El vaivén del tren

De la serie: Correo ordinario

Siento una gran curiosidad por ver en qué para la asamblea de socios de la $GAE no alineados (como si dijésemos), los que emitieron un manifiesto firmado por 300 relumbrones que pretenden dar un vuelco a la entidad. Un vuelco en varios interesantes sentidos, porque, tal como divulga hoy «Público», entre sus intenciones están la de poner paz en el enfrentamiento con los internautas y la de hacer un catálogo de exclusiones en el devengo de derechos, «porque no es normal -dicen- que se cobre a los colegios». Constatan, además, la tremenda sospecha de que la entidad está en quiebra técnica («hemos adquirido créditos por valor de 380 millones y tenemos un activo de 10 millones»).

Bueno, ya será menos: pretender que la $GAE sólo tiene activos de 10 millones me parece pasarse. Otra cosa es que con esos 380 millones se hayan adquirido activos que se hayan devaluado, por el estallido de la burbuja, en un 30 por 100, con lo cual haya un déficit patrimonial de ciento y pico millones que se deben en virtud de un valor que se ha evaporado. Es mucho y es grave, y, efectivamente, podría determinar una quiebra técnica, pero una cosa es tener un déficit patrimonial o estructural de 100 millones y otra que ese déficit sea de 370. Dicho sea a reserva de lo que salga si alguien -juez Ruz, Agencia Tributaria, socios contestatarios, quien sea…- se pone a investigar todos los flujos de pasta que se han movido alrededor de Arteria, que ahí estará, con casi toda seguridad, el grueso mogollón de lo que haya. En su caso, of course.

No obstante, sigue ahí la verdadera piedra del camino: el canon. «Ni hablar del canon» escribe el autor del artículo. Y transcribe lo dicho por los socios disidentes (concretamente, por Cabal): «Me parece gravísimo que el Ministerio, dando tumbos, anuncie la desaparición del canon digital, dejándonos con un vacío. Lo que no puede ser es que no se sustituya. Eso sería una catástrofe patrimonial para nosotros». Evidentemente. Con el desplome de las ventas, el canon es la única posibilidad para que unos cuantos mantengan su nivel de vida; sin embargo, mal principio, el sostenimiento del canon, si quieren la paz con los internautas porque parece que olvidan que fue el canon la causa que encendió la guerra; ahora bien, en lo positivo, parece que están dispuestos a admitir otro elemento alternativo. Ya es algo. Yo creo que esa doble voluntad, querer parar la guerra con los internautas y admitir, siquiera implícitamente, que el canon puede ser sustituido por otra cosa, es un buen comienzo para una negociación, pero siempre en el bien entendido de que esa simple voluntad no es la solución del problema.

Realmente, el problema tiene difícil solución porque parte de un ansia poco o nada justificada: recaudar por las buenas, porque sí, porque yo lo valgo, ampararse en la copia privada -de la que también habría muchísimo que hablar, por cierto- para obtener una suerte de ingresos fijos. Grave problema, muy grave. Los autores (sector privilegiado) quieren esos ingresos y la $GAE necesita que los haya, porque constituyen su partida más importante en el presupuesto y cuenta con ellos para afrontar esos créditos abultadísimos; pero las soluciones que se presentan como alternativa al canon son igualmente malas: imponérselo a los ISP (las cuales lo trasladarían inmediatamente a los consumidores) es como asaltar al mismo pantalón, cambiando únicamente el bolsillo del que se sacan los cuartos y, además, el ADSL ya está en España demasiado caro como para que le añadan otro cargo encima; establecerlo como una subvención pública o una tasa estatal, es lo mismo que el canon pero, encima, más extendido: sin ahora pagamos muchos, después pagaremos todos, y el pago seguirá siendo no igualmente sino aún más arbitrario, indiscriminado e injusto; gravar los originales, como proponemos los internautas, es lo éticamente justo, pero me temo que económicamente poco rentable para las aspiraciones autorales y para las necesidades de la $GAE, aparte de que el precio de los discos ya está bastante cargado como para sobrecargarlo aún más, excepto que alguien de la cadena de, llamémosle, valor, renunciara a parte de sus ingresos para trasladarlos al canon manteniendo el precio de mercado, pero eso es ilusorio, y, además, me pregunto en cuánto se habría de cargar cada CD o DVD de contenidos para que, con las ventas actuales, se recaudaran los más de 100 millones de euros anuales que la $GAE mete en su saco por ese concepto.

Se me ocurre que quizá negocios como Netflix, que parece que el año que viene vendrá a España… Si Enrique Dans tuviera razón en sus vaticinios (que yo creo que los hechos se la darán), el éxito de las plataformas de servicio de contenidos en streaming podría aportarles a los autores ese dinero, y seguro que con creces. Lo que ocurre es que este tipo de servicios puede discriminar perfectamente los contenidos que se han usado y en qué exacto volumen, con lo que los autores serían -o podrían ser, o deberían ser- remunerados con estricta justicia y proporción, pero eso no compensa aunque las cantidades a repartir fueran mayores, aunque fueran sustancialmente mayores, porque el negociazo del canon está, precisamente, en sus propias características. una masa dineraria que la $GAE (las sociedades de gestión, pero la que nos interesa ahora es la $GAE) ingresa prácticamente a saco y que después reparte como a sus dirigentes les da la gana, con lo que el clientelismo, sobradamente constatado, está servido.

En fin, veremos a ver qué sale de esa asamblea, aunque a la hora de cerrar ya este artículo, leo que ha asistido a ella menos de medio centenar de personas. Si esa es la fuerza de la oposición, de la contestación al sistema en la $GAE, me parece que tenemos más de los mismo para rato.

Pero, al hilo de ese pinchazo, aparece el ínclito Almodóvar en «El País» mostrando clamorosamente que no ha entendido nada. Interpreta que la propiedad intelectual está siendo atacada y no se respeta, en parte, por la actitud de la $GAE. No hay manera, no se dan cuenta… No entienden que, desde luego, la prepotencia que hasta ahora ha exhibido la $GAE ha sido un factor de impopularidad, pero las objecciones al copyright tal y como se ha venido entendiendo, no tienen demasiado que ver con la $GAE, sino que son una consecuencia de los tiempos, de la digitalización, de las nuevas tecnologías. Siguen sin entender que en este ambiente tecnológico los parámetros anteriores se han caído, por más que ellos pretendan levantar moralidades a partir de regulaciones (cuando habría de ser, justamente, a la inversa). Se ha caído un modelo y ellos no lo ven. Todo ha sido por culpa de esa $GAE de Teddy Bautista, dicen. Y no se dan cuenta de que ése ha sido, sin duda, un factor, pero no determinante: a lo sumo, desencadenante. A lo sumo. Siguen colocando el canon (los Almodóvar) en las alturas estratosféricas de la innegociabilidad, parapetándolo tras una labor social que no se cree absolutamente nadie.

Mi curiosidad -en el alcance más o menos histórico- se centra ahora en ver, en primer lugar, cuándo se caerán del guindo y, en segundo lugar, cuándo reconocerán que se han caído. O qué habrá de suceder para que ocurran ambas cosas. Porque esperanzas, lo que se dice esperanzas, de esa paz y de esos arreglos, cada vez que tenemos algunas -nunca muchas- tarda escasamente horas en salir alguien que lo rompe todo.

La guerra continúa y habrá que seguir luchando.

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Comentarios

  • Monsignore  On 21/07/2011 at .

    La solución es sencillísima. Si a la hora de repartir el diezmo canónico, hay una serie de juglares que se han forrado, que apliquen el mismo baremo y hala, a apoquinar esos trescientos setenta millones de mortadelos. Menos Rosario, que se está muriendo de hambre (lo de esta chica, por lo visto, le viene de familia; ¿alguien recuerda las soluciones de su madre para pagar el pufo que tenía Hacienda?) y Alejandro Sanz, que como vive fuera… pues eso, que le echen un galgo.

    En fin… a cada Teddy le llega su San Martín…

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