Lo listos que son todos (ahora)

De la serie: Me parto el culo

Voy a poner por simple pero ilustrativo y generalizable ejemplo el editorial de «El Periódico» y un artículo de su mismísimo director. Todo ello, del aprovechamiento forestal correspondiente al día de hoy. Leedlos, por favor -son breves-, y una vez hayáis vomitado y os hayáis enjuagado la boca con cualquier elixir ad usum, prosigamos.

Anoche me entraban arcadas con la portada de «ABC» y con las cosas que pergeñaban los enfermos de «La Razón», pero incluso la carroña puede comprenderse. Los mexicanos, según me cuentan (nunca he estado en México y, en principio, no tengo ninguna intención, y menos según está el patio), son capaces de llevar a cabo en carretera maniobras de riesgo por no atropellar a un buitre, pero no por amor a los animales -los carroñeros cumplen una utilísima función en la naturaleza- sino por puro asco. Les da dentera que ese [para ellos] animalejo les ensucie las ruedas del carro. A mí me pasa igual con esos dos: son simples carroñeros al servicio de una… ni siquiera ideología… sino de un instinto bajo y más bien brutal, primario, en todo caso, al que basta ver ondear una bandera monárquica (y se ve que con eso ya tienen bastante España, salvo los que necesitan, además, añadirle a la cosa un toro coñaquero) y a esa chusma le hace falta pienso, o sea que prestan -digamos- un servicio agropecuario. La vida es así de dura y los hay que han nacido para follar y los hay que han nacido para palanganeros: hay que vender papel como sea y si para eso hay que halagar los más mierdosos instintos a la élite de la renta baja intelectual del país, pues ahí tienes un nicho de negocio. Pero estos, valga decirlo así, van de frente y por derecho.

A los que de verdad no sufro es a los que, como decimos en Catalunya, juegan a la puta i la Ramoneta, que es una expresión que ni en castellano ni en catalán significan nada en su literalidad, pero que es suficientemente ilustrativa de lo que se pretende decir con ello.

Y «El Periódico» y «El País», como más caracterizados, si bien no como únicos, son de esos.

Vuélvase sobre las muestras que he propuesto en el primer párrafo y vayamos al editorial. El medio que siempre había ignorado lo que significa, lo que pretende y a lo que aspira el 15-M (no sé si a partir de ahora 15-O), que siempre nos había considerado unos mindundis, el medio de la progresía catalana pero sin pasarse en lo de catalana, que la parroquia es la del casco de la obra, pero sin quedarse corto tampoco en la catalanitat políticamente correcta y de necesaria uniformidad reglamentaria (que es un difícil y habilidoso equilibrio), nos da ahora consejos. No sólo nos asume, sino que nos encabeza. Es como cuando nos echamos a la calle contra la guerra de Irak y los puercos de los partidos se colocaron, impúdicamente, a la cabeza de la mani. Y como nos encabeza, nos aconseja. Hijos míos, no se pueden esperar resultados de la noche a la mañana, hay que tener paciencia, templanza y contención. Se pide ética y democracia, pero no se conseguirá con el maximalismo. ¡Ah, eso no! No me rompáis el establishment, que eso está feo, que ya lo decía La Trinca (hoy enriqueciéndose, salvo el único honorable y coherente de sus miembros, con la televisión basura): la revolución es de mala educación. No nos pasemos, caramba. Daos cuenta de que cuando os portáis bien, no rompéis nada y ponéis el culo como es debido, hasta se os hace caso, y, fíjate, hasta hay un partido que ahora incluye en su programa electoral lo de la dación en pago… cuando hace unos poquitos meses votó en contra de ella, pero algo es algo y qué coño más queréis («El País» tiene más morro, y para ejemplificar que la bondad siempre tiene premio, nos ilustra con lo muy enfadada que está la Merkel porque Obama no quiere saber nada de la Tasa Tobin: ya ves cómo la civilizada lucha de ATTAC ha obtenido resultados; diez años después y no se sabe muy bien cuáles, pero resultados… ¿quién les iba a decir a esos rojos que tras diez cortos años de brega, la Merkel iba a querer -iba a desearla mucho, mucho, mucho- la Tasa Tobin?).

El director ¡ah, lo que es ver la luz! se nos cae del caballo. El caballo va al paso, pero el tío se cae, que todo tiene su mérito. Fíjate que el fulano -por morro no quedará- se pregunta: «¿Qué agudos observadores diagnosticaron que era una fiebre pasajera?». Y obsérvese cómo sigue produciéndose el pájaro en cuestión: «El absolutismo del siglo XXI respondió a este fenómeno sociológico con el desdén reaccionario que lo caracteriza: primero despreció su poder de movilización; luego tachó a los indignados de «antipolíticos»; a renglón seguido, llamó a disolverlos por la fuerza, y al fin, cuando la represión surtió el efecto contrario al deseado, criminalizó al conjunto del movimiento por la conducta, ciertamente execrable, de una minoría violenta ante el Parlament». O sea, tiene el morro (¡él!) de fustigar al presunto adversario ideológico a cuenta de algo en lo que su mismo medio no creyó -ni se hizo eco- hasta que fue mismamente ridículo ignorarlo (y que lo mismo hizo, además, su partenaire ideológico).

Pero, eso sí (ya llega el 7º de Caballería), los ciudadanos indignados somos salvos: «El Periódico», valiente y gallardamente, secunda nuestra lucha con un invento para ver si logra vender algo sin necesidad de hacerle la competencia al bazar chino de la esquina: el programa «Entre todos» cuyo objetivo, «ayudar a suturar esa brecha entre electores y elegidos es el reto que ha asumido EL PERIÓDICO al promover varios debates transversales sobre la reforma electoral». Suerte del programa «Entre todos», porque si no no sé qué haríamos los trescientos y pico mil indignados que ayer nos echamos a la calle solamente en Barcelona. Si no tuviéramos «El Periódico», mecachis…

Mierda, vómitos y todo tipo de humores corporales. Por eso es mejor tomárselo a coña, para no estropearse demasiado el hígado.

Antes que la hepatitis prefiero… partirme el culo.

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