Respondiendo, que es gerundio

De la serie: Esto es lo que hay

Bien, pues tal como prometí ayer, voy a dar respuesta a los argumentos -no a comentarios concretos, pues con más de un centenar ello me es imposible- con los que ayer se apostilló en mi post «Acción, no revolución». Iremos por partes. Lógicamente también, voy a responder a los comentarios adversos; no tiene sentido jalear a su vez a quienes se muestran de acuerdo conmigo. Sin perjuicio, por supuesto, de que celebre y agradezca esa concurrencia de criterios.

En primer lugar, se me acusa de pretender representar al común de los ciudadanos. Bueno, pues no. Yo he hablado del común de los ciudadanos y no por el común de los ciudadanos. Expreso mi opinión de lo que me parece que piensa la gente en general, la gente normal, corriente y sencilla que no se las ha tenido nunca con los pesados tochazos de Proudhon, de Bakunin, de Koprotkin, de Marx, de Engels, de Lenin y de la Biblia en pasta, pero que sufre su ninguneo político como el que más y, sobre todo, las consecuencias de esta crisis brutal, brutal tanto por su intensidad como por lo inmoral de su origen y de sus causas. Pero en ningún caso he pretendido representar a nadie; he expresado, simplemente, unas opiniones personales derivadas de la percepción de mi entorno o, si se quiere, del entorno general. Por tanto, no, no represento al común de los ciudadanos. ¿Lo representan, acaso las asambleas? Decidme que sí y hacedme reir un poquito, anda…

En segundo lugar, se me reprocha el tono paternalista. Bueno, como es evidente y está ahí, no cabe discutirlo. Naturalmente: no he pretendido ser amable ni he tenido la menor intención de buen rollo; al contrario, mi única pretensión, en lo que se refiere al tono del post era, precisamente, el sarcasmo. Que, si os molestáis en pasear un poco por ella, veréis que es el registro propio de esta bitácora, no en vano titulada como se titula. Porque como -contrariamente a lo que alguien ha parecido insinuar- esta bitácora no es comercial -no veréis en ella publicidad de ningún tipo- ni vivo de ella (de hecho, me cuesta dinero; poco, pero me cuesta), y como tampoco pretendo -¡válganme los cielos!- ser político ni tengo la menor aspiración en ese sentido, ni soy ni pretendo ser gurú de nada, me puedo permitir el lujo de cantar las verdades del barquero o, por lo menos, mis verdades, tal como me salen del teclado y de las narices, por no decir otra cosa. ¿Queda claro? El tono -sobre todo teniendo en cuenta que no he insultado a nadie, ni individual ni colectivamente- es una simple y pura manifestación de la libertad de expresión. Si a alguien no le gusta, tengo otros, pero no me da la gana de utilizarlos (salvo, obviamente, cuando a mí me parece, que para eso soy el amo de este espacio: aquí no hay más autogestión que la mía).

Hay varios que, antes o después de hacer sus observaciones, me sugieren que me pase por las asambleas. Ya lo he hecho. No he intervenido ni he llegado a ver ninguna completa -los horarios no son los más adecuados para los que tenemos que «fichar»-, pero sí lo suficiente para constatar cómo funcionaban y oir muchas cosas, las cuales me permiten ratificarme en lo dicho. Pero, de hecho, tampoco hace ninguna falta asistir: ahí están los documentos con sus… llamémosles… conclusiones

Y, vamos a ver: conclusiones las hay de todo tipo. Supongo que os habréis percatado de que no he entrado a juzgarlas en sus propios contenidos. Es más, no me importa decir que con algunas de ellas podría estar hasta de acuerdo. Pero el problema no es este: el problema es el intrínseco hecho de que se hayan montado asambleas para diseñar alternativas políticas. ¡No, señor!. Las alternativas políticas tenemos que diseñarlas los ciudadanos en el normal transcurso de la cotidianidad cívica y política y a través de los cauces políticos normales y habituales. Nadie ha pedido cauces asamblearios; nadie ha pedido alternativas al sistema sino cambios en el mismo que favorezcan una mayor diversidad de opciones políticas y una mayor participación del ciudadano. Reformismo, sí. Quizá ni eso: simple depuración. ¿Que otros queréis otras cosas? #19 #25 #73 y #76 decían o venían a decir -ahí están sus intervenciones- que si no se cambia el sistema, volverá a salir el cáncer. Es posible, pero ubicad esas aspiraciones en su propio contexto, no en otro. Como ellos, hay quien me ha dicho que la reforma es inútil, que hay que cambiar el sistema de arriba a abajo; bueno, no voy a discutirlo, a lo mejor sí, a lo mejor es verdad, quién sabe, pero esa no es la cuestión en estos momentos. Miles de ciudadanos han respondido a la convocatoria de #democraciarealya en base a unos principios muy básicos y vosotros habéis salido por peteneras y habéis revestido todo esto de historias en las que esa masa de ciudadanos que participaron el domingo y que han llenado espacios el resto de los días ni tiene ni quiere tener arte ni parte. Y no lo digo yo: leed el noventa por ciento de los comentarios al post de marras y leed lo que se está diciendo hoy en las listas #nolesvotes y leed muchos post de diversas bitácoras que os están criticando por este mismo lado. Lo que habéis hecho -aún admito que de buena fe, pero hecho de todos modos- es secuestrar el sentido de un movimiento y estafar a la mayoría de los ciudadanos que han participado en la movida dándoles gato por liebre: no acudieron a la llamada de revoluciones, ni de asambleas, ni de alternativas al sistema; acudieron a la llamada de mostrar el cabreo por la corrupción, por la apropiación de la política por minorías y lobbys, por la gestión de la crisis económica, pero nadie acudió a llamada alguna que propugnara el cambio de sistema político, por la sencilla razón de que no la hubo.

Y si con todo esto fracasárais vosotros, allá películas, ja us ho fareu, como decimos en Catalunya, pero lo malo es que habéis puesto en riesgo crítico todo lo que pudo haberse ganado estos días, habéis puesto una iniciativa política cívica y limpia al mismo nivel que el modo de hacer política que estamos criticando y habéis sembrado el escepticismo y la duda en muchos miles de ciudadanos que han seguido este movimiento de entera buena fe. Enhorabuena.

Podíais haber dedicado las acampadas a manifestaciones culturales, a debates -sin necesarias conclusiones y menos aún de orientación política-, a promover charlas y conferencias, a mil cosas, pero no, había que perder rápidamente el culo por montar asambleas y organizar vectores ideológicos y políticos que nadie os ha pedido. Que sí, que tenéis derecho a hacerlo, pero en su propio contexto, insisto, en un contexto en el que, el que asista, asista a ello sabiendo a lo que va, y no tomando un contexto que no os pertenece más allá de lo que pertenece a cualquier otro ciudadano y montar en él vuestro chiringuito.

Habéis hecho exactamente lo mismo que se hizo en Barcelona -por lo menos en Barcelona, en otros sitios no sé o no recuerdo- después de la gran manifestación contra la guerra de Irak: montaron acampadas y empezaron a montar sus propias películas, películas que a la gente le importaban tres absolutos pimientos, porque la gente se manifestó por un deseo muy sencillo: no quería la guerra, es así de simple y fácil. Allí estuvieron languideciendo las tales acampadas entre masturbaciones mentales de diversa índole hasta que, llegada la Semana Santa (vaya, hombre, vacaciones) y ya casi desiertas, la policía las levantó en medio de la indiferencia general. Cosa que, por cierto, es el riesgo que se corre ahora también, pero de eso ya hablaré más específicamente en otro post dedicado al day after.

Cambiamos de tema. Algunos habéis planteado mi post como una especie de batalla más entre una supuesta lucha entre pragmatismo e idealismo. Vale: ubicar así las cosas, habla por sí solo. Como siempre, algunos se van de un extremo al otro: o se es idealista o se es pragmático. Al parecer no es posible evolucionar con un ideal e ir comprendiendo que el que lo quiere todo o nada, además de acabar con nada, corre el severo riesgo no sólo de terminar él a hostias sino, además, de hacer que toda la sociedad vaya a hostias a poco que unos cuantos más piensen como él. Hay que aprender a renunciar no a las ideas -esas se tienen para siempre (con su lógica evolución, que para eso crecemos)- sino a su realización; porque el de al lado frecuentemente tiene otras y si los dos queremos cada cual las suyas a tope, la cosa acaba como digo: a hostia limpia. Se nos llena la boca con la palabra «compartir»: lo guapo, lo chupiguay es compartir. Compartámoslo todo. Todo, menos, al parecer, el espacio social común. Ahí ya no hay que compartir. Ahí lo que toca -por cojones, porque lo dice el evangelio según san Durruti- es la autogestión y la asamblea. Todo el mundo debe ser libre y, el que no quiera, debe ser obligado. Hay que joderse con el idealismo (según algunos lo entienden, por supuesto).

En fin, hay otras cuestiones sobre las que no me extiendo porque, aunque algún pinito que otro he visto, no he podido constatar por mí mismo algunas acusaciones de jacobinismo asambleario que aparecen no sólo en los comentarios sino en diversos posts y en las listas de correo. Mi opinión es que… Bueno, nada, ya digo que no me extiendo y que más vale dejarlo así. Me consolaré pensando que la misma guillotina que decapitó a un rey se cargó a un jacobino (bueno, a unos cuantos, el número no es importante). Soñar es gratis.

No quiero terminar sin algunas dedicatorias específicas: por ejemplo, a #34 #35 #46 y #91 que me dicen -uno literalmente y otros en versión libre- aquello de «tú no te enteras de na». Como dice otro de mis comentaristas, beati pauperes spiritu. Pues ahí queda dicho, porque no hay nada que añadir.

O como #54. Bueno, había escrito un párrafo verdaderamente sanguinario sobre #54, hasta que he recordado que a alguien que te hace el honor -lo digo sin el menor recochineo- de leerte y de molestarse en comentar lo que has escrito, aún cuando sea para ponerte a parir, se le debe un respeto casi sagrado, incluso desde la discrepancia. Por lo tanto me envaino el párrafo, pero también me privo de responderle, más que nada porque no sé por donde coger todo lo que dice desde una postura de tan sagrado respeto, así que aquí paz y después gloria. Eso sí: me apunto cuidadosamente algunas expresiones como «madurez desde el bunker de la tecla», «empotrados en el batallón» o «pantallazos de irrebatibles latigazos de sentido común» (dicho peyorativamente) porque son gloriosas, gloriosas, gloriosas…

Y bueno, aquí cierro el hilo. Quedan abiertos -no faltaría más- los comentarios por si aún queréis darle más vueltas, pero yo no voy a duplicar ya. Lo que digáis quedará ahí escrito sin más respuesta -salvo que sea una barbaridad tan insufrible que no pueda contenerme- pero yo ya sigo mi camino, que es largo.

Sobre los comentarios, por cierto: en primer lugar, agradeceros la mesura que en ellos habéis demostrado; no he tenido que borrar ni uno solo por aquello de cubrirme ante ciertos elementos, secundados por cierto tipo de jueces, que prefieren atizarle al blogger antes que al responsable de una expresión presuntamente injuriosa; en segundo lugar, algunos (tres o cuatro) os habréis dado cuenta de que vuestro comentario ha pasado por moderación antes de subir: no ocurre nada, salvo que he configurado WordPress para que ponga en la vitrina los comentarios que contienen enlaces, como una medida adicional antispam, como refuerzo del Captcha. Creo que todos han subido con absoluta normalidad. Si alguien ha insertado un comentario y no lo ha visto publicado, que me lo diga y me lo envíe de nuevo, porque ha debido haber un error o un fallo técnico: ya digo que no he tenido que borrar ninguno por ninguna razón.

Y, nuevamente, gracias a todos por vuestra atención.

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.

Comentarios

  • miguelc  On 23/05/2011 at .

    Cuanto más aprendo, más seguro estoy de que los seres humanos somos, estadísticamente, bastante estúpidos.

    Y es una gran verdad el dicho aquel sobre que hace más daño la estupidez que la maldad.

    Sumando ambas cosas no es de extrañar que iniciativas tan interesantes como la vista esta semana pasada puedan estropearse tanto y tan rápido.

    Y ahora, ánimo, a recoger los trastos y empezar a planear la próxima… 😀

  • Rogelio Carballo  On 23/05/2011 at .

    Ole, ole y ole…. Ejjj que alguno confunde lo cortés con lo valiente. Me hace gracia el chistoso que le dice a usted “no se entera de na”. Es que me meo. El niño enseñándole al padre a hacer hijos. En fin.

    No se preocupe, en próximas fechas nos volveremos a encontrar en esta reducida comunidad que se ha formado entre su interesante y lúcida prosa y la clientela habitual (probablemente algo más numerosa), con sus filias y fobias.

  • Javier  On 23/05/2011 at .

    Dí que si Javier,por que tu lo vales,un abrazo

  • Ángel Bacaicoa  On 24/05/2011 at .

    … Varios abrazos. Ánimo y “palante”

A %d blogueros les gusta esto: