Abrir o morir

De la serie: Esto es lo que hay

Las pequeñas cosas tienen, para mí, la virtud de hacerme reflexionar. Ayer corría por Google+ un comentario de Twitter realmente ingenioso; decía (cito de memoria): «Lo de votar al Chiquilicuatre estuvo realmente muy gracioso, pero ahora con lo de Rajoy os habéis pasado». Porque la victoria del PP sigue siendo muy digna de reflexión, precisamente en esa clave de que ha obtenido una holgadísima mayoría absoluta con apenas 500.000 votos más de los que obtuvo en las elecciones de 2008, en las que perdió. La conclusión es evidente e indiscutible desde la razón (desde el fanatismo será otra cosa): en España ha habido un hundimiento, una catástrofe, un verdadero Titanic, de la izquierda, sin que se haya dado, simultáneamente, un crecimiento más allá de lo minúsculo y anecdótico, de la derecha.

Y con eso quiero ir, nuevamente, al #15M, sobre el que sí me interesa mucho seguir reflexionando. Lo hice ya hace una semana, al rebufo del resultado electoral de pocas horas antes y quiero seguir haciéndolo.

A la vista de los resultados electorales ¿Ha sido un éxito el #15M?

Pues depende. Si asumimos el #15M como el producto de una izquierda decepcionada y desmoralizada, está claro que sí, que el #15M ha sido un éxito: ha sido comprendido y seguido. ¿Un éxito absoluto? Quizá no tanto: ha conseguido que el PSOE pierda más de cuatro millones de votos; pero sólo parte de esos cuatro millones de votos han ido a parar a otras alternativas. El resto se ha difuminado en opciones como el voto nulo o el voto en blanco (aparte de la abstención) que no constituyen la alternativa óptima al voto a partidos minoritarios, que es lo que, en definitiva, propugnaba el movimiento.

En cambio, si asumimos el #15M como un movimiento de ciudadanía integral, el fracaso ha sido rotundo, porque no ha tenido la menor repercusión en ciudadanos ubicados ideológicamente a la derecha, en principio tan cabreados como el que más, no contra el PSOE -que también-, sino con el estado de cosas actual.

Hasta aquí, nada nuevo: lo dije ya en el artículo anterior. Lo que interesa ahora es ver por qué ha ocurrido esto, por qué el #15M no ha sido entendido -ni, por tanto, asumido- por los ciudadanos de ideología derechista. Se me ocurren varias causas.

La primera y principal, es que el #15M prendió en la izquierda, en esa izquierda desorientada y desanimada por la conducta errática e ideológicamente sorprendente de un PSOE sin rumbo, entregado totalmente al que hubiera debido ser su enemigo -el mundo de la gran empresa, de la banca, de los mercados- y con unos dirigentes apestando a corrupción (en todos los sentidos: política y económica, personal y social, individual y colectiva), procedentes de las más infectas charcas de la maquinaria del partido y de los más bajos fondos culturales e intelectuales. Es más que evidente, pues, que ese sentimiento de desorientación, esa sensación de traición, no podía ser compartido por el ciudadano de derechas, por más que sí compartiera otros sentimientos: el cabreo o la indignación ante la situación general.

La segunda, que tuvo una importancia si no radical sí, al menos, significativa, fue la corriente asamblearia que se apoderó del #15M (que yo critiqué en su día severísimamente) y que derivó en una doble e indeseable fenomenología: por una parte, un jacobinismo evidente que lo primero que hizo fue crear un sentido de lo políticamente correcto dentro del propio ámbito del #15M (véanse algunos de los comentarios que se hicieron a mi filípica antiasamblearista) y, por otra, un revolucionarismo utópico (en el más peyorativo sentido de la palabra). El sector joven más extremista tomó la dirección de la exteriorización del #15M y lo convirtió -quizá no en el sentido literal de la expresión, pero sí en su sentido simbólico- en el tinglado de la rasta. Evidentemente, todo esto, en conjunto, repugna al ciudadano de derechas; pero me inclino a pensar que también a un cierto sector de ciudadanía de izquierdas, posiblemente numeroso, que, sí, quiere políticas éticas, solidarias, progresistas y de marcado carácter social, pero sin experimentos ni cosas raras.

La tercera, en íntima conexión con lo anterior, la estética. No se suele dar importancia a la estética, pero marca; marca y supone la primera y más importante impresión en la gente que se acerca a un movimiento. Y la estética ha sido en todo momento de extrema izquierda, cuando no redondamente anarquista. Yo, que he participado en todas las manifestaciones del #15M que he podido -calculo que habrán sido del orden del 80 por 100 de las convocatorias-, la verdad, en materia simbológica me he sentido francamente incómodo en más de una ocasión. Digamos que, bueno, con el fondo de la cuestión sí que me he sentido siempre plenamente identificado y que, dentro de los diversos actos, he integrado un pequeño grupo de amigos y conocidos de seriedad bien contrastada. Pero quien ha ido por libre y en solitario ha podido llevarse impresiones muy raras o muy contradictorias. Y, desde luego, el ambiente, el entorno, no ha sido en ningún caso nada amigable para una persona de derechas.

Y me interesa mucho reiterar lo que he dicho otras veces: si el movimiento #15M pretende ser un movimiento ciudadano, hay que empezar a asumir de una vez que son tan importantes los ciudadanos cabreados de derechas como los ciudadanos cabreados de izquierdas. Porque si no es así, ya no estamos ante un movimiento ciudadano sino ante un amplio movimiento de independientes de izquierdas, algo sin duda muy honorable, pero que es otra cosa.

La derecha es la gran carencia del #15M y por eso ha pasado lo que ha pasado. En puridad, el mismo desplome que ha experimentado el PSOE debiera haberlo sufrido el PP. Y no ha sido así, como es notorio. Los ciudadanos de derechas (bueno, de derechas o de no-izquierdas) han percibido que la única alternativa que se le presentaba al sistema era más izquierda aún y, por tanto, la han rechazado y se han encastillado, de nuevo, en un PP en el que es intelectualmente inconcebible que crean casi once millones de personas, la inmensa mayoría de los cuales, por definición, son trabajadores y, por tanto, víctimas, en la misma medida que los trabajadores del ala izquierda, de las trapazadas que, de buen seguro, va a montar Rajoy.

Esos millones de votos contra natura constituyen el gran fracaso del #15M, y debieran ser el punto de apoyo de su reflexión y de su autocrítica.

Y ojalá se haga porque si el #15M se alinea ya claramente a un lado u otro del espectro, si llega a ser cualquier cosa distinta de un movimiento de ciudadanos de ideología diversa y verdaderamente independientes cabreados con un sistema de democracia dictatorial o de dictadura democrática, que pretenden volver a controlar la política como parte del control de sus propios destinos como ciudadanos y como partes de la sociedad, su fracaso definitivo está cantado. El mensaje de superficie y el tipo de letra empleado en él, debe ser cambiado a beneficio del fondo de la cuestión.

Porque si no es así, yo también me bajo.

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Comentarios

  • electroduende21  El 28/11/2011 a las .

    Antes de analizar los resultados, conviene recordar esto:

    1.- El 20N Rajoy obtuvo 458.642 votos menos que Zapatero en 2008.
    2.- El 20N Rajoy recibió el apoyo de 3 de cada 10 españoles con derecho a voto. El 30,1% exactamente.
    3.- El 20N Rajoy recibió el apoyo de 12 de cada 100 vascos con derecho a voto.
    4.- El 20N Rajoy recibió el apoyo de 13 de cada 100 catalanes con derecho a voto.
    5.- El único diputado por la Ciudad de Melilla fue para el PP. Solo lo votaron 3,4 de cada 10 melillenses con derecho a voto.
    6.- El gran triunfo popular en Madrid: 63 de cada 100 madrileños con derecho a voto no votaron al Partido Popular.
    7.- En el gran feudo popular, Valencia, el el 61% de los valencianos con derecho a voto, no votaron al Partido Popular.
    8.- 80 de cada 100 catalanes han dado la espalda a CiU, el partido que les está cerrando los hospitales.

    Es evidente que necesitamos una reforma de la ley electoral ya. No queremos seguir aguantando este fraude.
    Sacado via
    http://pensarnoesilegal.tumblr.com/post/13210454323/8-cosas-sobre-el-20n-que-no-te-contaran-en-los

    Aunque coincido en que es necesario demostrar públicamente que en el 15M son bienvenidos la gente tanto de la derecha como de la izquierda, hartos del sistema.
    Todos los movimientos antiprivatización del estado se ven como de izquierdas, pero el PSOE también privatizó muchas cosas.

  • arar  El 28/11/2011 a las .

    Desde que te descubrí, con motivo de tu articulo sobre el #15M, espero con verdadera fruición tus escritos, me gusta lo que dices y como lo dices. Este último me gusta más si cabe, pues me siento verdaderamente identificado.

    Hoy tengo 56 años y durante toda mi vida me he sentido identificado como “de derechas” y como tal ejercía mi voto consecuentemente, sin dudarlo, pues entendía que era lo mejor.

    Desde hace unos pocos años y a raíz de la defensa de nuestros derechos en internet, del caso $GAE, de la ley Sinde, etc., pude comprobar la manipulación de la que los ciudadanos éramos objeto por parte del poder, sea este el que fuere, ello me hizo reflexionar y empezar a informarme con más interés por cuestiones que antes no me planteaba.

    Para mi los principios del movimiento #15M, al que vi nacer en Internet, fueron un soplo de aire fresco, un lugar en el que me sentía identificado, un movimiento por encima de ideologías, un sitio para todos, por el me di de alta en Twitter, lo apoyaba y lo divulgaba entre mis amigos, algunos de los cuales también compartían mi entusiasmo, si, también “de derechas”, luchaba por ello con verdadero ímpetu, en fin, me sentía uno más, me sentía en mi sitio.

    Poco a poco y por los mismos motivos que tan acertadamente apuntas me fui distanciando y hoy apenas me intereso por ello, aunque mantengo viva la esperanza.

    Yo le pediría al movimiento #15M que mantenga su independencia de ideología alguna, la verdad y la razón no están delimitadas por una ideología concreta, podemos creer en uno u otro sistema político y seguir luchando por los ideales de justicia y contra la corrupción, venga esta de donde venga.

    Mi voto en estas elecciones fue un voto NULO, como reproche y rechazo a nuestros políticos, espero con ilusión poder votar a alguno en las próximas elecciones.

  • Andrés  El 28/11/2011 a las .

    electroduende21, has el mismo análisis con todos los demás candidatos (o partidos), a ver qué números te salen..

  • Andrés  El 28/11/2011 a las .

    Perdón, haz, no has.

  • pululante  El 28/11/2011 a las .

    Atribuir al 15M la capacidad de movilizar 4 millones de votos creo que es pecar de un excesivo optimismo.
    El PSOE perdió esos 4 millones por la galopante crisis, la nefasta gestión y el desencanto entre sus votantes del “giro” habido en contra de sus propias propuestas desde mayo de 2010.
    El 15M, me temo, ha tenido una influencia residual.

    Efectivamente el 15-M abrió una ventana a la ilusión de que podíamos hacer llegar a los políticos el mensaje de que tenían que hacer las cosas de diferente manera. Pero cuando el movimiento empezó a torcer el rumbo y ser acaparado por elementos de izquierda que monopolizaron el programa y las propuestas dotándolas de contenido afín a unas opciones políticas concretas, yo perdí toda esa ilusión.

    Ya lo comenté en mi blog allá por el 18 de mayo (y este otro artículo).

    @electroduende21
    Lo que tampoco se puede hacer es contar las abstenciones como votos en “contra” como pareces inferir del “no apoyo” que mencionas. El PP ganó por mayoría absoluta de forma legítima (según las reglas actuales) y eso significa que tiene el apoyo de la mayoría, guste o no guste.

  • electroduende21  El 28/11/2011 a las .

    Andrés, el análisis que he pegado lo vi en el enlace, que hace referencia a madrilonia.org, y que no he visto en ningún telediario. Obviamente todos los medios lo que hacen es fomentar el bipartidismo a dolor.

    Es chocante ver esos datos con la tremenda sensación de “arrase” del PP. Tan sólo es un contraste entre votos y escaños, que han hecho muchas webs, para denunciar el actual sistema electoral, en el sentido de que tiene carencias y que no es representativo. Me pareció interesante aportar ese enfoque cuando analizamos dónde está el movimiento 15M en relación a las elecciones.
    Sólo he puesto los resultados del PP porque ha ganado por “mayoría absoluta”, para poner en evidencia la debilidad de esta idea.

    Dicho esto, estoy de acuerdo en las conclusiones y el planteamiento de Cuchí.
    Creo que el movimiento ha de ser inclusivo, e incorporar a toda la ciudadanía “de derechas”. Al final, somos el 99% los que sufrimos las decisiones de la casta dirigente.

    Saludos indignados

  • JFA  El 28/11/2011 a las .

    Hola Javier,

    En términos generales coincido con las conclusiones a las que llegas, está claro que muchos ciudadanos se han sentido, con mayor o menor razón, excluidos del #15M.

    Por desgracia, creo que eso no va a cambiar. Por suerte, creo que surgirán otros canales del patente malestar social que nos rodea. Tiempo al tiempo.

  • asmpredator  El 28/11/2011 a las .

    Por desgracia el barco en el que estamos metidos es una galera y nosotros llevamos los remos, pero el ritmo lo marcan ellos, la casta, los que juegan con nuestros votos y nuestras ilusiones y se aprovechan de ellas para llevarnos mar adentro a remar contra el oleaje mientras ellos en cubierta toman el sol y discuten quien rema mejor si los de derechas o de izquierdas y el 15M ha sido una pataleta necesaria pero fugaz, demasiado respetuosa, demasiado “light”, demasiado descafeinada.
    Todo mi respeto por los que han dado la cara en las manifestaciones, pero se ha quedado en una protesta, en una queja sin visos de llegar mas allá, la casta envió a los perros guardianes del orden establecido y se quedó tan ancha y seguimos igual.En el fondo supongo que no nos han puteado lo suficiente para que salgamos a la calle con la suficiente mala leche para provocar un cambio de verdad, si es necesario a hostias, pero un cambio que rompa los esquemas podridos de los abusos de poder y de los ladrones que nunca son castigados, aunque al paso que vamos ese momento no tardará en llegar y entonces se activará el detonante del verdadero cambio.

  • electroduende21  El 29/11/2011 a las .

    Os paso un interesante artículo de Juan torres, creo que puede ser complementario.
    Si bien Cuchí habla de “abrir” el 15M hacia posiciones de derechas, Juan torres propone cambiar el discurso “sólo la izquierda” por el de “todos los de abajo”.

    http://juantorreslopez.com/pub/137-articulos-de-opinion-y-divulgacion-2011/2531-solo-la-izquierda-o-mejor-todos-los-de-abajo

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