Parte nº 3 – Fuegos

De la serie: Partes de guerra
Desde el campamento libre de #nolesvotes
Día 14 TLS

Continúa la actividad incesante en las listas. Como era previsible, la cosa se ha estancado, pero se ha estancado muy arriba. Mucho más arriba de lo que yo mismo esperaba en el primero de estos partes de guerra. El tráfico diario -sobre todo en la lista estatal- es de entre cincuenta y cien mensajes por hora en horas hábiles -pongamos, de nueve de la mañana a ocho de la tarde- y continúa, aunque en una intensidad mucho menor, hasta altas horas de la noche. Básicamente en las listas de correo: en las redes sociales el tono es mucho más bajo, sostenido en Twitter y mucho más esporádico en Facebook.

Estamos entrando en el problema de siempre… No salimos de la Red. Iba a definir lo que está pasando como una inmensa orgía felatoria, pero es, en realidad, una pequeña comunidad tirando más bien a masturbatoria. En las listas de correo somos apenas unos centenares que nos vamos epatando mutuamente en presencia de otros. Esto, cuidado, no quiere decir que no se esté trabajando: el wiki está a reventar de buenos contenidos, algunos verdaderamente de gran calidad, tanto en lo formal como en lo conceptual. Lo único que ocurre es que el material, si sólo está en un wiki, es como si estuviera en un museo. Y hay demasiada gente aún que cree -no sé si por justificación de su pereza o porque es víctima de un espejismo- que todo el trabajo está en la Red y que sólo con la Red puede hacerse todo y vencer. Pues va a ser que no.

Las últimas horas vienen caracterizadas como lo que a todas luces parece un principio de toma de conciencia de que #nolesvotes es un proyecto que ni va a dar resultados espectaculares ni los va a dar pronto. Que se trata de algo a muy largo plazo. Yo decía que no podríamos soñar con algo resultón hasta las elecciones de 2012, pero hay quien dice que ni eso, que el plazo de eficacia es más largo aún.

Uno de los que lo dicen es David Maeztu, que ha publicado unas reflexiones muy lúcidas y muy acertadas al respecto. Únicamente discrepo de él cuando niega valor a la acción en la calle. Efectivamente, muy a largo plazo, la calle podrá desdeñarse, pero no a plazo corto y medio.

Por si acaso, mañana miércoles ya hay convocada una quedada presencial en Barcelona para hablar de cosas que pueden hacerse en la calle y para hablar de medios materiales; parece que habrá pase de gorra y habrá que aflojar la mosca, en la más que probablemente parca medida de cada cual. Es una de las asignaturas pendientes: financiar esta movida; las aportaciones individuales ni van a poder ser cuantiosas ni va a poderse recurrir a ellas de modo permanente.

No creo que vayamos a ser muchos. Si llegamos a la media docena, podremos estar contentos, pero el asunto estará en pensar y preparar cosas en esa medida de posibilidades humanas y económicas. Veremos qué nos sale del caletre.

En territorio enemigo, se producen elementos… ondulantes. Por un lado, «Público» nos menciona graficando correctamente el hashtag que nos identifica. O alguien se ha equivocado o empezamos a encontrar cancha en los medios; sería de lo mejor que nos podría pasar: precisamente decía hoy en las listas que los medios convencionales siguen siendo no sólo importantes sino esenciales; si conseguimos llevar a algunos no propiamente a nuestro lado sino simplemente a que nos reconozcan como realidad que está ahí, emprezaremos a ir bien. Por otro lado, la ínclita Rosa Montero se apunta a lo de los cuatro gatos -en términos literales- y se constituye, para variar, en el exponente máximo de la cretinez prisaica. No menciona el hashtag faltaría plus.

También vienen los periódicos de hoy con una encuesta triunfante: la que dice que se hunde el PSOE (pero no el PP) y que suben bastante los partidos beneficiarios de nuestra campaña. Esto ha desencadenado en ámbitos #nolesvotes una cierta y muy legítima alegría, pero sería bueno que se tuviera en cuenta que, al menos de momento, ese sentido correcto y deseable en el que está evolucionando la intención de voto, todavía no es por causa nuestra. Lo que si tiene de positivo es que nos señala que ahí hay tierra abonada en la que podremos sembrar y recoger. Pero, para ello, hay que escupirse las manos y empujar el arado, y después doblar el lomo para recoger los frutos.

La calle, la calle, la calle… Hay que salir a la calle.

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