La lección de hoy

De la serie: Correo ordinario

Si la mañana ha sido pródiga en medios de comunicación pidiendo declaraciones -oficiales y off the record– sobre lo que estaba sucediendo en el palacio de Longoria -a lo que he debido responder de forma necesariamente parca porque al estar en el trabajo no podía estar ni puntual ni prolijamente informado- esta tarde han predominado las felicitaciones de amigos y compañeros activistas, por la parte -infinitesimal, casi microscópica- que me corresponde en este éxito.

Pero -sin el menor demérito de los demás, en absoluto- la llamada más interesante, en términos operativos, ha sido la de Roberto Santos, viejo compañero de los mejores tiempos de Hipalinux que me ha propuesto una reflexión: este éxito no es un pelotazo, sino la consecuencia de un trabajo bien hecho y perseverante. Pero vayamos por partes, como a mí me gusta…

¿Por qué lo que ha ocurrido hoy ya es un éxito? Y añado, además: un enorme éxito. Por una razón muy sencilla: no importa lo que pase mañana; mañana, Teddy Bautista podría salir a la calle libre de cargos; dentro de unas semanas o de unos meses, las actuaciones sumariales podrían archivarse por falta de materia punible. Es difícil, es casi impensable, pero está dentro del cálculo de posibilidades (o del de imposibilidades, averigua). Pero lo que ha ocurrido hoy no tiene marcha atrás. Lo que ha ocurrido hoy marca un antes y un después. La imagen de la Guardia Civil poniendo patas arriba la sede de la $GAE -con la correspondiente orden judicial, por supuesto- y llevándose por delante a Teddy Bautista y a ocho o nueve más en medio del entusiasmo de… bueno, de muchos centenares de miles de personas, no se va a borrar ya de la historia reciente de este país. Y mucho menos si se la concatena con la bisagra del gran cambio que no ha llegado aún pero que sin duda se adivina: el 15M.

Estábamos todos al cabo de la calle de que el reglamento de la Ley Sinde se iba a publicar de tapadillo, para que no hubiera follón, en el apogeo del verano vacacional, para que entrara calladito y de puntillas en el corvejón nacional. Un reglamento que, excuso decir, es aún más ominoso que la propia ley que desarrolla, un reglamento salido directamente del disco duro de Olcese. Estábamos muchos masturbándonos las meninges para ver qué podíamos hacer si la mierda de reglamento aparecía en, pongamos por caso, el BOE del 11 o del 24 de agosto (preferiblemente más cerca del 11, porque el 24 estaría indeseablemente cerca de la rentrée). Lo que ha ocurrido hoy no diré que neutraliza la maniobra -la cara dura de esos tipejos es proverbial, ya lo vimos con el proceso parlamentario de la propia Ley Sinde, que fue la chispa que detonó el iniciador del propio 15M- pero la compromete muchísimo, de manera casi dirimente.

Lo que ha ocurrido hoy es que todos los argumentos, todo el discurso que sostenía el apropiacionismo de las sociedades de gestión de derechos de autor -que ya eran, en su propia naturaleza, vacuos, demagógicos y cínicos- se ha derrumbado. Lo ha derrumbado esa pareja de la Guardia Civil, ancestral aún en su modernidad de boina y gafas negras, fotografiada junto al rótulo de la $GAE en el palacio de Longoria. Esa será la foto que permanecerá en la retina de todos los españoles durante muchísimos meses -y quizá años- y que sólo podrá ser sustituida con ventaja por la de Teddy Baustista esposado. Una foto esta última, por cierto, que va a valer muchísimo dinero precisamente -ya ves tú- en derechos de autor. Esta es la oportunidad inmejorable e irrepetible que tienen los paparazzi españoles de demostrar que sirven para algo más que para fotografiarle el culo a la Pantoja (si es el caso, que no lo sé ni me interesa).

Pase lo que pase en el Juzgado nº 5 de la Audiencia Nacional este fin de semana, Teddy Bautista ya está liquidado y la $GAE que conocíamos hasta hoy, también.

¿Y cuál es la moraleja que me sugería hace aún unos minutos -no pasa de treinta- Roberto Santos? La moraleja es que el tesón, el trabajo, el empeño, la capacidad de sufrimiento, la abnegación y la entrega a una causa, señores, da resultados, funciona, sirve, es eficaz. Víctor Domingo lo ha escenificado más de una vez diciendo que el secreto está en, una vez hecha la presa, apretar las mandíbulas con fuerza y no soltarla pase lo que pase, suceda lo que suceda, nos hieran por donde nos hieran. Constancia, tesón, paciencia, trabajo -muchísimo trabajo- y aguantar mecha, muchísima mecha.

Es la gran lección que debemos aprender y la brindo muy especialmente al movimiento 15M cuyo nacimiento tanto tiene que ver, en su ira cívica original y originaria, con esa $GAE cuyo derrumbamiento hoy celebramos: no vamos a hacer revoluciones con dos manifestaciones -por grandes que hayan sido- y cuarenta acampadas. Hay que hacer muchas más manifestaciones, muchas más acampadas y muchos más inventos que aún no se nos han ocurrido pero que ya se nos ocurrirán. El sistema, los partidos, los bancos, aun con toda su inmensa potencia, se han tomado casi treinta años -más de veinte en todo caso- para arruinarnos la existencia, para jodernos la vida, para borrar del mapa a una entera generación, y nosotros, pobres ciudadanos sin más armas que nuestra fe en nosotros mismos -que, pese al éxito de este último mes y medio, sigue sin ir muy boyante- no vamos a invertir la situación en dos días con cuatro happenings. Nos espera -si somos capaces de perseverar- una lucha larga. Y una lucha que no va a consistir en una sucesión de gloriosas batallas, sino en mucho trabajo tedioso que habrá que llevar adelante, incansablemente, día a día, cagándonos en el frío y en el calor, en la luz y en la oscuridad, tratando a la pereza y a la euforia como falsos amigos o enemigos, sufriendo putada tras putada (porque seguiremos sufriendo putada tras putada) y más de una derrota a base de apretar los dientes y seguir adelante. Seguir, como decía Kipling, cuando ya no quede en cada uno de nosotros sino la voluntad que nos exige ¡¡Sigue!!.

Este triunfo de hoy -que lo es, desde luego, pero ojo: con sus matices y sus qué- va a constituir medalla para unos cuantos. Justificada, en algún caso, fantasmal en la mayoría. Que no os cieguen los protagonismos estúpidos. Este triunfo tiene miles y decenas de miles y centenares de miles de protagonistas. Este triunfo -este concretamente, otros tienen otra historia- empezó con cuatro entidades, la Asociación de Internautas, la Asociación de Usuarios de Internet, APEMIT y VACHE, que interpusieron una denuncia en 2007 ante la Fiscalía Anticorrupción. Pero, cuidado: estas cuatro entidades venían propulsadas por las ansias y los anhelos de muchos socios y de muchísimos simpatizantes que les dieron el empuje que necesitaban para emprender una tarea dura y difícil. Esa denuncia fue motorizada por la sapiencia profesional de Ofelia Tejerina y Josep Jover, que hoy le han cortado al toro las dos orejas y el rabo. Den merecidamente la vuelta al ruedo con la ovación entusiasta del respetable, pero que nadie olvide que otros abogados admirables conseguían paralelamente triunfos quizá menos espectaculares pero no menos importantes, no menos trascendentales en el contexto global de la lucha. No pergeñaron ni firmaron la denuncia, pero estaban ahí luchando y venciendo también (¡cuántos momentos de gloria y victoria nos han proporcionado!) los Bravo, los Maeztu, los De la Cueva, los Sánchez Almeida y unos cuantos más que, tras su arduo y fructífero trabajo, han regresado a la discreción y la humildad de sus bufetes y que, faltos de una bitacorita que les ladre, no han gozado de las glorias de Menéame.

Sin embargo, ni las asociaciones ni los abogados hubieran conseguido nada si no hubiera sido por ese inmenso impulso soberano que, tímido y débil al principio, se erigió en una fuerza enorme que, en los últimos años, ha constituido la pesadilla del enemigo. Pero esa fuerza enorme no surgió bruscamente como un monstruo de película japonesa: fue un germen inicial que fue creciendo, un murmullo que se hizo grito y después estruendo, un estado de opinión que empezó, como dijo el interfecto, con cuatro pendejos electrónicos que, a la postre, se ha constituido en una entera ciudadanía que, inicialmente, arremetió contra una casta privilegiada en un determinado campo y, con el tiempo, supo proyectarlo todo sobre esa otra casta más tóxica y más dañina aún -que ya es ser tóxico y dañino- que se ha apropiado de nuestras enteras vidas.

Este, pues, debe ser el mensaje de hoy: trabajo, tenacidad y totalidad. Apretar los dientes, trabajar y hacerlo sin descanso y hacerlo todos y no permitirle a la moral la menor bajada. Va a ser una lucha larga y dura. Muy larga y muy dura, que nadie crea que eso va a ser ir cantando el Kumbayá por ahí. Y habrá gente que se quedará en el camino, de la misma manera que la lucha contra la $GAE ha tenido sus víctimas. Pero la lección de hoy es que, pese a todo ese esfuerzo, pese a todo ese dolor… no: precisamente por ese esfuerzo y por ese dolor la victoria es posible. Y no sólo es posible sino que sólo así es posible. No hay atajos, no hay escaqueos: trabajo y sacrificio.

Pero se llega. Que nadie lo dude. Hoy lo hemos visto.

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Comentarios

  • Germán Socías  On 01/07/2011 at .

    Sólo me queda añadir que enhorabuena por la parte que nos toca a todos!

  • Juan  On 02/07/2011 at .

    Enhorabuena y gracias a todos los que sin descanso y con tesón habeis peleado día a día contra las injusticias de la $GAE.
    Ciertamente hoy es un día de júbilo porque vemos al enemigo doblar la rodilla.
    Pero mirar lo que os digo, yo no me fio ni un pelo. Seguro que quedan muchas mas batallas que librar en esta guerra y como bien dices, Javier, va ha hacer falta trabajo, capacidad de sacrificio y esfuerzo… justo algo que echo en falta en gran parte de la juventud de hoy en día.

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