Parte nº 6 – Desfloje

De la serie: Partes de guerra
Desde el campamento libre de #nolesvotes
Día 34 TLS

Bueno, ya tardaba… Ahora sí que se nota una importante caída de actividad en las listas, sobrevenida prácticamente de una semana para otra. En lo que llevamos de la presente, las intervenciones de la lista de correo estatal pueden gestionarse con facilidad y seguirse cómodamente; el tráfico ha bajado mucho, mucho, mucho…

¿Qué quiere decir esto? ¿Que el invento se va al garete? ¿Que #nolesvotes languidece como una planta que se seca poco a poco antes de morir? No, nada de eso. Lo que ocurre es algo perfectamente previsible (creo que ya lo vaticiné en los primeros partes) y, de hecho, lo verdaderamente sorprendente es que la intensidad, la vida externa de #nolesvotes haya aguantado más de un mes con el motor al cien por cien de revoluciones. Lo que ha sucedido ahora, casi cinco semanas después de ponerse en marcha la iniciativa, yo lo veía venir a dos, o sea que no está nada mal.

Pero casi me alegro de que haya sucedido -sobre todo viendo claro, como veo, que esto no es una decadencia sino una normalización- porque permitirá reflexionar sobre un par de cosas. Lo que está claro -para mí siempre lo ha estado- es que no se puede mantener un estado de tensión permanente, que la cotidianidad tiende a convertirse en rutina y que la rutina cansa, agobia.

¿Qué se puede deducir de este mes? A mí se me ocurren unas cuantas reflexiones sobre las fortalezas y las debilidades de #nolesvotes, en relación con su propia naturaleza.

La primera es constatar una gran ventaja: la libertad que ha constituido la premisa de la plataforma, en la que sólo es preciso estar de acuerdo con algo tan simple como promover el boicot electoral a PP, CiU y PSOE, sin más, sin estructuras, sin encarrilamientos, sin directrices, ha llevado a una verdadera eclosión de la productividad creativa. Es decir, en estos términos de creatividad, se ha generado muchísimo valor. Muchísimo. El quid de la cuestión va a estar precisamente en lo que constituye una debilidad cierta: ¿cómo explotar o encauzar hacia una acción eficaz todo ese valor creativo generado sin que esa explotación o ese cauce asfixien precisamente la libertad que ha dado lugar a todo ese valor? Aquí tenemos un difícil círculo vicioso que habría que resolver.

Hay otros problemas que resolver. Por ejemplo, que al no haber una dirección no existe una economía de esfuerzos. Por tanto, falta optimización del trabajo -del esfuerzo desplegado- y nace el peligro de que algunos creadores -muchos o pocos- se quemen, agotados por ese esfuerzo y frustrados por su poca utilidad. Llenar repositorios, un disco duro tras otro, no sirve para gran cosa si su contenido no ha de ser productivamente utilizado. Pero volvemos a topar con el problema troncal: si se establece cualquier tipo de dirección, se parte por la mitad el eje alrededor del cual ha girado alegremente la plataforma.

Otro problema es que carecemos de una sistemática de evaluación -de una doctrina valorativa, como si dijésemos- del trabajo que se lleva a cabo en el ámbito virtual, en la Red. Ahí tenemos lo que tenemos, pero más allá del qué guapo o el anda, cuántas cosas, no sabemos valorarlo y, por tanto, no podemos asignarle un vector de actuación proporcional y proporcionado.

También carecemos de noticias sobre el trabajo presencial. Por poner un simple ejemplo: este pasado fin de semana (jueves 17, viernes 18 y sábado 19) se supone que ha habido encarteladas en muchos puntos del país. Al menos, así lo parecía por los comentarios de las listas. Pero no sabemos, ni siquiera por aproximación, lo que realmente se ha hecho ni podemos tampoco, por tanto, calcular su impacto, porque nadie -así, en general- ha informado sobre estas acciones. En tal sitio quedaron cuatro para pegar carteles junto al mercado, pongamos por caso. Pues no sabemos si fueron los cuatro, tres, dos, uno o no fue nadie; no sabemos cuánto ni dónde encartelaron; no sabemos si los carteles pegados duraron minutos, horas o días; no sabemos si han llegado a oídos de gente #nolesvotes comentarios de ciudadanos sobre la impresión que les han producido estos carteles. Quizá esta carencia tenga solución menos difícil que las demás, pues basta con que los distintos grupos de trabajo adquieran el hábito de informar de lo que hacen y de su resultado a corto y medio y ya valorará el conjunto de la comunidad, eso no requiere de dirección ni de organización ni de centralización, así que no debería ser muy complicado lograrlo.

En resumen, ahora, con las aguas ya en un cauce normal, #nolesvotes podría y debería entrar en un período de reflexión y diagnosis de debilidades, a ver cómo podemos solucionar todos estos problemas sin desnaturalizar lo que ha sido desde el principio la esencia del movimiento. Conviene no olvidar que de éxito también se muere.

Al caso, pues.

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Comentarios

  • nvisibol  On 24/03/2011 at .

    Muy objetivo y realista tu análisis, me ha gustado.

    En cuanto al dilema de establecer un estructura de dirección dentro de #nolesvotes frente a la opción de continuar con “el eje alrededor del cual ha girado alegremente la plataforma”, soy partidario del “continuar” y confiar en que cada uno aporte lo que buenamente pueda; el análisis de efectividad nos lo dará el paso del tiempo.

    Un saludo.

  • miguelc  On 26/03/2011 at .

    Me temo que lo que cada uno aporte lo que pueda es, de momento, poco eficaz.

    Acabo de volver de una quedada entre miembros del grupo de #Nolesvotes de mi ciudad.

    Debo decir que la cosa no ha salido como me gustaría.

    El día que hice la propuesta, hace una semana, se apuntaron varios miembros del grupo y parecía haber ganas, pero el problema es que no he tenido tiempo durante la semana para añadir nuevos mensajes al foro.

    El resultado: a falta de abono más o menos constante la planta se marchitó. O dicho en cristiano: todos dieron por supuesto que la quedada había sido suspendida y no acudieron (sólo apareció un compañero de trabajo que, para más inri, no forma parte del grupo en google, y ni siquiera había anunciado que vendría).

    Me temo que a la mayor parte de la gente nos cuesta tomar iniciativas propias, resulta mucho más fácil seguir a alguien.

    #Nolesvotes necesita un mecanismo de nombramiento, aunque sea auto-nombramiento, de responsables y coordinadores. Gente que se comprometa a llevar adelante una iniciativa, aunque no le siga ni el tato.

    Resulta paradójico, pero estoy convencido de que de esta forma serían más los que se atrevieran a hacer algo.

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