Enturbiando el panorama

De la serie: Esto es lo que hay

Me hace gracia -por decir algo- el montón de capullos que se dedican ahora a pontificar desde los medios sobre el 15M. Los que hace un mes estaban calladitos, ignorando -por puro analfabetismo mediático o por iniciativa propia, no actuando por órdenes superiores- la que se estaba cociendo en la red, ahora se ponen a dar lecciones sobre lo que hay que hacer: que si hay que definirse, que si hay que caracterizarse, que si hay que articularse, que si hay que hacer esto, que si hay que hacer lo otro… Resulta que un montón de tíos que todavía no se han enterado de nada le están diciendo a un movimiento horizontal lo que tiene que hacer, lo que es decimonónico y lo que es avanzado, como este relumbrón, sin ir más lejos.

Digo que no se han enterado de nada porque ellos siguen erre que erre con antisistemas y con que el 15M ofrezca alternativas políticas (la voz de su amo: es lo mismo mismito que piden los propios políticos afectados). ¿En qué idioma habrá que decir que todo es mucho más sencillo que eso? Ayer dejé bien claro lo que queremos, unánimemente, todos los que nos manifestamos el domingo y muchísimos más que no se manifestaron; hay quien pide más cosas y lo hace desde varios puntos de vista o desde distintos focos de interés. Muy legítimo, sin duda (y en más de una de estas cosas podría yo estar de acuerdo), pero discutible como reivindicación general. En lo único en lo que estamos todos de acuerdo es en lo que decía yo ayer (y no, obviamente, porque lo dijera yo, sino porque es lo que se ha invocado en las convocatorias: un sólo milímetro más allá ya es entrar en el mundo de las suposiciones).

Por tanto, me pregunto si entre políticos y plumíferos corporativos no están orquestando una ceremonia de la confusión debido, supongo, a que lo que está pidiendo el 15M, en su sencillez material, rasga por la mitad el tinglado bipartidista y la apropiación del Estado y de sus mecanismos por parte de la casta. Efectivamente, si todo el problema fuera crucificar a los chorizos, probablemente no hubiera hecho falta llegar al 19J: tras el 15M mismo ya hubieran defenestrado a todo el canasto del embutido, solamente para evitar que la cosa llegara a mayores. Lo que no les cuadra es tocar el sistema electoral. Porque tienen el pastel muy bien repartido: bipartidismo más bisagras en el Estado y bipartidismo más bisagra en Catalunya y el País Vasco, básicamente, y algo en Galicia (en el resto de comunidades autónomas, bipartidismo puro y duro, pese al granito, probablemente excepcional, de IU en Extremadura), y así se aseguran la preeminencia PSOE, PP, CiU y PNV (que, a raíz de no haberse mojado con la Ley Sinde ha salido excesivamente bien parado en el festival de justificadísimos improperios).

El espectáculo ha sido ilustrativo en Catalunya, única comunidad histórica (y de buena parte de las otras) que no tiene ley electoral propia, y tanto nacionalismo, tanto fet diferencial y tanta cagarela, para tener que regirse por la normativa del odiado Estado. ¿Y ello por qué? Pues porque cada cual -básicamente CiU y PSC-PSOE, en este caso- recortan sus demarcaciones electorales no de forma geográfica o demográfica coherente sino de acuerdo a sus milimétricos intereses. Lógicamente, como los intereses de uno son contrapuestos a los del otro, así estamos. La pretensión de algunos intérpretes del 15M de hacer de España una circunscripción única es de difícil plasmación en la realidad, no por problema técnico alguno (en las elecciones al Parlamento europeo, España es circunscripción única y no pasa nada) sino porque ello privaría a los partidos nacionalistas -especialmente CiU y PNV, con ERC y BNG como daños colaterales- de una importantísima cuota de poder: de hecho, los eliminaría fulminantemente como bisagra cuando PSOE y PP no vencieran con mayoría absoluta. Por tanto, el desafío de Duran retando a Chacón a que propusiera la circunscripción única en el Congreso sólo es tal en esta clave, no, desde luego, en clave técnica. Yo (yo, no el 15M) prefiero otra fórmula que sí es técnicamente difícil -no imposible, ojo- que es la circunscripción de candidato único: si España tiene 47 millones de habitantes, establecer un Congreso de 470 escaños y formar cinscuncripciones de cien mil habitantes para un sólo escaño: con eso sí que los ciudadanos tomaríamos claramente el poder sobre los partidos (sin detrimento necesario de éstos).

El caso, de todos modos, es que el modelo actual lo diseñaron en 1978 precisamente a los actuales efectos, y no van a deshacerlo fácilmente. Pero por una sola razón. porque no les da la gana, no porque otras fórmulas fueran más difíciles. Por tanto, no hay alternativas que los ciudadanos podamos aportar porque, en el sentido en que nosotros queremos formular el espacio electoral, a los de la casta no les interesa nada, nada, nada.

Tampoco se pretenden -dentro de lo que podríamos llamar consenso absoluto del 15M- revoluciones económicas. Nadie (bueno, casi nadie…) pretende poner en fila en la playa de Castelldefels a los miembros de los consejos de administración de los diecisiete principales bancos y pasarlos por la ametralladora. Se pretenden cosas como la dación en pago de aceptación obligatoria para liquidar el préstamo hipotecario; es algo tan poco revolucionario que -esto se dice muy poco, pero es así- España es casi la única nación del orbe occidental que no la contempla. No podemos -vaya, no queremos, siempre dentro de ese consenso- cambiar las bases de la economía, pero creo que sí podemos pretender que las PYMEs (que constituyen más del 90 por 100 de los empleos de este país) tengan un mejor y favorecedor acceso a la licitación pública y tengan algunos mecanismos financieros adicionales de defensa frente a la voracidad bancaria; y algunas pocas facilidades competenciales (o, por lo menos, que no se otorguen tantas ventajas a las grandes corporaciones). No parece revolucionario pedir que se putee a golpes de persecución fiscal y laboral contínuas a aquellas empresas -pequeñas y grandes, por igual- conocidas por su especulación laboral de carne humana. No parece tan revolucionario dificultar hasta lo imposible los ERE en empresas con beneficios y sin riesgos ciertos de perderlos. No es tan revolucionaria la efectiva protección al consumidor frente a los abusos en servicios de primera necesidad de muchas empresas: en vez de clientes, parecemos -quizá somos- siervos, en muchísimos casos. No es tan revolucionario pretender que se mantengan incólumes las tres patas del estado del bienestar (sanidad, educación y pensiones), en medio de un panorama de autopistas vacías, de tendidos de alta velocidad donde no hacen ni puta falta, o de mucho circo artístico y cultural pagado con dinero público para untar a los amiguetes (que, además, tenemos perfectamente identificados, manda carallo).

Los políticos -y sus turiferarios de los papeles pesebreros- exigen a los ciudadanos del 15M alternativas claras. No señor. Los ciudadanos estamos diciendo claramente lo que queremos: las alternativas tienen que plantearlas los políticos, que para eso cobran. Que los ciudadanos reclamemos el protagonismo de la política no significa que seamos o queramos ser políticos profesionales, sino que nuestro papel de ciudadanos sea preeminente frente al interés de los partidos y de la casta. La fórmula para llegar a eso es suya: los ciudadanos, sencillamente, aprobaremos o denegaremos.

Y todo lo demás es humo -y no siempre de colores- que nos ponen delante de las narices a ver si logran ponernos a discutir tonterías y consiguen romper el 15M. Nosotros, los ciudadanos, lo que tenemos que hacer es mantenernos firmes, y cada vez más firmes y en mayor número, en esos mínimos que exigimos; y ellos, la casta, que se busquen la vida, que discuten, que se insulten -ya no vendrá de ahí después de los bochornosos espectáculos que llevan años dando- y que lo arreglen.

O que sufran las consecuencias.

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Comentarios

  • pululante  On 21/06/2011 at .

    Me encanta que mantengas ese sano espíritu batallador y crítico con el poder.

    No obstante con el 15M estoy desencantado. Rectifico: no estoy desencantado con el 15M, que representa todo esto que has contado y a lo que me he sumado y promocionado.

    Estoy desencantado con el 19J. Porque lo que era una protesta contra políticos y forma de hacer la política se ha transformado en una protesta contra toda forma de capitalismo, a favor de nacionalizarlo todo y una reclamación de ideas muy de izquierdas ya trasnochadas y fallidas. Desencantado porque la voz cantante de la convocatoria, los tweets y casi todos los carteles jaleaban los argumentos del manifiesto redactado por ATTAC, conocida organización de ideas izquierdistas. Por supuesto respetables, aunque yo opine que esas medidas serían la ruina inmediata, pero eliminando el carácter apolítico del 15M. No me ha gustado que estos grupos hayan tomado la voz cantante y estén empezando a utilizar el movimiento a su favor. Estas ideas ya tienen una representación política en determinados partidos (IU, Equo u otros) y en las urnas es donde tienen que batallar.

    Como muestra en Gijón, por donde me pasé al final, se empezó a gritar contra un anuncio volante de Burri-King y contra la Coca-Cola. Como si el 90% de los presentes no hubiesen comido en un sitio y bebido de lo otro a litros. Y que sin duda seguirán haciéndolo. Ojo a lo absurdo del tema.

    Aunque… en un rincón aun albergo esperanzas de que salga algo positivo de todo esto, de que los políticos reciban el toque de atención y cambien algo sus modos y al menos hagan las cosas con transparencia, y de que ojalá no se confirmen mis malas sensaciones al respecto.
    Al menos eso espero porque en realidad este movimiento parece el único modo de dar ese toque de atención.

    Iremos viendo y viviéndolo. Un saludo.

  • miguelc  On 21/06/2011 at .

    Pues a mí lo que me preocupa es que se pueda producir alguna fractura social, porque no nos engañemos, no son sólo los políticos profesionales los que se sienten atacados, también hay mucho español de a pie.

    La violencia del estado perjudica sus intereses, la de los ciudadanos, en cambio, les beneficia.

    Cuanto más leo en los foros más evidente me parece el bajo nivel intelectual de muchos (y a veces también ético), y tradicionalmente quien no tiene argumentos termina por recurrir a las piedras.

    Esperemos que esto no acabe a hostia viva.

  • Antonio Caravantes  On 23/06/2011 at .

    Hola, Javier. Gracias por el artículo, como siempre, interesante. Pero discrepo en una cuestión:

    >…si España tiene 47 millones de habitantes, establecer un Congreso de 470 escaños y formar cinscuncripciones de cien mil habitantes para un sólo escaño…

    O no lo entiendo, o eso me sigue pareciendo ineficaz, incluso poco democrático. Cuando hablas de cinscuncripciones de cien mil habitantes… ¿te refieres a circunscripciones geográficas? Aunque la respuesta no fuese afirmativa, deduzco que seguiría habiendo candidatos distintos en cada circunscripción. ¿Qué pasa si yo creo que el candidato que mejor me representa no está en mi circunscripción? ¿No podría votarle? Desde mi punto de vista, las circunscripciones siempre son un problema. Y se pueden evitar, se pueden encontrar sistemas mejores sin circunscripciones. Ejemplo:

    Imagina un Congreso de diputados en el que solo hubiera 50 escaños. El diputado número 1 es el representante del partido más votado, el partido Alfa, que ha obtenido la confianza de 9 millones de ciudadanos. Cada vez que hay una votación en el congreso, si el diputado 1 vota que SI, en el tablero electrónico se computan 9 millones de votos afirmativos. El diputado 2 representa al partido Beta, que ha obtenido la representación de 7 millones de electores y por lo tanto la opinión de este diputado siempre se multiplica por 7 millones. Así hasta el diputado 50, que podría ser una persona independiente (sin partido) que representaría a 1.500 ciudadanos.

    A mayores, el partido que lo quisiera podría tener a varias personas especializadas en distintos temas (educación, internacional, economía, gastronomía, etc) para elegir a uno de ellos que será quien ocupe el escaño, en función del tema que se estuviera debatiendo. Eso lo haría el partido que tuviera más recursos, puesto que el Congreso solo pagaría un sueldo y un ordenador personal para cada uno de los 50 escaños.

    Ahorraríamos muchísimo y tendríamos un sistema de representación muy democrático, casi perfecto, al menos desde el punto de vista matemático, y sin elementos distorsionadores como las circunscripciones.

    Saludos y sonrisas.

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