Subversión

De la serie: Esto es lo que hay

No hace muchos días, leía que se había formado en Catalunya una Plataforma de Afectados por la Hipoteca, una de cuyas acciones más características consiste en impedir desahucios plantándose un grupo de personas en el portal del que va a ser lanzado e impidiendo pacíficamente -es decir, únicamente con su masa corporal, sin más acción- la entrada de los funcionarios judiciales. Como un lanzamiento frustrado pone en marcha una larga burocracia judicial, eso le da un respiro, a modo de prórroga, a la desgraciada víctima del asunto. Veremos qué sucede cuando haya segundos lanzamientos y se intenten igualmente impedir.

Llego hoy, a través de un comentario en Twitter, a este reportaje en «El País» en el que se explica cómo se están produciendo estas acciones -apoyadas por abogados y economistas, es decir, de alguna manera bastante estudiadas- y dando la noticia de que, al parecer, se van a extender por toda España, ya que Democracia Real Ya pretende hacerse cargo en el resto de la geografía nacional de acciones como las de Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Les deseo, desde luego, el mejor y mayor de los éxitos.

También hoy leo en «El Periódico» un éxito vecinal, raro en los últimos años en el que los barrios han sido sistemáticamente desactivados por obra y gracia de Hereu (y la administración de PP-CiU que se nos viene encima no es tampoco nada prometedora al respecto, pero ya veremos…).

Ayer pudimos ver que en casi todas las capitales de provincia -y en varias poblaciones, grandes o pequeñas- la constitución de los ayuntamientos se llevó a cabo en medio de la bronca popular y que, nuevamente, la chusma de los partidos tuvo que sacar a la calle a la chusma policial para protegerse no se sabe muy bien de qué. Podría ser para protegerse de su propia vergüenza, pero como es sabido que no la tienen, no sé qué temerían (no sería por su integridad física que notoriamente no corrió peligro en ningún caso, con una sola, pequeña y no muy grave excepción ni siquiera me acuerdo de dónde).

Hoy se están levantando ya las acampadas más importantes, con Sol a la cabeza; permanecen algunas en activo y en otras, como en la de Barcelona, los perroflautas -los perroflautas de verdad, no los así llamados por la peste rajoyística e intereconómica- tras tirarse una semana imponiendo su muy minoritaria voluntad a base de abusar del requisito de unanimidad en las asambleas, van a seguir ahí, aunque esta vez, desde los ámbitos de los acampados normales ya se ha dejado caer que no van a producirse movimientos de protesta ni sentimientos de angustia si la poli los desaloja. Se levantan las acampadas porque se considera, a mi modo de ver con razón, y a eso voy, que el movimiento 15-M ya ha prendido, que circula por ahí mucha lumbre y que ya no hacen falta hogueras para que haya fuego en todas partes. Y para demostrarlo, se ha convocado otra tanda de manis a nivel nacional para justo dentro de una semana, para el próximo domingo 19.

Sí: de pronto, esto se ha puesto en marcha. Quienes siguen este blog desde antiguo, saben que yo mismo me he ciscado hasta no hace mucho en la mendruguez de la gente, que, pese a recibir sobre sus costillas putada tras putada constantemente, pese a ser objeto de la mofa, la befa y el escarnio de la chusma de los partidos, pese a ser víctimas del impune atraco bancario, pese a la evidente y generalizada manipulación mediática al servicio del poder -del fáctico y del otro-, pese a ser exprimidos y reventados por la patronal de la gran empresa (y, en algunos casos, quizá no pocos, por la de la otra), seguía ahí tan tranquila abarrotando bares, restaurantes, agencias de viaje, cines y demás. Hasta tal punto que el pasado 15 de mayo me dirigí hacia la plaza Catalunya, con cuatro o cinco amigos a los que enganché para la ocasión, convencido de que iba a hacer el ridículo ante ellos, de que nos íbamos a encontrar los dos o trescientos de siempre (y eso cuando llegábamos) de las convocatorias desde la red. Os lo digo de verdad, cuando llegué (¡un cuarto de hora antes de la señalada!) y vi la plaza Catalunya abarrotada, no pude disimular mi emoción, se me fueron, creo, un par de lagrimones y todo. Porque, en ese momento, percibí que algo muy gordo estaba pasando, que ese era el principio de algo muy importante y yo estaba allí, viéndolo, participando, protagonizándolo hombro con hombro con miles de conciudadanos.

Prácticamente un mes después de aquella jornada inolvidable, está más que claro que aquella movilización ha cuajado en un movimiento ciudadano estable. Ahora se ha dado la vuelta a la tortilla. Ahora todo parece posible. Cuando un conseller que no se entera, manda a 350 mossos que tampoco se enteran a desalojar la acampada, creyendo, en su profunda ignorancia, que han pasado ya muchos días y la gente se habrá enfriado y al cabo prácticamente de minutos la plaza vuelve a llenarse de gente pacífica que impiude el desalojo, cuando esa misma tarde miles y miles de personas volvemos a esa plaza a demostrar que no, que por las bravas no van a conseguir más que hundirse en mierda, que las acampadas son intocables aún cuando podamos ser críticos con algunos aspectos de ellas, es que algo ha cambiado mucho. Veremos qué pasa el próximo domingo, pero cabe esperar, de nuevo, otra gran movilización.

La gente, la ciudadanía, ha recuperado la fe en sí misma. Hoy cree realmente que es posible que su actitud, que su protesta cambie cosas. Y las cambiará.

He aquí lo que me preocupa, precisamente.

La torpeza, la miopía, la estupidez, la corrupción, la negligencia y la inoperancia de la chusma de los partidos, intenta ningunear ese amplísimo movimiento ciudadano. Hay que ser imbécil: precisamente ahora que lo que pide la ciudadanía es tan de mínimos que se puede llevar a cabo rápida y fácilmente… con algún coste para políticos y bandidos, claro. Reforma de la ley electoral que lleve a igualar el valor del voto en todo el territorio nacional, tanto para los que los que votan como para los que reciben el voto; dación en pago en la normativa hipotecaria (que es algo que está en prácticamente todos los países salvo el nuestro); mantenimiento del estado del bienestar aún a costa del rescate de la banca… Ni siquiera hace falta una reforma constitucional (sin perjuicio de que esta vaya siendo ya perentoriamente necesaria). Sólo hace falta reconocer -como han tenido que reconocer prácticamente a viva fuerza muchísimos trabajadores y parados- que las cosas han cambiado y que ya nada es ni será como antes. Que van a perder muchísimo control y muchísimo chollo. Pero, en definitiva, lo grueso del sistema se mantiene.

No pasan por el aro. ¿Qué quieren pues? ¿Que el movimiento se radicalice? Hay un factor que, en su beodez o en su criminal mala fe no ven: no se puede negociar con el 15-M porque no hay quien lo represente. Una de las quejas tontas de Puig fue que se intentó negociar con los líderes de la acampada en Catalunya y no se pudo. No se pudo porque no los había: esto tan obvio es lo único que no ve la chusma de los partidos. No hay líderes. No hay nadie a quien denigrar; no hay nadie con quien hablar. Simplemente: esto es lo que la ciudadanía quiere. Y punto pelota.

¿A qué esperan? ¿A qué extremos esperan que llegue la ciudadanía? ¿En que tendrá la chusma partidista que ceder para sobrevivir, cuando vea -real o simbólica- la sombra de la guillotina? Ahora lo tienen fácil; sí, cierto, a costa de unos cuantos sacrificios humanos en los partidos de mierda y en la puta banca, pero ahora podrían salvar airosamente muebles e inmueble. ¿A qué se llegará cuando -si dejan en su desidia y en su desvergüenza que el movimiento cívico vaya aumentando el listado de reivindicaciones, innegociables por falta de negociador- no quede más remedio que reformar la constitución? ¿Qué nueva constitución sucederá a la del 78?

Hoy leía, también en Twitter, creo recordar, que alguien decía que, bueno, Francia va por la quinta república y los norteamericanos por la 27ª enmienda de su constitución. Y no pasa nada. Ojo, porque aquí no cabría una segunda monarquía: o sigue la que hay… o viene la tercera, pero la Tercera República. Ahora mismo, sic stantibus rebus, la monarquía no está puesta en cuestión, la república no entra en esos mínimos del 15-M, pese a que somos muchos -y creciendo- el número de republicanos (de terceros republicanos, especifico). Pero, claro, si la hijoputez de los partidos sigue atrincherada en su propia corrupción, esos mínimos se irán ensanchando a cada millar de ciudadanos que se vayan adhiriendo manifiestamente. Y cuando los mierdosos quieran reconducir la cosa a los mínimos de ahora que, entonces sí, resultará que son la mar de aceptables, justos y benéficos se encontrarán con que… no habrá nadie que otorgue, que chalanee, que firme. ¿Qué, entonces? ¿Alzamos la guillotina? ¿Es ahí a donde quieren llegar? Porque yo no quisiera para nada que se llegara a eso (le tengo más miedo a este país que a una diarrea en el autobús) pero si se llegara, ya puestos, hay un par de docenas de cabezas que no me produciría ninguna angustia ver rodar, para qué vamos a engañarnos…

El sistema está siendo subvertido, tal como suena. Porque el 15-M es un movimiento claramente subversivo. No en ese sentido de la palabra que gustan otorgarle las derechas burguesotas y timoratas, que enseguida ven los conventos ardiendo, sino en ese sentido del diccionario que es la caída moral del ordenamiento. Hoy de algunos pequeños -después de todo, pequeños- aspectos del ordenamiento. Mañana, el órdago puede ser a la grande.

La responsabilidad es sólo de ellos. De los marranos. De los del partido.

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Comentarios

  • niko  On 14/06/2011 at .

    Tocayo, un apunte. Para hacer lo que se comenta al respecto de que cada voto valga lo mismo en todo el territorio SÍ debe reformarse la Constitución, ya que la circunscripción provincial está fijada en la Constitución (artículo 68.2), concesión que les fue dada a los luego fundadores de AP, para apaciguarlos en el contexto de la elaboración de la Ley para la Reforma Política, aprobada por referéndum el 15 de diciembre del 76, con una participación del 77 por ciento del censo. Dicha ley fue votada, eso sí, como un todo, esto es como un “éste es el cambio posible y no otro”. Y hasta hoy, 35 años después.
    Un saludo

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