Los límites del bochorno

De la serie: Esto es lo que hay

Mi admiración por el escritor maldito, Rafael García Serrano, no me impide ver que su última novela V Centenario desmerece del común su creación literaria; porque esa obra no la tiene apenas y porque no es más que un postrer ejercicio de frustración, un abandono. Es comprensible: la muerte de su esposa lo mató también un poco -o un mucho- a él. Es fácil comprender ese sentimiento si se lee su Bailando hasta la Cruz del Sur, una crónica periodística muy autobiográfica. Pero hay algunas cosas de ese libro que se me han fijado en la memoria. El instante, por ejemplo, en que uno de sus personajes ve a los tanques salir a la calle. No sabe de qué bando son, pero le da igual, porque si hay tanques en la calle, de unos o de otros, es que ya está liada. Y eleva una oración, que cito de memoria: «Gracias, Señor, porque me has permitido llegar a verlo». Omito la explicación del contexto más allá de lo dicho, porque es innecesaria.

Hace unos meses -tan pocos que casi podría hablarse de semanas- tuve esa sensación de comunión con la oración de ese personaje, cuando vi una plaza de Sant Jaume abarrotada y a toda la ciudadanía cantándole L’Estaca a Mas. Jamás osé soñar ver al pueblo barcelonés dado de la mano y cantándole L’Estaca a un presidente de la Generalitat.

Esa sensación, esa misma, me está volviendo de nuevo estos días. Veo la Puerta del Sol cerrada a cal y canto manu militari, por tíos que llevan porras y pistolas; cerrada a ciudadanos pacíficos, que no rompen nada, que no destrozan nada, que sólo pretenden manifestarse, expresarse, opinar… Después, más gente armada se dirige a eso que llaman -debe ser sarcásticamente- parlamento para cerrarlo asimismo a la ciudadanía. Y venga gente armada corriendo a cerrar sitios a medida que la gente, que la ciudadanía se desplaza hacia ellos. Y recuerdo las imágenes de la brutalidad policial de los mozos de Puig golpeando fuera de sí a gente pacífica y desarmada.

Al sistema ya no le quedan razones, al sistema sólo le queda la artillería, la fuerza bruta, la razón última de todo Derecho que mata, con su ejercicio, al propio Derecho. El sistema, vacío ya de contenido y, por tanto, de argumentario, de razones y de razón, lanza a sus cipayos contra los ciudadanos libres sólo para impedir que éstos ejerzan legítimamente sus derechos. ¡Qué gran escena para iluminar el discurso de los clásicos!

La imagen es de un patetismo tal que uno llega a la conclusión de que, en estos momentos, en España, hay que tener una altura humana muy arrastrada para ser político profesional, porque nadie con dignidad aceptaría participar ni aún como triste comparsa en este espectáculo denigrante de una parodia del ejercicio político. Es verdad que el desplome del nivel intelectual medio de los políticos les ha creado callo suficiente como para transcurrir sin mayores angustias por el protagonismo de una situación que avergonzaría a un macarra, pero ello no le resta tragicomedia al panorama sino que se la añade.

No me extraña que en este país sólo haya una revista de humor (y con una tirada en declive): todo el ámbito político constituye una humorada de sal gorda sobre la que difícilmente puede articularse cachondeo, porque ya es un cachondeo en sí misma. No hay humorista que pueda superar un discurso de Zapatero o de Rajoy; y, bueno, de Pepiño… ¿para qué vamos a decir nada de Pepiño? Resisten toda caricatura, toda parodia, porque ellos -y sus compinches- son en sí mismos caricatura y parodia. La única razón por la que no estamos materialmente muertos de risa es porque este circo deleznable nos está llevando a la ruina material, en tanto que individuos y familias, y a la ruina moral, en tanto que sociedad y ciudadanos, y eso hace muy poca gracia cuando en vez de estar en las gradas se está en la pista.

Cuando veo a esos polis con su actitud agresiva -brazos cruzados, piernas abiertas, acorazados por todas partes-, esas miradas de odio detrás de un cobarde pasamontañas, conformando esa amenaza a civiles pacíficos, me pregunto si son dignos de aquellos que cayeron defendiéndonos a los ciudadanos, aquellos por los que los ciudadanos salíamos a la calle por miles en protesta por su vil asesinato. ¿Meditan sobre esto? Me pregunto qué sentirán al compararse con aquellos que cayeron abatidos en acto de servicio, levantando mano y arma sobre terroristas, sobre criminales, no sobre sus vecinos, no sobre sus conciudadanos. ¡Qué vergüenza! Aunque viendo cómo se expresan en sus foros, no me sorprende ya nada. Son iguales, idénticos, que aquellos grises. Cambian los regímenes, cambian los dirigentes, pasan los años, los lustros y los decenios, pero la gente como ellos no cambia nunca, permanecen invariables como una constante aritmética.

Continuaremos, pues, con unos políticos vergonzosamente encastillados en sus privilegios y sinecuras (y en sus VISA Platinum) mientras una entera ciudadanía les asedia el chiringuito. Bien, lanzan contra nosotros su policía. ¿Y después? ¿Qué harán cuando la policía ya no sea suficiente? Porque al paso que vamos pronto la policía va a ser insuficiente. Anteanoche iban por Madrid de acá para allá como un gallinero alborotado (proeza lograda por tan sólo 5.000 personas, según cifras de «El País»). Un simple, sencillo e impremeditado ejercicio de movilidad ciudadana los puso en jaque. No sé qué pasará este agosto, pero… ¿y en septiembre? ¿Van a pedirle prestada policía al líder sirio?

En estos momentos -no cuesta nada adivinarlo- los partidos del bipartito andan masturbándose sus escasitas meninges, a ver cómo afrontan esto. Los del PP, temblando ante la posibilidad de que el 15-M les arrebate una mayoría absoluta que ya cantan y bailan (y sí, es el objetivo primario y mínimo: que no haya ninguna mayoría absoluta; esto, para empezar); los del PSOE intentando seducir a los del 15-M para intentar que su hundimiento lo sea menos y se quede en la dulce derrota con la que sueñan y que ya obtuvieron otras veces. Otros, vamos a resucitar -cuando menos en espíritu- a #nolesvotes para ver si conseguimos quebrarles la mayoría absoluta a unos, hundir en la miseria a los otros, patear de paso los traseros del nacionalismo pastelero y conseguir un parlamento medianamente representativo que sea capaz de abordar reformas importantes y, sobre todo, de bloquear normas anticiudadanas. Hemos de volver nuestra vista hacia los partidos secundarios -y eso que hay alguno que me la repatea, pero, en fin…- e incluso sobre partidos de tercera fila que aporten mucho aire fresco desde un bien nutrido Grupo Mixto. Lo ideal sería conseguir que no pudiera lograrse sumar mayoría absoluta sin el concurso de, por lo menos, cuatro partidos (aunque, con los pies en el suelo, y salvo sorpresas de las gordas, habrá que resignarse a que la suma de PP y PSOE sí la alcance y, por ello, la ejerza siempre que al sistema le convenga; recordemos la cantidad de leyes realmente brutales que han visto la luz por consenso PPSOE mientras que no lo ha habido en materia tan grave y tan preocupante para los ciudadanos como es el terrorismo).

Pero, pase lo que pase en las próximas elecciones y en el ínterin entre el día de hoy y su celebración, la vergüenza, el bochorno, lo grotesco de una clase política realmente infame, que bate récords incluso en la muy turbulenta historia de España, va a ser difícil de borrar.

De hecho, no creo que llegue a borrarse jamás.

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Comentarios

  • Ignorant  On 04/08/2011 at .

    Me ha gustado mucho tu artículo. Solo recomendarte que en tu “Bio” pongas 2004-… Sino parece que nacieras en 2004 y murieras en 2011, y con esa barba no cuela jajaja Es broma, pero da mala espina ver las fechas cerradas.

  • Andran  On 04/08/2011 at .

    Enhorabuena por tu artículo. Es estupendo. Se puede decir más alto pero no más claro.
    Todos los que nos quejamos de esta situación debemos seguir luchando por cambiarla, porque se puede cambiar si entre todos hacemos lo posible por cambiarla.

    Tenemos que hacer lo que podamos por que el espíritu del 15M siga adelante.

  • Rafael  On 04/08/2011 at .

    Muy buen artículo. Hoy he leído un político que decía que al 15M hay que buscarle (pienso que en la Puerta del Sol) un lugar para que pueda informar a los ciudadanos. Siento que, como has dicho en alguna ocasión, los políticos profesionales están intentando hacer que el 15M sea un partido o asociación al uso. No se dan cuenta que no es así. Además, el 15M ya se expresa e informa en la red.
    Veo que están intentando hacer que la fachada sea la casa, que no hay fondo.
    Pero lo que más me preocupa es que de esta forma encontrarán unos “líderes” del 15M que se arrogarán la representación. Y ahí ya no entro.
    El 15M es un programa de mínimos muy concreto. En esto estoy de acuerdo con todos.
    En lo demás que se ha ido haciendo y publicando (incluso las asambleas y acampadas) no estoy de acuerdo. No le he dado mi representación a nadie.

  • asmpredator  On 05/08/2011 at .

    Totalmente de acuerdo, creo que es dificl de superar el nivel de ineptitud de nuestra “casta” política cuyo “palurismo” ha hecho historia en esta España, pais de palurdos poderosos desde hace mucho tiempo.
    Aunque la culpa no es solo de la “casta”, nosotros, los ciudadanos, nos quejamos mucho pero hacemos poco, de hecho a veces nada y así nos luce el pelo, cuando hemos movido el culo algo se ha conseguido, el 15M esta resultando una prueba de que si el pueblo se mueve el poder como mínimo se inquieta y saca a los perros a la calle a disolver a las masas, pero se esta tan comodo en el sofa de casa que cualquiera sale a la calle a luchar por sus derechos… 😦

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