Apuntes para una rebelión

De la serie: Los jueves, paella

Esta va a ser una paella un poco especial. Voy a hablar, sí, de política -como es característico en mis paellas jovianas- pero no en el tono de siempre. Hoy vamos a llevar este tema a los aspectos más habituales de esta casa, que es la vuestra.

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Como estaba más que cantado, se aprobó la Ley Sinde de Rajoy con una abrumadora mayoría parlamentaria, tanto en el Senado como en el Congreso. Mayoría aplastante -no vamos a decir una cosa por otra cuando la evidencia es tan patente- pero procedente de tres únicos partidos: PSOE, PP y CiU. Los demás, que son más de tres pero están mucho menos representados, votaron en contra de la barbaridad, tanto en una cámara como en otra.

Esto ha llevado a una indignación general en la Red, como no podía ser menos y algunos se han sublevado -nos hemos, porque yo me adhiero, aunque no haya participado en la génesis de la historia- y han montado una especie de plataforma -por llamarlo de alguna manera- denominada con el hagstag de Twitter #nolesvotes. La iniciativa consiste en promover el no-voto a las tres formaciones conchabadas para traicionar al ciudadano, pero sin apoyar ninguna otra opción política concreta. Naturalmente, la chusma de los partidos ya se ha puesto a intoxicar -inicialmente por Twitter- diciendo que lo que se pretende es el voto en blanco o la abstención. De eso nada: ya hemos visto reiteradamente cómo desprecian esos votos; derraman muchas lágrimas de cocodrilo el primer día («hemos tomado nota» «estudiaremos este fenómeno con mucha atención» «algo falla en nuestra comunicación con el ciudadano» y otras pavadas similares) para después, ni siquiera veinticuatro horas después, entregarse al compadreo, al pasteleo y al trapicheo habituales. Recordemos cómo en los clamores por el Estatut y en las indignaciones oficiales por el escamoteo de lo que el pueblo de Catalunya había decidido, olvidaban decir que la mitad del pueblo de Catalunya había pasado del mambo desde el mismísimo primer momento (otra cosa es que, después, muchos de los de ese 50 por 100 que pasamos nos cabreáramos por lo del Constitucional, pero esa ya fue otra cuestión, otra circunstancia y otras razones).

Lo que se intenta es modificar el hábito de voto bipartidista logrando un parlamento mucho más variado y equilibrado, de manera que sea, si no imposible, sí, al menos, dificilísimo llegar a que enjuagues como la Ley Sinde de Rajoy sean posibles. ¿Como la Ley Sinde de Rajoy? Pues sí, como la Ley Sinde de Rajoy, pero también -y quizá sobre todo- como el pensionazo, como los recortes en los derechos sociales, en la asistencia social, en la sanidad, en la educación, mientras se llena a bancos y cajas -culpables y, además, únicos culpables de la peor crisis desde 1929- de dinero público en cantidades de miles de millones. Vivimos en medio de un despropósito político y económico absolutamente alucinante y ya ha llegado -larga y sobradamente- el momento de decir basta, pedir cuentas y hacer que nos las paguen.

Para ello, lo que vamos a intentar es que los ciudadanos acudan a votar en las proximas -y siguientes- elecciones pero que no lo hagan por ninguno de los tres partidos Sinde y busquen otras opciones válidas para sus propias convicciones; cosa que no ha de ser difícil porque, en medio de tanto incumplimiento, de tanta traición y de tanto oportunismo, me pregunto qué convicciones pueden sustentar, a estas alturas de la película, PSOE, PP o CiU.

Que nadie crea, sin embargo, que la tarea va a ser fácil. Hay dificultades que la sitúan al límite mismo de lo alcanzable. Solemos caer en una especie de euforia digital basada en el sentimiento de que en la Red somos los amos, y es un sentimiento equivocado, por varias razones.

La primera es que no somos los amos ni siquiera en la Red. Los activistas digitales somos unos cuantos miles y, probablemente, tenemos convencidos y de nuestra parte a unos cuantos centenares de miles más que son menos activos. Pero en la Red española somos veintisiete millones. Y aún así, aunque confiáramos en que estos veintisiete millones son susceptibles de venirse a las nuestras, debemos tener en cuenta que la gente -individualmente, una misma persona- cambia de comportamientos, de actitudes e incluso de inclinaciones cuando sale de la Red. El que hoy se caga en el PSOE por la Ley Sinde de Rajoy, mañana lo vota porque le da alergia votar otra cosa o está cagado de miedo ante la posibilidad de que gane el PP o de que lo haga por mayoría absoluta. Y con el PP lo mismo, pero en sentido contrario. Y en cuanto a CiU, sabe que en cuanto encienda la antorcha del Canigó pletórica de esencias de catalanidad irredenta, tiene un suelo de votos más que asegurado. A los componentes de este suelo les venderá -ya lo ha hecho descaradamente- que votarán con el PSOE (o, en su caso, con el PP) lo que sea si se consigue… (y aquí apunta financiación, competencias, endeudamiento, etc.).

La segunda es que los medios de comunicación convencionales siguen siendo importantes y aún pesan más que la Red, especialmente la televisión. Lo que se dice en televisión aún goza de una especie de instinto de fidelidad religiosa, como si lo que se dice en un telediario tuviera un valor evangélico. Y a los medios de comunicación convencionales los vamos a tener, a prácticamente todos, enfrente. Desde luego, los de carácter nacional y autonómico. Quizá entre medios locales encontremos a algunos amigos, pero no nos hagamos ilusiones: serán pocos. Los medios de comunicación están en manos de empresas mediáticas que, o bien constituyen poderes en sí mismas o bien constituyen correas de transmisión de otros poderes políticos o fácticos. En cualquier caso, viven de la apropiación del conocimiento y, sea por lo uno, por lo otro o por todo junto, no van a tolerar que pasemos facturas por una Ley Sinde de Rajoy de la que son muy partidarios. Ya vimos lo que sucedió cuando conseguimos la efímera victoria de diciembre pasado en el Congreso.

La tercera, es que tenemos a la ciudadanía completamente anestesiada. Desde un cierto punto de vista, parece un poco ridículo pretender levantar a la ciudadanía por lo de la Ley Sinde de Rajoy cuando ni el apiolamiento del estado del bienestar ni más -ya mucho más- de cuatro millones de parados en la calle lo han conseguido. Claro que puede decirse -y puede ser cierto- que siempre es una gota la que derrama el vaso, que un sólo bonzo tumba a un régimen cuando la cosa ya baja cargadita, pero eso en un resquicio para acceder a lo posible, no la seguridad. Despertar a una ciudadanía que ha sido neutralizada mediante una labor de zapa -que empieza ya en la propia escuela- y que ha durado treinta años, no va a ser una tarea fácil y menos para ser llevada a cabo en poco menos de cien días. Incluso dentro del bipartidismo, recordemos que se necesitaron doscientos muertos y una canallada para que el PP perdiera -a manos del PSOE, no de todos los demás- unas elecciones que tenía ganadas y quizá por mayoría absoluta. La Ley Sinde de Rajoy no tiene la entidad -ante la sensibilidad ciudadana- que tuvo el 11-M.

La cuarta, es si tenemos preparación para hacerlo. El ser líderes unos y activistas los más en Red no nos convierte automáticamente en líderes o activistas en la calle, en la política. Ellos, el enemigo, son profesionales del terreno en el que nos metemos. Es bien cierto que en algunos de los partidos eventualmente beneficiarios de la campaña #nolesvotes también hay profesionales, y de los buenos (UPyD, IU, ICV, ERC, PNV), que ya se ocuparán de arrimar su sardina al ascua más grande o más pequeña que nosotros acertemos a encender, pero así y todo, y aunque las sardinas no son muchas, no sé si habrá ascua para tanto pescado.

En plata: no creo que logremos grandes resultados de cara a los comicios de mayo.

Pero que no se vea este ejercicio de realismo -a mi modo de ver: otros pueden verlo de otra manera- como un ejercicio de pesimismo. No soy pesimista. Creo que, a la larga, lo lograremos. Creo -y lo creo firmemente- que si reflexionamos bien ahora y si somos autocríticos cuando veamos los seguramente pobres resultados de mayo, podemos darles un golpe importante donde les va a doler de veras: en 2012.

Para ello, tenemos que cumplir unos cuantos requisitos:

1. Trabajar mucho, muchísimo, sin desfallecer, dentro y fuera de la Red. Sólo multiplicándonos podremos lograr un efecto que impresiona mucho a la gente: que se nos vea por todas partes.

2. No caer en la desmoralización ante el más que seguro ninguneo de los medios de comunicación convencionales (ninguneo más probable aún que la animadversión frontal, que nos daría alas). Al contrario, divertirnos pensando en las imbecilidades que balbucearán penosamente cuando logremos nuestros objetivos.

3. No caer en la depresión cuando veamos los más que seguramente modestos resultados de las elecciones de mayo. Al contrario: debemos trabajar contando con ellos y contando también con la burla arrogante de políticos y medios de comunicación. Tenemos que prepararnos mentalmente para pasar momentos muy malos sin que nos afecte anímicamente. Y si por casualidad -o por hacer las cosas bien- diéramos el pelotazo en mayo, no cejar, no detenernos creyéndonos ya vencedores, sino arreciar: el golpe duro, lo que les haría un daño absolutamente lacerante e irreparable es en las generales de 2012. Ese es el objetivo temporal para el que tenemos que trabajar de verdad. Pensemos, además, que es caixa o faixa porque después de las generales pasarán algunos años antes de que vuevan a iniciarse los ciclos electorales. En otras palabras: si no vencemos en el 2012, estaremos vendidos, por lo menos, tres años más. Es una lucha de pura supervivencia.

4. Coordinarnos, no funcionar en guerrilla. Se ha organizado la cosa pensando en que no haya mando. Es una decisión muy inteligente: así, el enemigo no tendrá a quien denigrar o, mejor dicho, denigre a quien denigre, no obtendrá resultados. Pero es que, además, la sensación de camaradería que confiere el trabajo en equipo nos ayudará a seguir adelante y a superar las dificultades y las contrariedades. Que las habrá, y muchas.

5. No olvidar el contacto personal. Sobre todo los grupos locales. Las cervecitas en común son necesarias incluso aunque no sean muy productivas, da igual. La sensación de que estamos ahí, de que no soy yo, que somos nosotros es importantísima y será determinante para la moral general.

y 6. El más complicado. Inteligencia. Actuar de acuerdo con aquel grano salis al que hacía referencia Guareschi, pero grano salis en la cabeza, no en la escopeta, aunque… bueno, no está de más en ninguno de ambos lugares. Lo malo de la inteligencia es que la hay o no la hay, no puede adquirirse. Quod natura non dat, Salamanca non praestat. Pero sí puede detectarse y seguirse a quien la tenga: el ignorante consciente de que lo es, está empezando a no serlo. Lo esencial, eso sí, es no hacer burradas que puedan resultar contraproducentes.

Por de pronto se han creado grupos de trabajo con carácter territorial: estatal, autonómico y local. Puedes buscar el enlace al tuyo aquí. No hay normas previas, nada que encorsete, más que el acuerdo de todos los integrantes. No hay más límite que la imaginación. Lo único que hay que hacer es pensar, imagina, trabajar y moverse.

También se está redactando un argumentario documentado para que puedas ofrecer claras y coherentes explicaciones a tus conciudadanos (Internet tiene memoria; y mucha). Recordemos todos que el trabajo de proximidad es importantísimo, Sólo con él, podemos añadir fácilmente un dígito a la cifra de los que somos. Y el efecto vírico puede tener una expansión geométrica.

De modo que ahí os dejo, que me voy a trabajar. Me encontraréis integrado en los grupos de Barcelona y de Catalunya. Si queréis acompañarme, ya sabéis lo de aquella canción: dame tu voz, amigo, y juntos echemos a andar.

Adelante con los faroles.

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Y hasta aquí hemos llegado por hoy. Ha sido una paella especial que, imagino, habrá decepcionado a alguno. Lo siento, lo siento de veras, pero interesa muchísimo llamar la atención sobre este tema -como se desprende del propio contenido- y hay lectores de paella que no lo son del resto de la bitácora. Hoy he tenido que abusar de su buena fe, pero ha sido por una buena causa. Espero que lo comprendáis.

Nos vemos el próximo jueves, si sigue sin romperse nada. Será 17 24 y habremos pasado ya el ecuador de este mes, habitualmente el más soso y aburrido del año pero que, en este 2011, está resultando de lo más emocionante.

Buena caza.

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Comentarios

  • Teodoro  On 19/02/2011 at .

    Dice que “mientras se llena a bancos y cajas -culpables y, además, únicos culpables de la peor crisis desde 1929- de dinero público en cantidades de miles de millones…”. ¿Los únicos culpables? Lo siento pero no puedo estar de acuerdo con tu exposición. Los bancos son culpables pero ¿de quienes son los depósitos de los bancos?, pues de personas como tú y como yo que hemos puesto nuestros dineros – muchos o pocos – a disposición de esos bancos sin preocuparnos que hacían con él. Si invertíamos en algún depósito ¿preguntábamos en qué se invertía o solo nos preocupaba el interés que nos ofrecían? Cuando gastábamos más que lo que ingresábamos gracias al “compre hoy y pague mañana” ¿también es culpa de los bancos? Cuando se firmaban hipotecas por el valor de la vivienda más dinerito para un cochazo nuevo y para el viaje al caribe ¿también es culpa de los bancos?¿Cuando aprenderemos a ser responsables de nuestros actos?

  • JP Clemente  On 19/02/2011 at .

    vaya, otra discrepancia (Post 3) pero cómo se nota que no te acaba de convencer Twitter, lo siento pero se dice revuelta en vez de rebelión, al menos en Twitter

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