¿Esperanza en Catalunya?

De la serie: Pequeños bocaditos

Hoy se ha publicado en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya el Decreto de reestructuración del Departament d’Empresa i Ocupació (en el cual, por cierto, presto mis servicios como funcionario, aunque esto es incidental a los presentes efectos) y me sorprende (¡¡muchísimo!!) una cosa que leo (traducción mía del catalán):

Artículo 29
Servicio de Sociedad del Conocimiento

29.1 El Servicio de Sociedad del Conocimiento tiene las siguientes funciones:

[…]

c) Promocionar e implantar el software libre en la Administración de la Generalitat y en toda la sociedad, en colaboración con las universidades, empresas, colectivos y colegios profesionales»

Me sorprende gratamente por dos cosas: la primera, por su intrínseco significado; la segunda, por la discreción sobre el mismo. Digamos que, harto ya de un pasado en el que el software libre no se le caía a nadie de la boca (se ve que hacía muy progre, esto del software libre) pero en el que, más allá de lo anecdótico (de lo muy anecdótico), no se hacía apenas nada en positivo, albergo la esperanza de que algo que parece emprenderse sin alharaca, sin ruedas de prensa, sin grandes manifestaciones programáticas, simplemente inserto como una competencia más de una de las unidades de la Direcció General de Telecomunicacions i Societat de la Informació, lleve a realidades más sustanciales que el pretérito bocazas del tripartit.

No tenía ninguna confianza al respecto en CiU. Muchísimas veces he repetido en este mismo blog que lo único que cabe no reprocharles es que siempre han sido claros: nunca les ha gustado el software libre y no lo han disimulado.

Pero han pasado siete años desde que CiU abandonó el poder tras su ocupación por el tripartit a finales de 2003. Estos siete años han sido importantes para el software libre, que ha experimentado no sólo una maduración importante sino que se ha visto proyectado al firmamento de una popularidad cierta; con un valor añadido muy serio para la mentalidad de CiU: que ha cuajado como instrumento empresarial -tanto a nivel de consumo como de producción- y, por tanto, de cara a la derecha nacionalista ha podido perder aquella imagen gamberra y perroflauta que nos adjudicaba a los del entorno libre. Por lo demás, y bajo la que está cayendo, el software libre puede ahorrar muchísimo dinero a las administraciones públicas y, allí donde deba gastarse, puede constituir un importante elemento de dinamización de la pequeña y mediana empresa del sector; ninguno de ambos factores es grano de anís.

Ayer, el mundo del software libre sufrió una decepción importante al no obtener el premio Príncipe de Asturias 2011 a la Cooperación Internacional. Hoy, en un ámbito más reducido pero acaso esencial como vector español y quizá incluso europeo, me llevo una grata sorpresa. No una alegría -aunque espero acabar teniéndola de verdad- pero sí una sorpresa ciertamente agradable.

Ojalá no se malogre.

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Comentarios

  • Jordi  On 10/06/2011 at .

    Bienvendida la crisis si gracias a ella de una puñetera vez las Administraciones Públicas dejan de pagar mordidas e impuestos revolucionarios.

  • ifanlo  On 10/06/2011 at .

    Comparto el sentimiento, así como la relativa sorpresa por la apuesta de CiU. En un nuevo proyecto de formación tecnológica para desocupados, amparada por el nombre cerTIC, se da un importante espacio en el área técnica al GNU/Linux, y en ofimática se abre un espacio al OpenOffice.org (aunque dependerá de la demanda de los interesados el que este espacio crezca o desaparezca).

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