Adiós, LinEx

De la serie: Correo ordinario

Es una semana triste para el software libre. Muy triste. Hemos sabido que, al menos de forma troncal, la Junta de Extremadura abandona el proyecto de implementación de software libre a todos los niveles iniciado en el año 2002 y que constituyó un hito a nivel mundial. Y, a nivel español, un hito único, además, porque si bien otras comunidades autónomas han adoptado sistemas en software libre (en la mayor parte de los casos, ceñido exclusivamente a la producción de una distribución propia), ninguna lo había hecho en la medida de Extremadura. Andalucía, se acercó, pero aún así quedó lejos.

Se veía venir, las cosas como son. Cuando Rodríguez Ibarra dejó la presidencia regional, en parte por problemas de salud, en parte porque, realmente, llevaba muchísimos años al frente, ya nos acometió un cierto repelús; su sustituto, Guillermo Fernández-Vara, proclamó que el proyecto se seguiría desarrollando tal como estaba previsto, pero nos alarmó enormemente la visita que le giraron los de Micro$oft. Sin embargo, hay que reconocer que, aún con cierta frialdad divulgativa (o propagandística, llámalo como quieras), LinEx (no sólo la distribución, sino el conjunto de proyectos de implementación administrativa, escolar, sanitaria, etc. que constituyen su entorno) siguió adelante.

En las últimas elecciones regionales, el PSOE perdió la mayoría y, ante la negativa de IU de prestarle el apoyo necesario para seguir en el poder, el PP se hizo con él. Los temores por el software libre extremeño se elevaron a su máximo grado. Ahora se ven confirmados.

La consejera de Empleo e Innovación se ha salido por la tangente, somo suelen los políticos, y se ha descolgado con la excentricidad de que se pasa de un modelo de software de código abierto a un modelo de conocimiento abierto. Dicho así, sonaría muy bien, aunque uno se pregunta, así para empezar, en qué sería incompatible el software de código abierto con el conocimiento abierto, siendo así que son inherentes el uno al otro; pero doña Cristina Teniente, la consejera en cuestión, nos ata la mosca por el rabo: «…aunque para ello se cierren acuerdos con compañías de software propietario». O sea que hay que para ir hacia el conocimiento abierto, hay que dejar de lado el software libre e ir al software propietario. Esta señora debe creer que somos idiotas.

La tentación sería ahora decir que esto es lo que pasa cuando llega el PP. Y sí, esto es lo que pasa cuando llega el PP, pero, realmente, el PSOE tampoco ha dado muchas de cal, incluso cuando ha gobernado con fuerzas teóricamente más progresistas. Recuerdo con especial dolor el fraude que, en esta materia, cometieron los dos tripartitos que hemos sufrido en Cataluña.

Estamos, como siempre, en el entorno de la más pura y dura corrupción tanto en las ordenadas como en las abscisas, es decir a todos los niveles políticos y en todas las formaciones políticas. El lobby del software propietario, encabezado por Micro$oft, pero formado por corporaciones muy importantes, es casi tan poderoso como el lobby de la propiedad intelectual y, además, tienen muchísimos intereses en común.

Se dirá que, bueno, el proyecto LinEx es obra del PSOE. No, no nos engañemos: el proyecto LinEx fue un impulso personal de Rodríguez Ibarra y, como hemos visto, una vez ausente Rodríguez Ibarra, LinEx ha ido decayendo suavemente (parecía que los socialistas lo iban dejando morir de inanición muy lentamente, para que diera la impresión de que se caía por su propio peso) hasta que ha llegado el PP y se ha dejado de finezas: le ha dado el portazo directamente y sin remilgos.

El bastión del software libre en las administraciones públicas españolas, pues, ha caído. Y el panorama político no apunta a buen tiempo: la práctica totalidad de las regiones ocupadas por el PP, salvo Cataluña, en la que CiU nunca ha ocultado su asco por el software libre, el País Vasco y Andalucía, en los que al PSOE le quedan dos telediarios, y, finalmente, el PP a punto de alcanzar el Gobierno estatal. Repito que no es que el PSOE sea una opción mejor -ni siquiera empujado de cara a la galería por partidos teóricamente más afines- pero, de cualquier modo, el panorama merece el cartel del infierno de Dante: hay que abandonar toda esperanza.

En lo público, claro. Y en principio.

En el mundo privado, el software libre avanza a buen ritmo; nunca tan bueno como nos gustaría a sus activistas, pero, mirando atrás, no nos podemos quejar, en absoluto. El entorno empresarial, lo mismo como productor que como consumidor, se ha dado cuenta de las inmensas posibilidades del software libre, para el que la crisis no sólo no ha supuesto un inconveniente sino un impulso, y los movimientos al respecto empiezan a ser de cierta importancia, incluyendo en ellos vectores de clusterización, que es donde el software libre alcanza su máxima potencia (evidentemente, una producción colaborativa se mueve como nadie en una estructura de clusters empresariales).

Y en el sector público, por más que el panorama sea negro, sin el menor matiz de gris, seguiremos luchando, y con fuerza. No es tolerable que las administraciones públicas estén dilapidando los dinerales que están despilfarrando en software propietario, y menos aún con lo que estamos pasando y menos aún habiendo alternativas libres de igual o mejor calidad en más de nueve de cada diez casos. No es tolerable -y así hemos de hacérselo ver a la ciudadanía para que, a su vez, presione a los corruptos, digo, a los políticos- el cierre o la privatización de servicios públicos (especialmente dolorosos en el caso de los sanitarios), la restricción del gasto social, los recortes salariales a los funcionarios, el despido de empleados públicos laborales y demás putadas, mientras se le están regalando a Micro$oft (y a otros como Adobe y demás) gruesos y caudalosos chorros de dinero público. Tampoco en el ámbito del software podemos seguir aguantando en silencio la intolerable corrupción política que se está sufriendo de forma generalizada.

Hay que seguir dando guerra. La batalla por el software libre no está ganada y se halla lejos de estarlo: por más que se avance en el mundo empresarial, por más que ex aequo con Mac se sea hegemónico en la telefonía móvil, las administraciones públicas y la educación son un target no sólo sirrennciable sino prioritario. Por más difícil que sea, y aunque así lo reconozca el mismísimo Torvalds, la guerra por la conquista del escritorio del PC (por más que el PC entre en una cierta decadencia, que no absoluta, ni de lejos) debe seguirse luchando a máxima presión.

Es una cuestión de desarrollo tecnológico (del que nuestro país no va nada sobrado); es una cuestión de eficiencia económica; es, por todo ello, una cuestión de competitividad.

Y es, en lo público, una cuestión de simple decencia.

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Comentarios

  • asmpredator  On 10/11/2011 at .

    Es realmente vergonzoso, como apuntas, que se este gastando miles y miles de euros en software propietario innecesario en la administración pública y las escuelas, solo para llenar los bolsillos de unos cuantos a base de comisiones de las grandes corporaciones.
    Es realmente intolerable el nivel de hipocresía de estos impresentables que manejan la politica nacional.

  • ovetus  On 10/11/2011 at .

    Otro rinconcito mas que se marchita y corrompe. Ya no va quedando nada y solo espero que el momento del “reset” de esta sociedad esté cercano: con estos mimbres ya no se pueden hacer mas cestos. A ver si hay castigo al PPSOE en las urnas a pesar de que el circo mediático ya se ha encargado de que nos decidamos entre dos y uno solo verdadero: PPSOE.

    Un saludo.

  • gatopeich  On 13/11/2011 at .

    “De que se trata, que me corrompo” es la canción de nuestros cargos políticos. No podemos caer más bajo. Espero!
    Gracias por tenernos al tanto, Javier.

  • lumeltix linuxer  On 15/11/2011 at .

    Una pena y una vergüenza, pero esto se veía venir, y seguirán por este orden Guadalinex, Molinux Lliurex y unas cuantas más, no se si distribuciones como Triskel están promocionadas, yo creo que los esfuerzos se deberían centrar en crear una Distribución principal y si no en Linex se debería hacer como en el caso de Mageia un proyecto totalmente independiente y sin ánimo de lucro , internacionalizarse sobre todo, por que aquí en España no hay futuro, la incultura informática es muy grande y lo creais o no este país es la punta de lanza del desembarque de las Patentes de Software y el Software Propietario.

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