita.

En 1939, mi padre estaba en Roda de Ter; mi abuelo llevó allá a toda la familia huyendo de los bombardeos que asolaban Barcelona. Cuando oyó que aquellos benefactores de la Humanidad a los que Zap tributa tanto homenaje se estaban llevando a los niños a Rusia para «preservarlos del fascismo», mi padre decidió que a Rusia se la metieran por donde amarga Stalin y se echó al monte a esperar a que llegara el fascismo que, al menos, no se lo iba a llevar a ninguna parte. Echarse al monte en febrero en Roda de Ter no es ninguna broma, pero más frío hace en Moscú. Allí anduvo algunos días deambulando con otros dos o tres como él. Os ahorro las peripecias, las calamidades y las horas de angustia que pasó cuando se encontró -material y literalmente- entre los dos fuegos de las ametralladoras republicanas y de la caballería de los moros de Franco. Volvió al pueblo -ya ocupado- y lo primero que le sucedió es que unos soldados alemanes le dieron pan y chocolate. Desde entonces jamás se ha podido hablar mal de los soldados alemanes delante de mi padre, da igual Wehrmacht que Bundeswehr.

Después de la guerra, en casa de mi abuelo no se nadaba en la abundancia. Mi padre quería ser ingeniero, pero tuvo que pagarse la carrera aprendiendo y ejerciendo el oficio de relojero (del que siempre ha estado orgullosísimo) de modo que, no dando la cosa para más, tuvo que conformarse con la de aparejador, carrera que también honró y ejerció con dignidad y frente alta (hasta los ochenta años, el tío, y aún lo tuvieron que jubilar a la fuerza). Mientras tanto, pasó hambre -él y todos los españoles, y los catalanes y muy particularmente los barceloneses- y pasó, como todo el mundo salvo cuatro sinvergüenzas, tremendas privaciones. Mi padre -y quedan aún muchos como él- todavía besa el pedazo de pan que recoge cuando le ha caído al suelo.

Como puede verse, nada que, con pequeñas variaciones, no soportaran prácticamente todas las familias españolas de la época, por no hablar de las que lo pasaron aún peor, que no fueron pocas.

Así que toda la gente de mi generación hemos desayunado, comido y cenado con esa puta postguerra. Y he consagrado algunos de mis objetivos vitales a formar parte de la última generación que, aunque sea de referencias, tenga nada que ver con la puta guerra, con la reputa postguerra y con la madre que las parió; empeño en el que me veo fracasando, porque un montón de hijos de la gran puta frustrados -que no nombro pero que todos tenemos in mente– se empeñan en imponer a nuestros hijos estos hechos para que los vean en clave de presente. Que me vengan a mí con la mierda de la memoria histórica sobre todo cuando lo que están haciendo es una verdadera memez histórica y que me vengan, encima, unos chiquilicuatro, unos mindundis de mierda, es algo que me corroe el forro de los cojones, hablando mal y claro.

O sea que, siguiendo con el tono, se pueden meter su mierda de Pa negre por el mismísimo culo.

Y todo el cine español, a continuación.

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.

Comentarios

  • Rogelio Carballo  On 15/02/2011 at .

    Plas, plas, y plas….
    Tu abuelo, sencillamente, un iluminado. No habreis podido agradecérselo lo suficiente. Salir de la España guerracivilista para caer en las garras del chef que cocinó la mayor masacre humana de la historia de la humanidad, que juntando a todos los demás que alguna vez pisaron el país de la tiranía no hacen ni la cuarta parte de muertos, ilustre inspirador de angelitos como Mao y Pol Pot y el coreano ese de nombre inpronunciable.

    Os tocó la lotería. Y me alegro.

  • Javier Cuchí  On 15/02/2011 at .

    Bueno, en realidad el iluminado fue mi propio padre. Y sí, nos tocó la lotería. Pero el que las pasó putas fue él, claro.

  • Javier  On 15/02/2011 at .

    Aplausos.eres genial y que lo sea por mucho tiempo,un abrazo.
    javier gandul

    pd.pá cojones los nuestros.jeje

  • JP Clemente  On 15/02/2011 at .

    salu2 Javier, en fin…, yo fui de los que hizo activismo con #Anonymous #nolesvotes enla #operacionGoya que me recordó la de las patentes y tienes razón que si haces Twitter no puedes hacer otra cosa, pero sobre las 21:45 h. teníamos 4 TT de 10; fue coincidencia, me enteré a las 15 h. de la movida pero me estaba preparando desde el día antes porque quería probar como podía ser eso de #Egypt y antes Túnez, incluso con censura, pero con Twitter, ellos también se lo tomaron como simulacro, #censuraTve y alguna más que me callo; funcionan las URL cortas y en plena ebullición (estuve viendo la entrevista a @perezreverte) me limitaba a RT de enlaces y fotos de la acción y como solo se puede 1 vez, más veces con copypaste, como si fueran míos, aunque he pedido disculpas después; me parece que se asustaron o que están más asustaos si cabe porque tengo avisos de intentos de acceso a mis cuentas y propuesta de cambio de contraseña, de momento guardaos los mensajes a ver como sigue la cosa; aunque sea cambiar de tema (en parte) me recordó mis lecturas de Arthur C. Clarke, el escritor, que fue soldado telegrafista en la segunda guerra mundial; digamos que Twitter es algo así como 1 telégrafo mágico con muchísimas más posibilidades y los telegrafistas de las películas (bélicas y Western) han pasao a ser mis ídolos; por algunos comentarios que he leído impactaron mucho mis mensajes sobre el coste por año de la censura (20.000.000 €) en Abc, donde también llamó su atención, como si nos hubiéramos coordinao, qué va, pero cómo íbamos informando con avisos (registros, antidisturbios) y también 1 cosa que se hacía en los foros antiguos, subir los temas, es decir, cuando había 1 foto, el vídeo de la pitada, incluso 1 nota de prensa, lo que fuera importante lo RT para que estuviera siempre arriba; digamos que han acelerao las cosas y me temo lo peor pero puedo asegurar que Twitter es algo tremendo de verdad, prácticamente imparable, lo de tumbar las web ajenas comparao es 1 juego de niños; si vistes la jugada (y creo que sí) a ver si te animas la próxima

  • JP Clemente  On 15/02/2011 at .

    bueno, me pongo cansino… como yo iba viendo cómo se trataba la cosa en los medios web (repercusión) o cuáles (Abc, Mundo, Razón, Tele 5 -lo juro, en el telediario-, luego otros y otros que no) me he dao cuenta de la tremenda superioridad de Twitter (de acuerdo que Facebook es más reposado, digamos diferente, como 1 corralito de tráfico imposible de enlazar, o sea, no vale); recuerda la vez que comenté el impacto inmediato de tus escritos (elecciones en Catalunya, Hereu y primarias, no fallas) que yo envidiaba en ese aspecto, aunque en continuidad reconozco que sí pego, pero sin embargo desde el domingo yo también sé boxear como Mike Tyson, digamos que Twitter es otra cosa pero qué cosa; dias anteriores tuve altercado con 1 gorrilla que había salido en los #perezrevertefacts que interpretaba como spam mis digamos que mis prácticas, de hecho me temí que se iba a quejar y me iban a decir algo pero ha borrao sus mensajes y nadie me ha dicho nada (directamente) aunque he notao el rebufo o lo estoy notando

A %d blogueros les gusta esto: