El precio del calzoncillo

De la serie: Rugidos

La mierda pelotera (el fútbol, por si alguien necesita que se lo digan así de claramente) debe a no sé quién más de 5.000 millones de euros, es decir, más de 830.000 millones de las viejas, por si algún cincuentón necesita un dimensionamiento a medida. O sea, relativamente poco menos de un billón -con «B»- de las aún no tan antiguas pesetas. De esos 5.000, 700 -bastante más de 100.000 millonesde abuelitas- se deben a la Tesorería de la Seguridad Social. Si me lee algún pequeño empresario con empleados, puede contarnos lo que le pasaría si debiera, con larga y reiterada morosidad, una millonésima parte de eso, 700 euros, a la Seguridad Social.

En condiciones normales de presión y temperatura, me importaría un carajo lo que pasara con los otros 4.300 millones de euros y allá películas quien fíe a esos gángsters (porque no otra cosa son los tipejos que gestionan -es un decir- el tema de la pelota), pero tengo mis temores sobre lo que puede pasar cuando esto colapse. Que es de temer que colapse pronto porque, en épocas de crisis, la gente es mucho menos dada a gastarse pastizaras en abonos a la grada o en paipervieus a las diversas cadenas que viven del cuento este, lo que quiere decir que esos 5.000 tienden más bien -mucho más bien- a ser 6.000 que 4.000.

Ya está bien de rodeos: esto huele a rescate. Esto huele a que vamos a acabar pagándolo todos los ciudadanos. Esto huele a que, con mayor o menor ingeniería financiera -cuatro mil bancos, doce mil subvenciones, doscientas mil partidas presupuestarias estatales, autonómicas y locales, camufladas en vete a saber qué estrambóticos conceptos- esos 5.000 (más los que rueden de aquí a allá) van a ser sufragados con dinero público. Mientras se recortan prestaciones sociales y asistenciales, mientras las PYMEs se asfixian por falta de financiación, mientras los desahucios -evitados o no por la gente de DRY, siguen a la orden del día, los sinvergüenzas de la pelota se están frotando las manos esperando el maná de dinero público para volver a empezar. De nada servirá que se les diga (suponiendo -que es mucho suponer- que se les diga) que es la última vez, porque eso ya se les dijo cuando nos estafaron a todos los españoles saneando los clubs para que se convirtieran en SADs: a partir de ahora, vosotros mismos, ya os apañaréis. Y una mierda.

No me extrañaría que algunos Frank Nitti estuvieran en estos mismos momentos comiéndole el coco a algún ministro o a algún consejero autonómico sobre lo poco casual de que el 15M empezara justo cuando la liga de fútbol ya era pescado vendido a punto de terminar. Y, ojo, que no lo admito de buenas a primeras pero tampoco me parecería raro que fuera así. Ya te lo contaré cuando la mierda de la pelota vuelva a ponerse en marcha en septiembre.

Por eso me cabrea lo irresponsable de algunos jolgorios, como el de pronto hará un año, cuando los once analfabetos oficiales -más suplentes- ganaron el mundial de fútbol y toda España se echó a la calle, quizá pensando que eso era gratis y que la ocasión era verdaderamente importante. Y una mierda. Para nosotros, los ciudadanitos de a pie, desde luego, no. El precio de la juerga son 5.000 millones.

Y los vamos a pagar euro sobre euro.

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Comentarios

  • Hulot  On 26/06/2011 at .

    Muy interesante, como siempre Javier.

    Pero eso de “los once analfabetos oficiales -más suplentes-” no lo entiendo ¿? Tirar de tópico veo que también te ha resultado fácil.

    Un saludo.

  • gatopeich  On 28/06/2011 at .

    Estoy contigo, Javier.
    El ‘circo’ es otro pilar básico de la ‘estabilidad democrática’, o sea de la represión de los ciudadanos.

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