Parte nº 1 – Explosión

De la nueva serie: Partes de guerra
Desde el campamento libre de #nolesvotes
Día 4º TLS (Tras la Ley Sinde)

Pues eso, efectivamente: explosión. La Red ha explotado y #nolesvotes es ya más que una consigna y que un hagstag de Twitter, es un verdadero grito de guerra. Estoy suscrito a tres grupos -hoy por hoy, tres listas de correo- el estatal, el catalán y el barcelonés y ya no doy el abasto. Aun consciente de que me estoy perdiendo cosas, tengo que darle al marcar como leído porque no puedo con todo. Curiosamente, el más activo desde ayer es el estatal: parece que éste está asfixiando a los canales autonómicos y locales, cuando menos, los míos. No sé si eso es bueno o malo. O, mejor dicho, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Iremos hablando de ellos a medida que se me vaya aclarando la visión del panorama, hoy muy deslumbrada por los incesantes flash de entusiasmo del personal. Y eso que es sábado por la mañana. Y aparte del tráfico de correo electrónico está Twitter que sólo con los buzz que me llegan de Carlos Sánchez Almeida y de Enrique Dans, también baja cargadito. A Twitter ya renuncio, al menos como conexión permanente, o no hago otra cosa.

Cuidado: no es nada nuevo. Esta explosión de entusiasmo la he visto ya otras veces: olé, olé, chavales, tenemos happening en Red, yuju, a por ellos, que son pocos y cobardes. La revolución desde la silla. Cuando hayan pasado unos días, veremos si esa explosión lleva metralla o es todo pirotecnia, como tantas otras veces. Hay aspectos positivos, prometedores, no obstante.

En primer lugar, muchas de las ideas que leo en los grupos miran a la calle. Bien. Parece que la gente es consciente de que solamente con la Red no vamos a conseguirlo y hay cerebros estrujándose para ver qué se puede hacer más allá de la silla y de la puerta de casa. Esto es bueno, muy bueno, porque, sin olvidar la Red, desde luego, la presencia en la calle es esencial. Si hay una presencia, si hay una ubicuidad importante en el mundo material, sólo hará falta que, además, haya inteligencia, para que la victoria sea nuestra. Y, por los análisis que alcanzo a leer, también parece que hay inteligencia. Por este lado, vamos bien.

En segundo lugar, también se piensa en otros medios: el móvil, por ejemplo, que es el arma de comunicación que, verdaderamente, posee toda la ciudadanía. Si por esta vía aparece una táctica inteligente, una acción masiva y, sobre todo, se acierta con la oportunidad, el daño causado al enemigo va a ser grande.

En tercer lugar, ya se barrunta sobre los medios de comunicación convencionales. Ahí soy redondamente pesimista, lo dije anteayer. Pero también es cierto que si nuestra acción consigue una buena densidad tanto en Red como en la calle, los medios de comunicación no podrán evitar hacerse eco de la cuestión, por una simple razón: si silencian lo que la entera ciudadanía no ignora, no solamente harán el ridículo sino que darán valor añadido a #nolesvotes. Por lo tanto, habrán de hablar de ello. Pero ¡ojo! Lo harán mintiendo y manipulando como sólo ellos lo saben hacer.

En cuarto lugar, veo muchas voces que propugnan -y ya se está reflejando en el material que va apareciendo- no referirse solamente -ni siquiera en primer lugar- a la Ley Sinde como motivo principal de la revuelta, sino, a lo sumo, como gota que colmó el vaso, que es importante poner por delante toda la retahíla de sinvergüencerías, de corrupción y de traiciones que han llevado a cabo los tres partidos señalados como enemigos.

En quinto y muy importante lugar, hay gente que está ya trabajando -en vez de, o además de, hablar- y hay material muy bueno que empieza a ser abundante.

En fin, mi cuestión personal está ahora en ver qué puedo hacer -aparte de bloguear– para ayudar a llevar esto adelante, algo que pueda meter yo en la calle. Algo se me ocurrirá. O, por lo menos, alguna de las ideas que se les ocurran a otros podré aplicarla a/en mi entorno.

Lo que más debe preocuparnos ahora es que cuando decaiga ese inicial entusiasmo -que decaerá, es inevitable- la acción, los activistas y la moral quedemos en un nivel aceptable, como mínimo, para que esto pueda seguir adelante con firmes posibilidades de éxito. Éxito que, yo personalmente, me sigo planteando más de cara a 2012 que de cara a este próximo mayo. Como ensayo, como prueba para perfeccionar la máquina irá bien, pero es importante que la gente no se ilusione más allá de lo razonable para que después no haya un bajón moral que desmovilice al personal.

Trabajo y constancia: estas son las claves de la victoria.

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