El Gugle Plus

De la serie: Avisos y varios

Aunque todavía no lo tengo como red social de cabecera (será pronto, pero aún no), cada día estoy más encantado con las posibilidades de Google+ pese a que todavía es claramente incipiente. Aparte de que sus políticas de privacidad y de titularidad de contenidos son muchísimo más racionales y justas que las de Facebook. ¿Digo más racionales y justas? No: simplemente, racionales y justas, porque las de Facebook no lo son en absoluto.

Dicho esto, cada día me encuentro con una larga lista de gente que me mete en sus círculos. Esto me halaga muchísimo, pero me confunde no poco, porque buena parte de toda esta gente tiene pocos puntos de afinidad conmigo. Algunos, pese a todo, me parecen interesantes y los incluyo en mis propios círculos a ver qué pasa, pero otros, quizá la mayoría, no. Lo digo porque no desearía que nadie se ofendiera si ve que pasan los días después de añadirme a sus círculos y yo no hago lo propio. Porque en las redes sociales no juzgo lo interesantes que sean o no las personas sino lo coincidentes que sean o no sus propios centros de interés. Por poner un ejemplo, diré que el teatro es una manifestación cultural estupenda a la que asisto muchísimo menos de lo que me gustaría, pero no está dentro de mi propio ámbito de actividades; por tanto, una persona cuyo único eje de actividad sea el teatro, probablemente no será añadida a mis círculos. En cambio sí que estará en ellos un perfecto plasta cuyos ejes sean el ciberactivismo, el software libre o similares. Lo dicho: no es nada personal.

Y lo mismo vale decir para Twitter. Aunque Twitter es un invento al que sólo accedo cuando hay movida gorda, para estar al corriente en tiempo real, pero nada más. Lo he explicado muchas veces: es demasiado absorbente y, aunque preveo adquirir próximamente un smartphone, no pienso estar todo el día tuiteando. Ni mucho menos.

Únicamente una cuestión: los que en el «Sobre mí» apenas incluyen como dato el del sexo o lo llenan de parrafadas surrealistas, en lo que a mí respecta, están liquidados, esos sí que sin remisión. No entiendo muy bien por qué entran en redes sociales: una cosa es ser discreto con datos íntimos y otra es no decir ni pío de quién eres ni de lo que haces. ¿Qué sentido tiene? Pero, en fin, cada cual es cada quien y todo el mundo es muy libre de hacer lo que le dé la gana.

Yo también.

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.
A %d blogueros les gusta esto: