Micro$oftsaurio

De la serie: Correo ordinario

La pasada semana hubo mal rollo en o para Micro$oft, mal rollo que, como siempre sucede con estas cosas, depende del color del cristal con que se mire porque siempre hay un datito favorable que anteponer para demostrar -o intentarlo- que la peor de las realidades constituye el más soñado de los mundos. Para una parte y para la otra, que conste.

El datito favorable para Micro$oft es que sus beneficios netos en el primer trimestre de 2011 han sido de 5.230 millones de dólares, un 31 por 100 superiores a los del mismo período del año 2010. Pero el datito favorable -siendo rigurosamente cierto, desde luego- tiene una cierta trampa: parece ser que tanto beneficio procede de las ventas de M$ Office y de los juegos de la Xbox.

¿Y qué pasa con Window$, con ese objeto de tanto amor y odio? Pues que también tiene datito: se han vendido más de 350 millones de licencias de Window$ 7 en los 18 meses que lleva desde su nacimiento, un récord, según parece. Ole, ole, qué bien y qué bonito. El datito -también rigurosamente cierto- tiene también su trampa: en realidad, en los últimos 3 meses las ventas de Window$ 7 han descendido un 10 por 100. Este último dato podría ser insuficiente para descompensar la alegría oficial de Micro$oft, porque sería fácil echarle la culpa a la crisis; hay que tener en cuenta que la inmensa mayoría de las ventas de Window$ proceden de su empotre en la también inmensa mayoría de los PC’s que se venden en el mundo (no vamos a entrar ahora en los más que dudosos y negros procedimientos a través de los cuales Micro$oft ha accedido a esta situación de monopolio) y que, bueno, estamos en medio de una crisis muy importante y de alcance mundial y es normal que si las ventas de máquinas han caído, caigan también las del sistema operativo que casi forzosamente va entachonado en ellas.

Pero… ¿es la crisis la única culpable de que no se vendan PC’s? Claramente no.

Se constata, en primer lugar, una fuerte caída de los netbooks, esos ultraportátiles pequeñitos con no más de 1 Gb de RAM, que entraron con fuerza en el mercado geek hace poco más de dos años. Y, además, el monopolio de Window$ en los netbooks prácticamente ya no es tal: un 30 por 100 de los basados en arquitectura PC se venden con Linux; y después está el nicho de mercado de Apple y sus macbooks.

Lo peor para Micro$oft es que la caída de ventas de netbooks es debida fundamentalmente a la fuerte penetración de los tablets, curiosamente una tecnología en la que Micro$oft fue pionera hace ya muchos años (y en la que fracasó, por cierto), que en el último año ha resucitado arrolladoramente de la mano de los iMacs de Apple, a la que le están entrando en competencia diversas máquinas basadas en el sistema operativo Android (una tecnología libre de Google desarrollada sobre Linux). Y en este terreno, Micro$oft es un operador hoy por hoy tirando a flojito.

A eso -ya expandiendo ámbitos- hay que añadir la telefonía móvil, sobre todo los smartphones, en la que Micro$oft es también un competidor ubicado en posiciones muy modestas ya no sólo por debajo de los dos grandes sistemas líderes (Apple, muy destacado, seguido a cierta distancia por Android) sino por otros que se hallan en tercera o incluso cuarta posición. La compra de Nokia (que ya estaba en plan de abandonar Symbiam) por parte de Micro$oft, ha levantado cierta espectación pero los gurús de la cuestión no esperan terremotos de importancia en la cúspide de la pirámide. Ojo: los gurús también se equivocan (y mucho), pero también es cierto que la tradición vaticina también a su favor.

¿Y cuál es la tradición? La tradición es que cuando se sale del monopolio del PC, la potencia competitiva de Micro$oft desciende muchísimos puntos. No sé si es porque ya desde la época de Bill Gates -muy ineficientemente continuada por Steve Ballmer- en Micro$oft parecía haberse declarado, cuando menos implícitamente, el fin de la historia con el PC o porque, verdaderamente, la única genialidad de Micro$oft fue crear ese monopolio de Windows$ (y el universo empresarial de aplicaciones que, por una parte, lo proyectó al infinito pero que, por otra, lo atenaza) y abrir las puertas del almacén del dinero para que fuera entrando a verdaderas cataratas. Pero el fracaso reiterado de Micro$oft en la red, a la que llegó tarde por haberla despreciado inicialmente al no ajustarse a sus rígidos modelos apropiacionistas de venta por copia, uno de los errores garrafales de esos que salen en los libros de grandes errores empresariales, y en la que es también un operador secundario (y muy distanciado) ante Google es una muestra de esa falta de flexibilidad que parece caracterizar al ya ex-monopolio. Digo ex puesto que ahora ya es meramente sectorial. De un sector aún importante, pero sectorial. También, recordemos, en el mundo de los servidores, la marginalidad de Micro$oft ante los sistemas LAMP (libres) es proverbial desde hace ya bastantes años.

Veremos qué nos depara el futuro. Lo que sí parece cierto es que aquella ya lejana profecía que vaticinaba que el ordenador personal pasaría a ser un elemento secundario -o menos importante aún que eso- en la operatividad en red, si bien no se ha cumplido ya, parece que sí ha emprendido claramente ese camino y los tablet pueden ser un elemento definitivo que lo consoliden.

¿Cómo quedará Micro$oft si acaban siendo así las cosas?

Para empezar, que nadie se haga ilusiones: Micro$oft está muy lejos de la ruina. Está, incluso, muy lejos de dejar de ser una empresa grandísima y un vector importante en el mundo de la tecnología. A años luz de ambas cosas. Todo el odio que podamos tenerle -y yo se lo tengo- no puede cerrarnos los ojos ante esas realidades.

Pero lo que sí puede muy bien suceder es que Micro$oft sea uno de tantos, uno más. Importante, pero no dirimente, en una situación parecida a la de IBM, un actor importante, pero ya no el árbitro tecnológico que fue en otros tiempos. IBM y Micro$oft fueron, cada cual en su época, los que decían cómo habían de ser las cosas, de manera omnímoda e incontestable. Sabemos que eso es pasado casi remoto para IBM. Parece que también va a serlo para Micro$oft. El mundo de las TIC puede ahora ser más justo, más equilibrado, un mundo en el que el consumidor pueda elegir de forma verdaderamente libre qué le conviene, sin que el ejercicio de esa libertad suponga asumir inconvenientes acaso importantes. Se está acabando -no ha muerto todavía- la época de los formatos privativos; pronto no quedará nadie -ni siquiera la propia Micro$oft- que ose arrojarse por ese precipicio, aunque todavía Micro$oft permanece en su mismo borde y Apple parece que no ha aprendido tampoco la lección y, aunque no parece deseoso de instaurar monopolios -no, al menos, haciendo trampa, quizá porque no puede hacerla, más que por falta de ganas- sí que sigue empeñada en montar un universo propio en el que sólo se puede entrar con su permiso y con el carnet de identidad Mac en la boca. No lo veo un modelo de futuro y ahí va Google con su Android a intentar cepillárselo. Veremos qué nos depara ese futuro, pero parece claro que Micro$oft no va a ser el que lo escriba, más allá de ser un coautor de segunda fila.

¿O no?

El potencial de Micro$oft es enorme, gigantesco, aún sobradamente capaz de dar golpes muy sonados; Micro$oft es una grandísima bestia llena de heridas y envejecida, pero ninguna herida es seria -si no se infecta- y su colesterol -que se llama Steve Ballmer- puede medicarse e incluso curarse. Yo no sé -no estoy tan metido empresarialmente- si Ballmer es fácilmente defenestrable o no y si dentro de Micro$oft hay muchas o pocas ganas de ponerlo de patitas en la puta rue. Sí sé que una dirección que aporte aire limpio y fresco a los pulmones del monstruo, imaginativa, flexible, realista y que sepa asumir los cambios en el ecosistema, contaría con unos medios inimaginables para llevar a cabo la reconversión que volviera a poner a Micro$oft en el número 1 de todos o de la mayoría de los mercados.

Pero también sé que las cosas nunca volverían a ser como antes. Micro$oft podrá volver a ser el líder indiscutible de las TIC -sólo es un problema de mentalidad- pero dudo mucho de que extienda su monopolio PC a otros ambientes (ni siquiera que, a la larga, lo conserve en un mundo PC, ya en su ocaso), porque a lo que sí ha llegado tarde, irreversiblemente tarde, es a imponer las reglas del juego.

Afortunadamente para todos.

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Comentarios

  • miguelc  On 02/05/2011 at .

    Ojalá que siga la tendencia a la reducción en el porcentaje de ordenadores con Window$ “por narices”.

    El mes pasado quise regalarle a mi hermana un nuevo portátil (el suyo se lo ha “secuestrado” mi sobrina), y me ha sido totalmente imposible encontrar un comercio donde no me extorsionaran obligándome a tragar con en M$ de marras.

    Vale. Nada que no me esperara, y hasta estaba dispuesto a tragar y pagar algo de más si no había más remedio, pero es que ha sido aún más surrealista.

    En todos los casos he ido con mi CD y mi pendrive de Ubuntu 10.04 para poder probarlo en ese hard, y en la mayoría de los establecimientos (5 de 9), ni siquiera me han dejado, con la excusa de que, ¡o cielos!, vaya usted a saber si no estropeaba su delicado hardware.

    En uno muy muy conocido (que sale por TV cada 2×3), me dijeron a la cara que primero lo pagara, despues abandonara sus locales, y entonces que hiciera las pruebas que quisiera, y si algo no iba bien pues se siente, que cambiar el S.O. original invalidaba automáticamente la garantía.

    Que les den. A comprar por Internet.

  • Ryouga  On 02/05/2011 at .

    Microsoft office?! pero aun venden tanto eso existiendo alternativas libres y gratuitas como OpenOffice y LibreOffice prácticamente idénticas?

    Me he quedado asombrado.

  • Javier Cuchí  On 02/05/2011 at .

    Bueno @Ryouga pero debes tener en cuenta las administraciones públicas, que son un cliente grandísimo y que están dirigidas por políticos corruptos. Ya sabes: #nolesvotes

  • miguelc  On 03/05/2011 at .

    @Javier.

    Los seres humanos parecemos estar predispuestos a creer en la maldad. De ahí que sean tan populares y estén tan extendidas las creencias en infinitud de teorías conspiratorias (es interesante la correlación que existe entre este fenómeno y la estructura física del neocortex pero no quiero dormir a nadie).

    Por mi parte, y sin negar que la maldad existe, soy un firme creyente en la prevalencia de la estupidez.

    Los malvados suelen ser muy estúpidos, pero por desgracia los “buenos” también, y no digamos la enorme mayoría que quedamos entre medias.

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