Sociatas, pisos y Tintín

De la serie: Los jueves, paella

Hubo pinchazo el jueves pasado, lo siento. Imponderables personales sobre los que prefiero no explayarme, con vuestro permiso. A ver si os compenso hoy echándole a la paella algunos tropezones en forma de ilustraciones que confío en que la hagan adicionalmente apetitosa.

——————–

El espectáculo que está ofreciendo el PSOE -o, mejor dicho, la corte zapaterista- es absolutamente bochornoso. Bochornoso para los propios militantes socialistas (no entiendo cómo aún pueden quedarles militantes de base más allá de cuadros con vocación profesional, o sea, como aspirantes al chollo) y agobiante para los ciudadanos, dado que la banda esta del Empastre (y que me perdonen los originales) está en el poder y sus barbaridades, estupideces y chabacanerías las pagamos todos. No me extraña que desde el PP no se formulen alternativas y que, realmente, no estén efectuando propuesta alguna. ¿Para qué correr el riesgo de compromisos preelectorales o, incluso, electorales, que luego hay que simular que se cumplen? Los de la zapatilla se hunden ellos solitos. Con vagas promesas de una España mejor, de una España que irá bien, los peperos ya van que arden y, si alguien les pide algo más concreto, apenas haya formulado la petición se producirá otra camellada socialista que desviará la cuestión hacia ese lado.

Estos días estamos percibiendo una curiosa -y, en cierto modo, divertida- actitud de diversos candidatos municipales socialistas: en su propaganda electoral, esconden logo y siglas, las señas de identificación, vamos, que meten en un disimulado rincón y en tamaño pequeñito, para dar más realce a su propio nombre. Y es que parece que las siglas PSOE (y adláteres aledañas: PSC, PSA, PSE, PSetcétera…) provocan alergia.

Están desesperados. Las encuestas -todas las encuestas, no importa quién las encargue ni quién las realice- predicen no adversidades sino hundimientos, debacles y naufragios. Hasta hace gracia ver que a #nolesvotes le tienen ellos más pánico que esperanzas los integrantes del propio colectivo y andan dándonos visibilidad a base de decir estupideces (sí, porque las falsedades que escupen quedan ocultas por una capa de gilipollez tan gruesa que ni siquiera se perciben) sobre la cosa. Su último intento de salvar algunos muebles ha llevado a la suspensión del tradicional macromitín de Vistalegre, porque quieren desvincular a toda costa a Zapatero del debate electoral, conscientes de que la sola visión del todavía presidente del Gobierno sustraerá muchos más votos que los poquísimos que pudiera ganar. Hasta aquí han llegado. Y en medio de ese ambiente de desastre, la sucesión: porque todos tenemos claro que Zap se larga, pero él no ha dicho nada; todo lo que sabemos son rumores, enteradillos que van contando que la esposa de Zap está hasta las narices de esta vida -aunque no de sus gajes, según todos los indicios y evidencias- y un aroma de conspiración extendido por todo el ámbito sociata. Los otrora amigos y camaradas afilan sus cuchillos localizando omóplatos entre los que clavarse y los enteradillos, nuevamente los enteradillos, andan olfateando a la caza de un tapado: que si Rubalcaba -tocado ahora por el soplo a ETA-, que si Bono… y hasta intervino en la cuestión la ínclita Chacón, aspirando a ser la primera mujer que pille cacho, aunque de su antigua condición de estrella reluciente da la impresión que ha pasado a la de enana blanca, así que ya veremos por qué Antequera sale el sol. Los que están en la pomada dicen que en la reunión del comité federal sociata del 2 de abril puede producirse algún acontecimiento (el anuncio oficial de la renuncia de Zap a la candidatura de 2012) aunque también es posible, más que posible, que la única incidencia consista en que alguno pase de bajar la tapa del retrete o se mee fuera de la taza (en los dos sentidos: en el literal y en supuesto). En cualquier caso, parece que el PSOE va a romper esta vez su suelo electoral y va a estar muy por debajo de mínimos en el reparto del poder local y provincial… Y veremos cómo llega la cosa al 2012.

El poder local y provincial es imprescindible para financiar no solamente a la propia organización sino a los satélites que la nutren. Me explico con un ejemplo: si no eres alcalde, no podrás contratar para las fiestas al cantautor afecto a tu propio régimen, con lo que el cantautor va a enfriar su ardor en bastantes grados. Incluso podría hallar abrigo y calor en el otro bando (que sí tiene la llave del presupuesto de la fiesta mayor). Y quien dice cantautores dice tramos de sociedad civil (en el caso de los sociatas, las van a pasar putas colectivos gays y lesbianas, tinglados feminazis y otros entornos poco afectos al Opus Dei que, desgraciada pero inevitablemente, va a ganar cuota de poder… y de ejecución presupuestaria; los grupos pro vida y la Conferencia Episcopal, en cambio, están de enhorabuena. A menos, claro está, que #nolesvotes tenga éxito, pero, como he dicho tantas veces, no cabe esperarlo -en proporciones verdaderamente apreciables- en estos próximos comicios: nuestro target está en el 2012. O debería estarlo.

Se lo tienen bien ganado, como bien ganado lo hemos tenido los ciudadanos por haber puesto ahí a esa colección de mentecatos. Pero es hora de ir reajustando las cosas. Y reajustar las cosas no es darle un extenso campo al PP -como parece que va a pasar- que nos va a putear lo mismo, aunque no es probable que alcance los niveles de analfabetismo -incluso de analfabetismo profesional- del PSOE. En este campo, un Pepiño es muy difícil de batir. Lo que arreglaría la cosa -más o menos, como mínimo- sería consistorios y parlamentos autonómicos con numerosas minorías que, en conjunto, fueran muy potentes y que determinaran negociación constante para poder gobernar. No cabe esperarlo en este 2011 -si bien será interesante ver si el mensaje empieza a calar, aunque aún no lo haya hecho del todo- pero creo que ha de ser una opción de voto poderosa y más fácil y operativa (un sólo parlamento, unos políticos mucho más lejanos…) de cara al 2012.

Hay que repetirlo sin descanso: no votes a PSOE ni a PP; y en Catalunya, tampoco a CiU. Vota, ojo: el voto en blanco y la abstención -aunque son opciones éticamente aceptables e incluso plausibles- no son útiles: acaban haciéndoles el caldo gordo a los malos; hay que dispersar el poder, hay que lograr que proliferen los grupos parlamentarios o, en las peores, que haya grupos mixtos numerosos y bien nutridos. Para ello no hay que votar a PSOE, PP o CiU.

Es importante que #nolesvotes

——————–

Tenemos la hipoteca ya bastante cuesta abajo: nos falta poco tiempo y [relativamente] poco dinero por pagar. Además, compramos el piso hace ya muchos años cuando sus precios eran normalitos (aunque a nosotros, por aquel entonces, no nos lo parecieron, si bien es cierto que estaban lejos de la locura de los últimos años) y tampoco quisimos comprometer demasiado nuestros ingresos con una vivienda sobredimensionada a fin de poder dedicarlos a una mejor educación de los hijos que habrían de venir y que, efectivamente, vinieron, y a otros detalles de lo que podríamos llamar nivel de vida. Pese a ello, la cosa ha sido dura, sobre todo en los primeros años y pese a haberse afrontado desde la tranquilidad del empleo público de los dos; mal pagado, pero seguro.

Mi preocupación ahora está en mis hijas, que dentro de unos diez o doce años afrontarán este asunto, solas o en compañía de otros 😉 Claro que en diez o doce años pueden cambiar mucho las cosas: lo que hace falta es que no sea a peor. La verdad es que hoy está muy mal: dicen que los pisos bajan, pero no bajan demasiado. En realidad, están tan inasequibles como hace tres o cuatro años (sólo que hace tres o cuatro años la gente parecía no enterarse de que eran inasequibles y ahora sí que lo tiene claro) porque los bancos y cajas -de los que seguidamente vamos a hablar, y muy mal- tienen retenida una bolsa inmobiliaria cuya valoración -exagerada hasta lo redondamente fraudulento- les sirve para tapar un buen montón de agujeros financiero-contables que, sin esa tapadera, llevarían a la intervención -quizá a la quiebra- a no pocas entidades.

En este ambiente, sabemos de centenares de miles de familias que han perdido sus casas. Esto es horrible, dramático: familias enteras puestas en la calle por no poder afrontar la hipoteca, perdiendo, además, todo lo que ya habían amortizado de la misma (poco: los primeros bastantes años no haces más que pagar intereses y te desesperas viendo cómo le abonas al gángster una cantidad acojonante de pasta mientras que el capital sólo se reduce en unos casi centimillos, psé, apenas como para pagar el canon de unos pocos CD y DVD, según valoración del ínclito y decrépito Borau). Pero si esa tesitura es espantosa, más terrible, hasta lo verdaderamente infernal, es el hecho de que la deuda siga en pie. La mecánica es conocida: uno suscribe una hipoteca de, pongamos por caso, 240.000 euros. La está pagando durante dos años y, en ese tiempo, apenas ha reducido el capital en unos pocos miles, seis o siete, quizá ni eso. Debe, por tanto, 234.000 euros en el momento en que deja de pagar. Se le llevan la casa, que es subastada y, mediante las trampas habituales, alegremente toleradas en juzgados y tribunales, un cabrón de subastero levanta el pisito por 24.000 euros. Por tanto, el desgraciado acreedor hipotecario mantiene aún una deuda de ¿210.000 euros? No. No, porque la entidad financiera deducirá de los 24.000 los gastos, costas, intereses y demás: pongamos -siendo muy, muy, muy, modestos- 12.000 euros. El desgraciado, pues, está sin casa, en la puta calle él y su familia, ha pagado unas alucinantes barbaridades de dinero durante veinticuatro meses y aún debe 232.000 euros, sin un valor que los soporte -ya no hay piso- y encima con esa deuda generando intereses de demora, con lo que prefiero no calcular lo que deberá cinco años después, porque me sudan las manos sólo de pensarlo.

Un trabajador normal no levanta cabeza jamás, después de esto. Trabajará toda su puta vida para pagarle al banco o caja un piso que ya no tiene, sin poder siquiera comprarse otro -por falta de dinero y por el negro antecedente del pinchazo- y, en fin, llevando una vida de mierda y de miseria. No es la ruina del momento, no es el batacazo del que uno se levanta y sigue adelante, sino que es ingresar en la ruina como estado de cosas permanente en la vida de uno. No hay salida. Bueno, sí, hay dos salidas luctuosas: la individual, es decir, quitarse de enmedio -decisión adicionalmente dura de tomar cuando con ello se deja a la familia aún más colgada de lo que ya está- o la colectiva, o sea, pillar a los otros centenares de miles que están en las mismas y empezar a romper cosas y a hacer barbaridades con la gasolina.

Me temo que si no se soluciona el asunto, tarde o temprano no les quedará otra. Porque la cosa no lleva vías de solución.

Recientemente se ha puesto en marcha una iniciativa legislativa popular para conseguir las modificaciones legales tendentes a que la dación en pago -devolverle el piso al banco o caja- sea de aceptación forzosa por parte de la entidad financiera y suficiente para la cancelación del crédito pendiente. No es que esto fuera a ser la séptima maravilla del mundo: el que no pudiera afrontar la hipoteca seguiría yendo a para a la calle y eso sigue siendo espantoso y dramático; pero, al menos, no se le quitaría lo único que le podría quedar: la esperanza, el único motor para levantarse y seguir adelante confiando en sus fuerzas y en tiempos mejores.

No lo conseguirán. Por supuesto que, en cuanto pille los pliegos de firmas, la mía irá a ellos volando, pero no lo conseguirán aunque reúnan las suficientes (que creo y espero que podrán lograrlo). La legislación permite que las señoras y señores diputados se pasen por el forro del coño o de los cojones -respectivamente- la iniciativa legislativa, puesto que están obligados a debatirla, pero no a aceptarla, ni en sus propios términos ni en cualesquiera otros. Y ya sabemos de qué pie calzan las señoras y señores diputados.

Las entidades financieras, por su parte, han amenazado con grandes y universales males si esto llega a materializarse, obviando, los muy hijos de mala madre, que en la práctica totalidad del resto del mundo la cosa funciona como pretende que funcione aquí esa inicitiva legislativa popular. Importantes culos que calientan sillas bien remuneradas, como los notarios y los registradores, han advertido a su vez que imponer la dación en pago como resolución del contrato de crédito hipotecario sería una importante quiebra de la seguridad jurídica. Imagino que se referirán a imponerla con efectos retroactivos, porque, de otra manera, no le veo el qué. Y siendo así -lo de los efectos retroactivos- es algo en lo que tienen razón; por tanto, estos efectos retroactivos habrían de negociarse, pero siempre con una acendrada visión social, cosa que en absoluto cabe esperar ni de sociatas, ni de convergentes ni de peperos. De todos modos, es hablar por hablar: la iniciativa no prosperará porque en el Parlamento -y en tantos sitios que no son el Parlamento- cuando el embajador americano se va un ratito a mear, quien toma el mando es Botín. Y así nos luce el pelo.

Esta, por tanto, claro ¿verdad? #nolesvotes

——————–

Supongo que muchos de mis lectores -a ver si les adivino el talante correctamente- son tintinólogos, en diferentes grados de sabiduría, profundidad y dedicación. Desde luego, las aventuras de Tintín son un referente para varias generaciones y pese a que hace ya años que la muerte de Hergé nos privó de material ulterior, aún así y aún hoy, seguimos encontrando facetas y cosas nuevas cada vez que tenemos un álbum en las manos.

Una de las cosas que a mí me ha llamado más la atención, sobre todo a partir de los números recientes, de, digamos, finales de los años cincuenta o principios de los sesenta en adelante, son los gags… ¿cómo los podría denominar…? quizá como gags de material esparcido. Algunos son más cómicos que otros, pero esas viñetas de desparrame me alucinan; ese trabajo en equipo, ya no sólo de dibujo sino también de guión y de diseño, me tienen cautivado. Observemos algunos.

El más sencillo, si así puede decirse, es el de este profesor Tornasol haciendo una demostración de la lucha a puntapiés en Vuelo 714 para Sidney:

Os desafío al inventario de los objetos que lleva encima nuestro buen Tornasol y que constatéis lo arcaico de su atuendo, cuyos postizos se desmoronan estrepitosamente en la brusquedad del ejercicio.

Otro realmente muy bueno es el sopapo que inopinada e involuntariamente -pero seguro que, a la postre gozoso- le sacude el capitán Haddock al pesado de Serafín Latón, haciendo volar todo el papelorio. Una composición más compleja aún que en el caso anterior, que podemos ver en El asunto Tornasol:

Si entramos en los verdaderamente complejos, este no es manco. El estornudo -que no era estornudo- de Tintín en el salón del hotelito de montaña en el que empiezan sus vacaciones -y sus peripecias- en Tintín en el Tíbet:

Aquí ya no sólo es la estudiadísima dispersión de objetos sino las circunstancias de cada grupo de personajes. Para su estudio y recreación, sugiero que pinchéis en el gráfico para verlo a mayor tamaño (como puede hacerse en todos los demás). Imposible no darse cuenta de que el profesor Tornasol, sordo como una tapia) es el único que no se ha inmutado con el súbito estallido. Pero hace gracia observar a qué se dedicaba cada grupo en la velada posterior a la cena, junto con la sociología aparente de sus personajes, y cómo el presunto estornudo -bastante estentóreo, en todo caso- la interrumpe estrepitosamente.

He dejado para el final la que, sin duda, y a buena distancia de las demás, es mi favorita:

La traumática expulsión -más bien cabría decir travesía– del médico de su propio coche, en Las joyas de la Castafiore. De nuevo, una acción espectacular -más que ninguna-, una evidente exageración formal y circunstancial (no olvidemos que, después de todo, se trata de un tebeo) y un puntillismo meticulosísimo en la descripción gráfica de los objetos y de su dispersión.

Pero os he hecho trampa. La viñeta es, sin duda, estupenda, magistral, más cobra vida incardinada dentro de la secuencia entera, el mejor gag cómico -para mi gusto- de toda la colección; sencillamente, genial, lo habré visto centenares de veces y, cuando menos, siempre me obliga a esbozar una sonrisa. Verdaderamente tanto el gag en sí, como su ritmo, como su guión y dibujo son magistrales:

Otro día quizá hablemos de Tintín y la reproducción de modelos de aviones y de automóviles o quizá… de cosas de mayor profundidad que tienen su miga. Os doy una pista de algo que seguro que algunos sabréis: la doble versión de Tintín en el país del oro negro.

De momento, lo único que he pretendido es compensaros un poco por la pifia del otro día y, de paso, ponerle a la paella de hoy… un postre.

——————–

Pues así terminamos, en este segundo jueves de marzo, primero con paella y primero de la católica Cuaresma, que es una cosa a la que ya casi nadie le hace ni puto caso. Decía Foxá que aquí siempre vamos detrás de los curas: con un cirio o con un palo. Lo cierto es que, pese a que el materialismo pequeño burgués ha invadido generalizadamente el mundo occidental, en ningún sitio como aquí el hedonismo ha hecho olvidar los principios. Los principios de cualquier tipo: los religiosos, desde luego, pero también -y sobre todo- los sociales, los colectivos, los humanos. Hace cuatro días, la Cuaresma y la Semana Santa eran épocas lúgubres de mucho incienso, de mucho gorigori -que diría don Arturo- y de pocas bromas con la alegría: había que estar oficialmente tristes y yo ya no viví las épocas en que circular en coche en Viernes Santo estaba muy mal visto -no podría asegurar si incluso prohibido- pero todavía recuerdo un poco de esa inercia; los días clave, casi no había tránsito rodado. De aquello a esto de ahora, no sé con qué quedarme (asumido que antes, ahora y en el futuro, he de tragar con lo que venga). Pero las dos cosas me dan muchísima grima.

Hasta el próximo jueves, que será 17 y último del invierno. Sed felices. O algo.

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.

Comentarios

  • Jordi  On 11/03/2011 at .

    Criticamos a los EEUU pero allí le das las llaves al banco y adiós muy buenas. Por cierto, los préstamos hipotecarios se conceden en base a una tasación previa y firmada por una entidad homologada por el Banco de España. Si al cabo de cinco años ese piso vale la mitad la culpa no es del inquilino.

    Magnífico postre, sí señor.

  • alegret  On 11/03/2011 at .

    De acuerdo en todo.
    Pero una pequeña matización: cuánto hortera con un sueldo de 1200 euros presumía de adosado y Audi 5. Ahora se tienen que joder. Pues lo siento, por fantasmas.
    España es un país de muertos de hambre en el que todo el mundo quiere una casa en propiedad. Es algo atávico y de eso se aprovechan los gangsters. Y es que nunca hemos tenido remedio.

  • miguelc  On 12/03/2011 at .

    España es un país de hinchas.

    Hagamos memoria. ¿Cuantas veces hemos cambiado de partido político mayoritario al frente de nuestra nación/autonomía/ayuntamiento desde que estamos en democracia, por mor de que nos pareciese mejor el programa de otro? Versus ¿Cuantas veces hemos hecho el cambio porque ya no podíamos aguantar más a los hijos de la gran bretaña que estaban gobernando hasta ese momento?

    La respuesta es bien clara, y es muy significativa … en nuestro descrédito.

    En cuestión de política los españoles somos como ciertos hinchas acérrimos, y tenemos tan poco cerebro como ellos… Yo soy del Purria FC, y me da igual si ganan o si pierden, si queman al vivo árbitro en medio del campo (algo habrá hecho), o si viviseccionan cachorritos en el patio del colegio del pueblo en hora de recreo (seguro que solo quieren enseñar biología).

    Y si encima nos tragamos que sólo podemos elegir entre el Purria FC y el Zotes UD pues mal vamos. Aunque claro, siempre podemos elegir el bando del “¿y pa’ qué?”.

    Esta última semana intentando extender un poco el mensaje de #nolesvoltes han puesto a ratos mis nervios a flor de piel. De verdad que a veces me ha dado ganas de golpear con un adoquín la cabeza de más de uno para ver si había algo dentro… y eso que yo soy del tipo pacífico… 😉

    En fin, esperemos que, neurona a neurona, el cerebro de los muertos vivientes entre nuestro conciudadanos vaya reviviendo.

  • Monsignore  On 14/03/2011 at .

    “con lo que el cantautor va a enfriar su ardor en bastantes grados. Incluso podría hallar abrigo y calor en el otro bando”

    Ya lo dudo. La izquierda porque le son afectos, la derecha para que no le hagan muy mala propaganda, pero lo cierto es que el sindicato del canon siempre gana.

    Ya lo dice el refrán: La crema flota… y la mierda también.

A %d blogueros les gusta esto: