The day after

De la serie Esto es lo que hay
(aunque quizá mejor decir «Esto es lo que debería haber»)

Bueno, vamos a ver si aclaramos un par de cuestiones incidentales previas antes de que algún lector en diagonal se me eche encima sin haberse enterado de la misa la media: en primer lugar, hablo -escribo- sólo por mí, no represento a nadie ¿vale? no represento a nadie, ni lo pretendo; en segundo lugar, y ya antes de que alguien suelte el dicharacho, ya lo digo yo: no soy Napoleón, ni Alejandro Magno, ni cualquier otro fino estratega; soy, simplemente un ciudadano cualquiera que mira la realidad y que intenta valorarla tal como la ve intentando no torcerla a la medida de sus gustos o de sus aversiones.

Hace ya, cumplidamente, veinticuatro horas que los colegios electorales cerraron ayer las votaciones y empezaron el escrutinio. Y ayer hizo una semana que el movimiento #democraciarealya, ahora re-denominado #15M, convocó una serie de manifestaciones en toda España cuyo éxito sorprendió -y mucho- a la propia empresa. Bueno, si hubiera habido empresa, que propiamente… no.

Es -como dirían en los medios pesebreros- un buen momento para hacer balance.

¿Qué se ha conseguido?

Una cosa importante, fundamental: sacar a la gente a la calle. Y ojo: hay que sumar, a los que salimos, los que hubieran salido pero no salieron para no verse -como tantas otras veces- en patéticas movilizaciones de dos o trescientas personas, y ese es un capital de reserva que está ahí. Un éxito. Un éxito que nos ha permitido gozar de la estupefacción de los partidos políticos y de los medios convencionales, que necesitaron, el más rápido, quince horas para reaccionar. Y aún así, la reacción, ya generalizada, tardó quizá dos o tres días en ser proporcional a la que se estaba liando.

Se ha conseguido otra cosa: dar con las exactas teclas capaces de movilizar al ciudadano y esas teclas consisten en una partitura sencilla, de dos o tres puntos muy básicos, capaces de subsumir en sí mismos toda la ira cívica acumulada y que han tenido la virtud, en su propia sencillez, de poder ser asumidos por todos los ciudadanos, con independencia de ideologías, votos, inclinaciones, preferencias, apoliticismos, etcétera. Del buenafuentesco a ver si movemos el culo al cívico vete a tomar por el culo.

Se ha conseguido aún más: poner a Internet en su punto exacto de capacidad de convocatoria. Este éxito se ha logrado frente al ninguneo de toda la carraca mediática de todo signo, frente al ninguneo de partidos políticos, frente al ninguneo sindical y frente a la catatonia de tanto listillo académico que anda estos días por todas las teles haciendo diagnósticos -en su mayoría perfectamente estúpidos- y, además, a toro pasado. Se diría que, en el arte de ver venir acontecimientos y fenómenos, nuestros sociólogos son tan competentes como nuestros economistas, lo cual es para echarse a temblar.

Si lo habláramos en términos tabernarios, podríamos decir que acabamos de darle una hostia de cojones al sistema político. No una leche mortal, ojo, no seamos batallitas; ni siquiera lesiva, en realidad, apenas dolorosa: simplemente, paralizante. No se la esperaban. Es como el púgil gigantesco al que el peso mosca acaba de arrearle un guantazo y el hombrón se queda paralizado no por el dolor, no por una lesión cerebral, sino por la sorpresa, por la estupefacción: pero… ¿cómo ha podido ese enano…? Veinte mil saltimbanquis de las ejecutivas reunidos en sesión casi permanente y no conseguían entender nada. Menos aún, por supuesto, encontrar una solución. Ante un problema real, esos gilipollas son tan incapaces de encontrar una solución como la puerta de salida del retrete.

¿Qué habría que hacer?

Lo mismo que la del púgil enano: retirarse. La torta ya está dada y el enemigo ya ha acusado recibo, aún muy a su pesar. El mensaje es: ándate con ojo, que aún hay más hostias en el macuto. Y dedicarse a preparar el próximo combate, siempre a la búsqueda del factor sorpresa (ahora ya un poco más difícil: si no son idiotas del todo -cosa que, no obstante, cabe no descartar- tendrán a sus perros de caza bien atentos a la Red).

Si, por el contrario, se mantiene el tipo ante el gigantón, éste se quedará un minuto mirando desconfiado al enano hasta que, convencido de que no le quedan apenas calorías y de que, en realidad, no ha habido más fuerza que el factor sorpresa, se liará a tortas de cuarenta megatones. Y el enano no podrá responder sino quejándose por cada leche que reciba, pero ya jodido y descalzo en la lona.

Me temo que esto, sostenerle el combate al grandullón, es lo que se está haciendo. Las acampadas -al menos, las de Madrid y Barcelona, pero hay más- han decidido seguir ahí indefinidamente. Error craso. Los muchachos se lo están pasando bomba con sus asambleas y la noche es joven, tira millas. Los ciudadanos los miran ya con cierto escepticismo. Lo he visto yo, con mis propios ojos, esta misma tarde. He visto las reuniones de tres comisiones (si, señor, así llamadas y todo); una, bien, trataba de racionalizar los recursos y, realmente, me ha gustado, ha sido interesante ver cómo analizaban los problemas y cómo se las componían ante los mismos. Lamento tener que decir, por otra parte, que, salvo su lenguaje políticamente correcto diferencial y esa peculiar forma de decir estoy de acuerdo moviendo brazos y manos como si bailaran sevillanas, sus deliberaciones no diferían en apenas nada de las que podría realizar cualquier consejo de administración normal, corriente y capitalista. De las otras dos, no he logrado enterarme de nada, por más que he dedicado -más o menos- unos veinte minutos a cada una; bueno, sí, una quería ir a poner pancartas no sé dónde (creo, no estoy seguro); en la otra, un señor -al que conozco pero no he logrado ubicar del todo- se ha lanzado a una especie de mitin del que no he logrado sacar nada en claro; tampoco parecía que la concurrencia -aparentemente petrificada, estos no bailaban sevillanas- se enterara de mucho… Había, a mi vera, varios ciudadanos normales y corrientes -quiero decir que no parecían pertenecer a las acampadas ni a la pomada en cuestión- y sus gestos de escepticismo y de decepción eran indisimulados.

Hace unas horas, el alcalde, digamos electo (digamos, porque la mayoría absoluta no la tiene), el Trías, ya le estaba diciendo al alcalde en funciones (este sí, sin digamos), que si quería ventilar la acampada de la plaza Catalunya, ya podía proceder tranquilamente, que él no iba a poner pegas. Así las cosas, no le doy a la acampada de plaza Catalunya ni cuarenta y ocho horas. Y ya es mucho. No me extrañaría que los munipas y los Mossos levantaran el campo esta madrugada mismo. Y en Madrid, no se andarán lejos. Ya fueron las elecciones y ya no hay peligro de perder triunfos previamente asegurados por una impremeditación. Prometer, antes que meter y, después de haber metido, nada de lo prometido. Se acabó la comprensión con la protesta cívica, a tomar por el culo: casi cuatro años de cheneralitá y cuatro enteros de achuntamén absolutamente irreversibles e impunes, dan para pocas contemplaciones. Patadón y tentetieso.

Y los ciudadanos van a mirarlo, en general (minorías concienciadas aparte) con un encogimiento de hombros, como cuando leen en el periódico gratuito que tal CSO ha sido desalojado: quizá, a lo sumo, con un gesto de desagrado… aunque no se sabe hacia quién, si hacia los antidisturbios o hacia los okupas. Pero eso todo lo más. Creo no equivocarme (aunque ojalá, a pesar de todo) si digo que si levantan el campamento esta madrugada, mañana por la mañana, y por la tarde, y por la noche, y pasado mañana, y periódica mixta, no habrá en la plaza Catalunya más que palomas, estorninos y guiris. Las asambleas han alejado a los ciudadanos, que quieren hacer restallar su ira, pero no sofisticados experimentos comunales (que, bueno tampoco son tan sofisticados, si lo vas a mirar).

Habremos perdido con todo ello, el control del tempo y lo que podríamos llamar la iniciativa estratégica. La próxima vez que intentemos repetir el invento, no será sin -nuevamente- grandes incertidumbres y, encima, con el enemigo alerta; no podremos elegir el momento, tendremos que adaptarnos al que las circunstancias -tal como las veamos o interpretemos- nos haga aparecer como propicio, como un albur.

Y, en definitiva…

La infiltración asamblearia (déjame seguir creyendo que, pese a todo, ha sido espontánea) ha convertido lo que podía haber sido un principio prometedor y fructífero en unos hechos excepcionales y aislados, muy difícilmente repetibles. La acusación de perroflautas por parte de sectores de la política y la prensa pesebrera, que en esta ocasión nos han hecho reir a todos, calará en próximas ocasiones en el corazón de muchos ciudadanos que han visto cómo se transformaba su impulso espontáneo en un tinglado que o no entienden, o no les gusta, o ambas cosas. Mal futuro se prevé.

Y ojalá, ojalá, ojalá, ojalá, me equivoque. Nada me producirá más placer que tener que envainarme un día -ojalá, nuevamente, no muy lejano- estas palabras y estas ideas.

Pero me parece que no.

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Comentarios

  • Alfred  On 23/05/2011 at .

    Javier, espectacular post. Es lo que llevamos un par de días pensando algunos. Mira como salían las “asambleas” en los medios tipo ElMundo. Bien saben donde tirar sus dardos.
    La fuerza del movimiento que se ha creado es la identificación de una mayoría social con sus propuestas de mínimos y centradas en la corrupción política y la regeneración democrática. El resto son brindis al sol. Empezar a defender la tasa Tobin o la democracia asamblearia, por ejemplo, o centrarse en cositas y acciones cual grupos altermundistas no es lo que ha movido a la gente, creará decepción, y llevará a los mismos resultados que han llevado esas cosas durante una decada ya: a nada. Este tinglado necesita líderes con buena cabeza. Espero que los haya.

    PD. Javier, ¿dónde os reunís los de #nolesvotes en Barna? Me gustaría conoceros.

  • @E_Robles1  On 23/05/2011 at .

    Muy bueno la verdad, me ha encantado, desde luego ojalá mucha gente tenga las ideas tan claras, aunque como bien has dicho en el otro artículo, creo que esas ideas las dan la experiencia de los años, pero bueno, estás tu para instruirnos 🙂

    Enhorabuena nuevamente y a seguir para delante como sea, que esto hay que cambiarlo de una vez por todas!

  • Paula  On 23/05/2011 at .

    Creo que llevas toda la razón. Debería pasarse a una acción concreta o bien “disolvernos” y movilizarnos en la sombra para el siguiente golpe sorpresa. Si no, esto está condenado a extinguirse. Acudo regularmente a la acampada y asambleas de Murcia, y a parte de decir los avances de organización de la acampada en si y las “performances” que hacen en la ciudad para difundir el mensaje, poco mas… Yo al menos aún no me entero que se pretende hacer, creo que ni lo saben. Pero obstinados en quedarse si que están. Ya somos el centro de miradas, sería el momento de actuar. De aqui al desalojo quedan cuatro dias y nosotros verdes de ideas. Habría que aprovechar la fuerza surgida de la espontaneidad de este movimiento.

  • Anónimo  On 23/05/2011 at .

    Una propuesta concreta en mi Manifiesto: Grupo irregular ( #Gi ): http://www.elpoetadeinternet.es/ Si ves que tal, difúndelo.

  • Larkham  On 23/05/2011 at .

    Pues sí, ojalá me equivoque yo también, pero las acampadas han devenido como dices en macro-casas okupas al aire libre. Y mira que no me parece mal que la gente vea que se puede autogestionar y que en en los CSO la gente no se dedica a fumar hierba y preparar cockteles molotov, pero de ahí a que se les dé por únicos portavoces de las protestas hay un trecho.
    Sigamos observando la actualidad con mirada crítica y tampoco dejemos que ésto nos desvíe del objetivo de nuestra queja: No somos mercancia en manos de políticos y banqueros!

  • Yomismo  On 24/05/2011 at .

    Siento decir, con gran pesumbre, que en Madrid está ocurriendo exactamente lo mismo, y he visto lo narrado con mis propios ojos. Es una pena, y mantenía la ilusión, despues de dejarme la garganta la semana pasada… pero esto así no se sostiene, están confundiendo las cosas, y divagando en exceso más allá de unos únicos y a mi ver universales puntos y nexos de unión con la sociedad. Esto se va a pique, al menos me quedo con la sensación de no ser el único que piensa que otra sociedad es posible y no estoy solo en esta idea.

  • goldortpes  On 24/05/2011 at .

    So bien estoy de acuerdo en la mala imagen que dan las acampadas, creo que es un error estrategico no percibir que tras esas “inapropiadas” propuestas hay una exigencia de cierto cambio economico, no solo politico, como ahora se quiere “imponer” desde sus creadores. La gente que salio indignada en EEUU salieron en desfile hacia Wall Street, no hacia la Casa Blanca. (aunque estaran cabreados igualmente con ambos, no con uno si y otro no, como se quiere hacer aqui) Y en mi bar de siempre, que le controlen un poco los pies a los banqueros, o los incentivos a los directivos de empresas no lo ve nadie mal. (y eso dista mucho de la destruccion de la propiedad privada como he llegado a escuchar en alguna asamblea)
    Hay que buscar un diacurso mas global y hay pocas cosas en las que vallamos a coincidir tu, yo y un asiatico, un norteamericano medio, etc, que en el hecho de que los ricos son cada vez mas ricos y los pobres mas pobres. Aqui y en Pekin. Se puede plantear eso sin caer en el debate ideologico extremo? Quiza ese sea el problema. Yo dejo por aqui una pequeña reflexion: http://micabezadesdelaventana.blogspot.com/2011/05/consenso-de-minimos-no-se-puede-excluir.html si te parece fuera de lugar te pido disculpas y que borres el comentario
    un saludo

  • miguelc  On 24/05/2011 at .

    Creo que lo que procede es que los mismos que apoyamos el movimiento 15-M dejemos ahora perfectamente claro que la gente de las concentraciones no nos representa.

    Por mi parte sólo decirles una cosa:

    IROS A CASA

  • Ryouga  On 24/05/2011 at .

    Golpear y marcharse a preparar el siguiente golpe, buen consejo.

    Cuanto mas tiempo se pasa alli mas se desvirtua, la gente empieza a arrimar el ascua a su sardina.

    Hasta he visto carteles en contra del “especismo” al parecer un grupo de pirados ha creido conveniente ir a la plaza a defender la igualdad de todas las formas de vida desde el hombre hasta el piojo de la rata.

  • maria  On 24/05/2011 at .

    Totalmente de acuerdo contigo. El otro día estuve en una asamblea y me vine con un gran desánimo, me encontré vacía, con ganas de llorar, tenía la sensación de ser un bicho raro, pues mi interior me decía “que esta gente tampoco me representaba”. Yo no busco teatros, ni pajas mentales -perdonarme la expresión-. Lo que si que creo que es necesario, es que aparezca alguien que logre unificar propositos y fines en común. Alguien, alguna cara conocida tal vez, sin caer en famoseos, que logre organizar este movimiento de una forma coherente, sin caer en acampadas permanentes, que lo único que hacen es desprestigiar a la gente que realmente salimos a gritar basta ya!!!. Lo que hay que tener claro es que fue un gran golpe y que como mucho tendremos una oportunidad más, son 9 meses para organizarnos correctamente. un saludo.

  • Profesorgaga  On 24/05/2011 at .

    Mejor explicado imposible (el ejemplo del enano es tan gráfico que no me lo quito de la cabeza). Supongo que el degenere de las acampadas es general, pues en Alicante también está pasando lo mismo.

    @perezreverte hizo ayer una recomendación parecida, guerra de guerrillas lo llamó. Creo que es lo que toca.

    Gracias por tus palabras y gracias a todos los que han dejado comentarios. Es necesario saber que el movimiento sigue al margen de las acampadas.

  • Antonio Jaén  On 24/05/2011 at .

    Me parece muy sensato el que se adopten medidas que vayan con los tiempos. Ahora es tiempo de otro tipo de lucha, igual de constante y sin perder el rumbo, pero diferente. La gente en las calles ya no tienen ninguna función. ¿Van a quedarse hasta las generales? ¿Y después? ¿Cuatro años más? Se ha demostrado que hay intensidad, ganas y fuerza, pero ni somos David, ni entendemos tanto de motos como para matar a los gigantes con una. Aún así, que no quede en un mero intento. Hay que buscar alternativas de protesta y demandar soluciones a los problemas que persisten.

    Javier, muy buena reflexión, me la apunto para la Asamblea de mañana en Berlín. En algunas cosas hemos coincidido con respecto a lo que he estado escribiendo en mis úktimos posts. Pero tus comentarios me parecen mejor expuestos.

  • Jaime  On 25/05/2011 at .

    Una aportación a este debate desde Madrid
    http://www.mediafire.com/?koxzzfozmcq9inl

  • Jaime  On 25/05/2011 at .

    perdón el documento correcto se descarga aquí: http://www.mediafire.com/?tigu4224hh5r9pz

  • Jaime  On 25/05/2011 at .

    perdón, ya es el último: el enlace bueno es http://www.mediafire.com/?4yyfkjlf6eamhym

  • Carolina  On 26/05/2011 at .

    Parece que en acampadasol están escuchando el clamor popular.
    Consenso de mínimos: http://madrid.tomalaplaza.net/2011/05/26/acampada-sol-consensua-cuatro-lineas-de-debate/

  • JP Clemente  On 26/05/2011 at .

    Salu2 Enorme Javier Cuchí, me encantó verlo el domingo por la mañana. He leído de modo trasversal Flipando y los posteriores aunque pienso que me merece también echar 1 vistazo a los comentarios. Seguimos aquí. Seguimos juntos. Yo también intento llamar la atención sobre la próxima #op cuando todavía no se han apagao las llamas de esta.

  • Jordi  On 27/05/2011 at .

    Esperamos tu opinión sobre las ostias de hoy Viernes.

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