Refundaciones

De la serie: Correo ordinario

Entre hoy -reunión de la junta directiva surgida de las pasadas elecciones- y mañana -comparecencia de la ministra Sinde en el Congreso para explicar lo que no tiene explicación- van a intentar salvarle los muebles a la $GAE, una salvación difícil que requiere un esfuerzo de imaginación que -parece mentira para quienes se dicen autores– no hay indicios de que vaya a darse. Se quiere empezar por el principio: la dimisión de Teddy Bautista. Ya se la han pedido: parece que, entre otros intentos, Víctor Manuel se encerró con él en su despacho y no consiguió nada. La Junta de hoy va a pedir esa dimisión de nuevo, pero si Bautista no cede no habrá nada que hacer porque esta Junta no tiene en su orden del día de hoy votar al nuevo Consejo de Dirección -que es el que preside Teddy y el que verdaderamente corta el bacalao en la $GAE- y, por tanto, el ídolo ahora caído continuaría en funciones.

Esta reunión de hoy pretende crear una gestora para investigar todo el pastel que el juez Ruz ventiló hace doce días, pero no cabe hacerse muchas ilusiones sobre sus posibilidades de sacar nada en claro si Bautista aún anda por ahí con mando en plaza. Encima, entre los candidatos a presidir la gestora, esa persona externa de acrisolado prestigio, está un elemento como Aldo Olcese. Si Olcese resultara nombrado para esa función, la rechifla que se organizaría -desde luego, fuera de la $GAE, pero también, y no poca, en amplios sectores de la misma- sería antológica y, desde luego, el tinglado carecería de toda credibilidad. Y no es que parta ya de por sí con mucha. Claro que también suena el nombre de Pimentel -parece que Pimentel es candidato homologado para todos los arbitrajes-, político retirado que comparte con Julio Anguita la exclusiva de una cierta estima por parte de la ciudadanía, aunque el papel de Pimentel como árbitro en el conflicto de los controladores aéreos puede calificarse de todo menos -vamos a ser compasivos- brillante.

Decía que la gestora no parte, de entrada, con mucha credibilidad. Y no lo digo a humo de pajas: a esta credibilidad le han crecido dos grandes granos en el culo: por una parte, la candidatura De Otra Manera, de Fernández Sastrón, derrotada ampliamente en el número de representantes conseguido (cero patatero) pero muy ajustadamente en votos (obtuvo un 43% de los mismos), que aunque parece ser que ha sido invitada a participar (en minoría hasta lo simbólico) en la gestora, DOM, que, además, alega que no ha recibido tal invitación, ha declarado que jamás la aceptaría, parece ser que está dispuesta a impugnar formalmente las elecciones del pasado día 30 de junio basándose en el contenido -devastador, por cierto- del auto del juez Ruz y en los hechos que reproduce con referencia al proceso electoral; por otra parte, ha surgido un núcleo de autores que, en un manifiesto, piden una refundación de la $GAE, cosa que estaría muy bien si no fuera porque muchos de ellos proceden de la yema misma del huevo que ha resultado podrido: podéis ver parte de ese gremio aquí mismo. No hace falta darle muchas vueltas a la cosa para ver que algún que otro nombre de los que puede leerse -y no están todos- es perfectamente acreedor a lo que yo decía en mi post anterior.

Aparte de lo de la refundación, cuya necesidad es más que evidente pero que, en todo caso, es cosa de los autores (no sé si lo va a ser de todos ellos o de una selecta élite, es decir, de los de siempre), está el asunto de restablecer el buen rollito con la ciudadanía. Eso está bien, pero, claro, puede ser interpretado de muchas maneras. Puede querer decir que la $GAE va a reformularse sus sistemas de recaudación haciéndolos, en términos sociales, más humanos, dialogándolos con la ciudadanía; o puede querer decir -y eso me temo- que la cosa va a seguir exactamente igual o, cuando menos, van a intentar que siga exactamente igual, pero con buenas palabras y con caricias en el lomo, nada de los exabruptos a que nos tenía acostumbrados el Teddy en plan se paga por cojones y a callar.

Si es lo primero, van por buen camino. Ojo, un camino difícil, pedregoso y lleno de dificultades pero que, una vez transitado, lleva a buen destino. Lo segundo, casi huelga decirlo, es vestir a la mona de seda y la ciudadanía no es tonta (aunque a veces, lo reconozco, lo parezca) y el conflicto continuará exactamente igual… o quizá peor; peor porque constataremos entonces que las buenas palabras, los supuestos intentos de reconciliarse con los ciudadanos, todas las cagarelas que inventaron en el pasado y que inventen en el futuro no fueron ni serán otra cosa que distintas maneras de tomar el pelo.

Los autores tienen que concienciarse de un leit motiv bajo el cual tienen que dirigir su acción y a la sombra del cual debe cobijarse toda negociación -real o virtual-, todo intento de reconciliación con los ciudadanos: en el uso y circulación de obras protegidas por derechos de autor, cuando hay dinero que cambia de manos, es decir, tráfico comercial, el autor debe recibir una parte de manera total y absolutamente inexcusable, siempre y en todo caso; cuando no corre el dinero, no hay dinero para nadie. Es un principio sine qua non del que he hecho partícipes -privadamente- a dos o tres autores que se han puesto en contacto conmigo en estos últimos meses. Y cuando digo que es un principio sine qua non no es porque se trate de una imposición previa de nadie, de unas condiciones previas para una negociación -negociación que, en sentido material y formal es imposible, porque nadie puede arrogarse la representación de la ciudadanía-, es, simplemente, el reconocimiento de una realidad insoslayable sin el cual no sé de qué se estaría hablando.

Reconocido este principio, habría aún mucha tela que cortar: qué parte de un flujo dinerario corresponde a un autor, qué pasa con los acontecimientos en los que corre dinero pero sin ánimo de lucro (certámenes benéficos, escolares, etc.), cuál habría de ser el régimen de participación autoral en acontecimientos como fiestas populares o pequeñas fiestas privadas, qué se hace con el uso de contenidos en un contexto comercial pero en el cual el comercio que se practica a título único no es la venta o distribución del contenido (la música en las peluquerías, por ejemplo), cómo se articula la compensación por copia privada (el famoso canon, origen de la guerra, nada menos), qué es y qué no es -de manera clara y dirimente- copia privada (siempre a la luz del gran principio expuesto en el párrafo anterior), cuál debe ser el papel de las entidades de gestión de derechos de autor, cuál debe ser el régimen jurídico de sus relaciones con los usuarios y ciudadanos en general… y un etcétera larguísimo. Como decía antes: un camino largo y duro, pero posible. Siempre, por supuesto, a la luz de este principio que no es sino la plasmación de una realidad que no va dejar de ser como es, que no va a cambiar se ponga quien se ponga como se ponga, que hará estéril toda normativa, toda pretensión, que lo ignore.

La pelota está ahora en el tejado de los autores, y lo está en un momento delicadísimo, no sólo por lo que está pasando en el seno de la $GAE y en la Audiencia Nacional, sino porque están a punto de meternos doblado, a traición veraniega, el reglamento que desarrolla la Ley Sinde redactado, precisamente, por Aldo Olcese y su banda. En lo que se equivocan gravemente: ese reglamento el PSOE lo va a pagar igualmente, de todos modos. Es verdad, que metidos en agosto, no habrá una tormenta en Tweeter y en Facebook, pero si con ello se creen que se han librado de lo peor, son más imbéciles de lo que han demostrado ser y han demostrado serlo mucho. La Ley Sinde fue uno de los gérmenes -el más importante- del movimiento #nolesvotes y, en su integración con Democracia Real Ya, la génesis del 15M. Si se creen que por meternos la puñalada en agosto no va a subir la marea, se equivocan. No será un tsunami (o sí, quién sabe: la gente está más quemada a cada día que pasa), pero las aguas arrasarán igualmente con todo en septiembre (y ojo, que ya hace tiempo que está convocada movida para el 15 de octubre, quizá ya en campaña electoral o en las postrimerías de la precampaña).

Aunque en ambos bandos haya a quien no le guste la palabra, lo cierto -y lo he dicho muchas veces- es que esto es una guerra. La Asociación de Internautas está prácticamente exhausta y seriamente amenazada de cierre por las consecuencias económicas de un pleito que ha perdido por causas muy turbias que esperamos que arregle el Tribunal europeo (lo que no sé es si llegará el arreglo a tiempo); la cúpula de la $GAE -ganadora del pleito- afronta ahora un procedimiento que implica penas de prisión como consecuencia de una denuncia de los perdedores del pleito. Más allá de estas batallas, ciudadanos echándose masivamente a la calle, marchas sobre Madrid, acampadas de varias semanas en toda España que incluso llegaron a sufrir en Barcelona una brutalidad policial sobre ciudadanos pacíficos nunca vista desde los tiempos de Franco. Si esto no es una guerra, que baje Clausewitz y lo vea.

Y que la guerra no pase de estos modos, ojo.

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Comentarios

  • Carlos Zaragoza  On 12/07/2011 at .

    ¿Y por qué no te ofreces a dirigir la Comisión Rectora de la innombrable? Ya se lo propuse a Víctor, pero no aceptó. De camino, nos quitas la multilla y eso…

    Un abrazo

  • JP Clemente  On 13/07/2011 at .

    Salu2 Javier y lectores , me ha gustao muchísimo el último párrafo.

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