Parte nº 2 – Onda expansiva

De la serie: Partes de guerra
Desde el campamento libre de #nolesvotes
Día 7 TLS

El tráfico en las listas ha bajado un pelín, pero sólo eso, una ínfima parte. Continúan los brainstorming de ideas y se piden ahora brainstorming de actividades. Por ahí fuera -dentro de la red, pero fuera de lo que son los ámbitos #nolesvotes– sigue habiendo eco. No tanto como en los primeros días, pero aún resuena la reverberación.

Se anda detectando ya una posible línea argumental del enemigo: desprestigiar el movimiento sobre la base de que se trata de cuatro niñatos despechados porque les quitan seriesyonquis pero que pasan de los grandes problemas del país. El contra-argumento -que ya estaba definido previamente- es claro: la Ley Sinde es uno más de los muchísimos y muy graves problemas de este país pero, a los presentes efectos, no ha sido sino la gota que ha derramado el vaso de la paciencia. El caballo de batalla va a ser la corrupción: la corrupción económica y la corrupción política. Aunque no se ha planteado una alternativa definida -ni se planteará, creo yo, porque eso supondría establecer una línea política que podría romper la unidad del movimiento- el leit motiv de recuperación va a ser una mayor participación del ciudadano a todos los niveles políticos y una evaluación ejecutiva y constante de la acción política de los representantes, evitar que las elecciones sean cheques en blanco para cuatro años.

Me preocupa lo de las listas de correo. Si en todas partes ha pasado igual que en Barcelona y Catalunya, la lista estatal se ha comido con patatas a las listas regionales y locales, aunque en mi área se están trabajando bastante bien los wikis. Esto es positivo para la distribución de ideas, pero me temo que no va a ser nada bueno a la hora de la acción en la calle, que habrá de ser, por definición y necesariamente, local. Tampoco se adivinan contactos personales -presenciales- entre los miembros de los grupos.

Se sigue trabajando en el ámbito del material para la acción con una productividad que ya quisieran muchas empresas para puestos que cobran sueldazos. Hay imaginación y hay buen diseño. Si se consigue que todo esto tenga visibilidad en la calle, mucha gente va a sudar frío. El problema, precisamente, está ahí: bajarlo a la calle. Toda la actividad que se ve en la Red no tiene una trasposición proporcional en el ámbito presencial y por ese lado vamos mal (aunque era de temer, claro). Precisamente hoy es el día 90º antes de las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo. El tiempo es jodidamente escaso. Pienso que si la acción fuera terriblemente incisiva e intensa, bastarían muy pocos días para lograr un impacto sensible, pero yo soy muchísimo más partidario del goteo constante, del poder demoledor de la repetición de baja intensidad (a las religiones les ha ido muy bien este procedimiento de las jaculatorias y los salmos dominicales, los mantras y demás; los curas, que saben latín, conocen el poder devastador de la repetición incesante). Por otra parte, dudo de que fuera de la Red seamos capaces de esa acción incisiva e intensa que podría dar el susto. Veremos qué pasa con el móvil, un instrumento que sigue siendo plato de segunda mesa en las elucubraciones de la resistencia, cosa que considero un error, porque es el medio de comunicación -activo, de ida y vuelta- más generalizado y más extendido.

El problema que tenemos -y que hemos elegido nosotros, ojo- es que no podemos plantearnos acciones por sorpresa, al haber elegido la plena trasparencia en la planificación. Eso garantiza un proceso limpio y poco saboteable, pero también supone que cualquiera puede conocer al mínimo detalle todo lo que se pergeña y tomar medidas preventivas. Por eso, cuando llegue el momento de la acción de verdad, parecería que debemos inclinarnos por medidas de deliberación corta y ejecución rápida que no den tiempo al enemigo a reaccionar por más que las conozca con una [breve] anticipación.

También parece que falta conciencia de que el tema #nolesvotes va para largo, que las municipales del 22 van a ser una primera escaramuza pero que la guerra va a ser larga y sostenida. Algo así ha dejado caer Javier de la Cueva en las listas de correo, pero no sé si se ha tomado demasiada nota de ello. Y eso sería malo, porque si el personal no tiene eso bien claro, la depresión subsiguiente del día 23 al constatar la más que probable pobreza de resultados, podría ser dirimente y matar al proyecto. Y es que en este país nos falta costumbre de trabajar a largo plazo. El cortoplacismo gubernamental no es propio del infecto partido en cuestión, sino un reflejo de la sociología española. Como tantas otras cosas.

Ahí seguiremos.

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Comentarios

  • Carlos Zaragoza  On 22/02/2011 at .

    Pues yo estoy preparando un Powerpoint con los carteles de la campaña y, haciendo uso de mi libertad de cátedra, pienso pasarlo algún día de abril a mis alumnos para concienciarles del problema. ¡A ver quien me lo impide!

  • asmpredator  On 23/02/2011 at .

    Las gotas de agua llegan a ablandar las piedras con años de acción ininterrumpida, nosotros los ciudadanos hemos de aprender a ser gotas de agua porque no nos dejan ser rio.
    Será dificil pero no imposible…

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