«Escribiendo» la historia

De la serie: Correo ordinario

El pasado lunes, acudí a TV3 para intervenir, junto a otros invitados, en un espacio del programa Els matins para hablar de la anorexia y la bulimia en Internet; como casi siempre, representando a la Asociación de Internautas. Junto a mí intervenían una enferma de bulimia, ya en la última fase del tratamiento, una psicóloga de una entidad especializada y un abogado. Todo ello a raíz de la negativa de Twitter de dar de baja unas cuentas desde las cuales se hacía proselitismo de la anorexia y la bulimia, argumentando que eso no es sino un ejercicio de la libertad de expresión y que, por tanto, la supresión de esas cuentas sería simple y llanamente censura.

Os aclaro, por si no lo sabéis, que la anorexia y la bulimia son enfermedades mentales que se caracterizan, entre otras cosas, por una curiosa particularidad: sus víctimas suelen ser activistas de esas conductas. En consecuencia, para los que tienen como eje de interés la apología de esos transtornos de la conducta alimentaria, la Red constituye un verdadero chollo y, así, se encuentras por miles (y eso sólo en castellano) páginas, foros, bitácoras y otros recursos (fácilmente habrá listas de correo, chats y vete a saber qué inventos).

No, no voy a daros una conferencia sobre la anorexia y la bulimia: me basta con que tengáis noticia del fenómeno en lo que a la Red se refiere y a otro detalle: salvo las excepciones fácilmente imaginables (trolls y enfermos, pero de otra cosa) pero totalmente aisladas, todos los que se dedican a la apología de esas cosas son enfermos de las mismas, sufren esa patología que, repito, comporta en sí ese activismo; por tanto, no hay mala intención, no existe mala fe en la apología de la anorexia y la bulimia. Siendo cierto, desde luego, que constituyen transtornos muy graves y que el hecho de que existan tantos recursos en Internet es preocupante y contribuye evidentemente a agravar la situación.

Bien: me encontré frente a algo parecido a un consejo de guerra mediático. Tal como suena. Las dos señoras que conducían el programa ya parecían haber deducido que Twitter es una empresa infame y que la Red, Internet, debía ser metida en cintura. ¡¡Incluso llegaron a preguntarme qué tenía que decir en defensa de la Red!! ¡¡¡En defensa de la Red!!!

La lástima es que estaba representando a una entidad cuya imagen, en esa representación, debo proteger porque, de otro modo, si hubiera estado allí por mí mismo, sin representar a terceros, les hubiera dado el programa sin vacilar. Hay que ser imbécil para tomar a la Red por un ente personalizable susceptible de discernir el bien del mal y de ser, en consecuencia, premiado o castigado, según su conducta. ¡¡Pretendían que la Red se autorregule!! Nada menos.

Bien, en rigor, no estamos ante un problema de imbecilidad. Sucede que Els matins (y no desde esta nueva etapa) es un programa de marujeo, tipo el de Ana Rosa, pero al estilo TV3, es decir, cuidando la elegancia formal para diferenciarse de la televisión basura. En realidad, lo que se pretende es llevar los temas cotidianos a su más baja cota y, so pretexto de hacerlos asequibles a todo público, darla carraca a las más bajas pasiones del personal. Y como el personal es incontinente y unilateral, los presentadores, guionistas, conductores o lo que sea, no pretenden informar -por más sencilla y básicamente que sea, que eso no es intrínsecamente malo- colocándose en una postura ecléctica, sino que entran a degüello, obviamente a la par de las apetencias colectivas. Así que como la propaganda pro-anorexia es mala, hay que censurarla. Por las buenas. No importa lo que diga el derecho. Hay que borrar eso y se acabó. Y si en la Red se tolera eso (¿quién tolera o deja de tolerar en la Red?) pues la Red es pérfida y nociva y los de Twitter poco menos que gauleiter hitlerianos.

En fin, así en tono de coña -recordando la representación en cuestión- terminé mi intervención en el programa doliéndome de que siempre me llaman a los medios para hablar de cosas luctuosas y nunca para explicar las innumerables e inabarcables ventajas de Internet, los beneficios que está reportando (y lo que te rondaré morena) y cómo puede ser un vehículo inconmensurable de progreso para la entera Humanidad.

Pero lo cierto es que yo he decidido no volver a comparecer ni ante una emisora de radio ni ante una cadena de televisión para defender a la Red, porque es entrar en un juego de perfectos cretinos. A mí no me importa -al contrario- ir a defender el conocimiento libre frente a la apropiación intelectual, explicar a los padres cómo pueden prevenirse o remediarse comportamientos nocivos en la red por parte de sus hijos menores, divulgar las ventajas del software libre, ilustrar -en la medida mis modestas posibilidades- por qué es más potente IPv6 que IPv4 y qué beneficios nos va a traer -dentro de los previsibles- ese incremento en la capacidad de las direcciones IP, comentar la actualidad de las proezas de la Asociación de Internautas y cosas de este estilo. Pero el lunes participé por última vez en una majadería.

Porque, además, estoy harto. De la misma manera que me harté no tanto de que me aplicaran la mala fama laboral que tenemos los funcionarios como de que cualquier imbécil se permitiera hacer chistes al respecto delante de mis narices, y empecé a ser muy desagradable y agrio en mis respuestas (algún médico, por ejemplo, ya se ha tenido que oir sobre el olor a muerto que se percibe a doscientos metros de su consultorio), ya me he hartado de que cualquier analfabeto, en cuanto detecta que yo soy un internauta (¿ves? a mí no me duelen prendas de intitularme así), empiece a decir las habituales imbecilidades de la Red, creyéndose, además, en su ignorante soberbia de neo-ludita de mercadillo de saldos, que con ello se sitúa en un plano superior.

Mira, imbécil: si tienes miedo de que a tus hijos los asesinen en Red y clamas porque se controle la Red férreamente, hazme caso y corta la Red a tus hijos. Sí, corta por lo sano (que, bueno, ya estamos quedando en que lo sano está enfermo). Seguramente, un día, tus hijos te lo agradecerán matándote a palos o metiéndote en el geriátrico más infecto y salchichero (y, obviamente, barato) que encuentren. Mientras tanto, mis hijas, cuyo padre no teme a la Red porque en vez de maldecirla se informa sobre sus características y establece planes de control razonable de amenazas, disponen de ella libremente y en toda su amplitud, tendrán una importante ventaja competitiva sobre tus desgraciados hijos, estúpido de mierda.

Temer los peligros de la Red -que los tiene, aunque no tantos ni tan inminentes como a veces se da a entender- puede dar lugar a dos tipos de posturas: la de la persona cabal y racional, que se informa sin apriorismos buscando el consejo de profesionales y expertos o leyendo alguna de las páginas que hay a miles, digitales y de papel,  escritas por personas solventes, y la del gilipollas integral que conecta la tele y se traga todo lo que le cuentan los cazadores de audiencias y que, eso sí, se quedará muy a gusto.

Elija cada cual.

Nota: el espacio en cuestión, aquí (en catalán, eso sí). Una salvedad, con mis disculpas: en un momento dado, y debido a un lapsus, menciono el artículo 28 de la Constitución, cuando debería haber citado el 20, como queda bien claro en el contexto.

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Comentarios

  • alegret  On 17/09/2011 at .

    Estimado amigo:

    No se si sabías que el catedrático de Economía de la
    Pompeu Fabra, Vicenc Navarro, les mando a la mierda hace dos semanas y el analfabeto del presentador tuvo que pedir disculpas. Parecidos a la Liga Norte lombarda y con los mismos tics nazionalistas. Es lo que hay. Bosis y Berlusconis con barretina.

  • gatopeich  On 17/09/2011 at .

    Hombre, “Els Matins” no es donde la ‘doctora’ Rahola vierte el dudosísimo contenido de su mente?
    http://cataloniawatch.blogspot.com/2011/07/lessons-in-democracy-case-study.html

  • Jordi  On 18/09/2011 at .

    ¿Liga Lombarda? ¿Berlusconis con barretina? ¿nazionalistas? Estamos exagerando un pelín, ¿no?

    Por cierto, como ex-alumno de la UPF certifico que Navarro es raruno raruno. Fuentes es un poco especial y llega a ser maleducado pero al César lo que es del César.

  • Argosnet  On 19/09/2011 at .

    …”ignorante soberbia de neo-ludita de mercadillo de saldos”…
    Espectacular, impresionante descripción

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