Garzón

De la serie: Rugidos

Lo he dicho varias veces en esta bitácora: Garzón no me resulta simpático. Me parece la antítesis de lo que debe ser un juez: pagado de sí mismo, mediáticamente obsesionado y poco brillante -vamos a decirlo así- profesionalmente. El resumen gráfico de mi visión de Garzón es la operación Nécora: montó un Apocalypse Now policial de cojones -con helicópteros y todo-, con el correspondiente despliegue mediático casi en directo y con un resultado final -algún que otro año después- de un montón de absoluciones y de penas ridículas porque la instrucción del caso había sido poco elaborada. Este es un episodio que podría resumir la biografía de Garzón.

Con algunos claroscuros añadidos: un empecinamiento importante en la lucha antiterrorista y un empecinamiento no menos importante en la historia de las tropelías del franquismo (por la que, por cierto, tiene un procesamiento visto para sentencia). Sólo un juicio de intenciones -que, obviamente, no haré- haría encomiables o reprochables ambos empecinamientos -o uno sí y el otro no o viceversa-, pero hay que convenir en que resulta dificilísimo no hacer ese juicio de intenciones.

Hoy ha sido condenado por algo grave: escuchar las conversaciones entre un abogado (o varios abogados) y su(s) cliente(s). Es realmente muy grave: en un estado de derecho esta es una conducta, más que grave, infame. Su prohibición sólo está sujeta a una excepción: los procedimientos por delitos de terrorismo. Aún así, me resisto muchísimo a aceptarla, ni siquiera como tal excepción. Porque entonces -diríamos- también a modo de excepción y, como diría Pérez Reverte, con la puntita nada más, podríamos tolerar un poquito de tortura para ese padre que no quiere decir dónde tiene a sus hijos, vivos o muertos, y sobre el que, quizá, media hora de picana terminaría con la angustia de una familia; o valga lo mismo sobre ese otro asesino infecto que no quiere cantar dónde está el cadáver de su víctima. Pero no. Sabemos que ni aún en tan apetecibles casos podemos abrir la puerta a la excepción, porque a la barbarie le das la mano y se toma el brazo; y aunque la barbarie fuera comedida y sólo tomara la mano que se le ofrece, no por ello es menos barbarie y no por ello es menos denigrante, para la sociedad que lo hace, incurrir en ella.

Pero dicho todo esto, tampoco puedo dejar de estar de acuerdo con quienes ponen de relieve un detalle siniestro: de todo el inmenso tinglado de la trama Gürtel, sólo dos juicios: uno, que declara no culpable (en una resolución de jurado que es una verdadera burla por la que habría que pasar el tanto de culpa a los miembros de ese jurado, de comportamiento más -mucho más- que dudoso) a uno de los máximos implicados, pese a unas pruebas realmente abrumadoras; otro, que se carga -y encima, en el contexto de ese propio conjunto de procedimientos- al juez que los inició. Trama corrupta (la más importante, probablemente, de la historia de España de los últimos cuarenta años) que afecta -precisa y sospechosamente- al partido que está ahora en el poder. Para acabarlo de arreglar.

Se dirá que las apariencias no son más que apariencias. De acuerdo. Pero cualquier chef, cualquier gourmet, dirán que también se come con los ojos, y los alumnos de las escuelas de hostelería saben lo que pasa en sus calificaciones cuando no saben presentar con un mínimo de decoro un plato que, por lo demás, ha podido salirles estupendo.

La receta con la que han asado a Garzón -quizá potencialmente exquisita- ha sido estropeada a modo con el cagallón de Camps.

O sea, que, en conjunto, la cosa huele muy mal.

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Comentarios

  • Rogelio Carballo  On 09/02/2012 at .

    Lo siento, pero yo le cargo la culpa de que los de la Gurtel salgan limpitos al propio Garzón. Fue su barrabasada judicial la que va a permitir solicitar la nulidad de las actuaciones. P… incompetente. Hay que aprender a sumar los daños directos y los indirectos, y ambos están en su debe.

    Recuerdo como este personaje vendió a Gómez de Liaño, cuyo error fue quitarle el pasaporte a Polanco…. Y si la historia de las escuchas era tenebrosa, la de pasarle el cepillo a Botín antes de instruir su causa suena a mafia pura.

  • arar  On 10/02/2012 at .

    Garzón nos puede caer mejor o peor, la ley nos puede parecer una verguenza cuando permite exculpar a alguien como Camps, pero la sentencia, de la que aquí se habla, es proporcional al delito cometido, nunca, nunca me cansaré de repetirlo… “El fin NO justifica los medios”.

  • asmpredator  On 10/02/2012 at .

    La justicia inflexible según para quien, trata a bofetadas a un chorizo normal y en cambio con guante blanco a un chorizo de traje y corbata, realmente LA JUSTICIA NO ES IGUAL PARA TODOS diga lo que diga el farsante del rey.

  • electroduende21  On 10/02/2012 at .

    Los trajes de Camps los paga Garzón.
    El delito no ha sido dejar a una comunidad en la ruina…ha sido Escuchar!
    ¿Por qué a unos SI se puede escuchar y a otros NO legalmente?
    Cuidado España, parece que te van a aplicar la misma medicina que a la comunidad Valenciana.
    (actualmente en quiebra)

  • Roberto A. Cabrera  On 10/02/2012 at .

    A pesar de todo yo cargaría en el listado de haberes de este juez su importante contribución al derecho internacional. Sus actuaciones con Pinochet contribuyeron decisivamente a allanar el camino contra la impunidad de los delitos de lesa humanidad.

  • arar  On 10/02/2012 at .

    Hola asmpredator,

    Efectivamente, la justicia no es igual para todos, pero porque es subjetiva, podemos intentar ser justos en conciencia, pero la nuestra, la conciencia, puede no ser la misma que la de los demás.

    Lo importante es que la ley sea igual para todos, eso si podemos exigirlo, podemos quejarnos cuando la ley no se cumple, lo que en mi opinión ocurre con demasiada frecuencia y siempre sirviendo a intereses partidistas, pero no podemos quejarnos cuando la ley se aplica correctamente.

    En mi opinión, lo que es una vergüenza es que las leyes se redacten con una ambigüedad tal que se permita el uso torticero de las mismas, menos leyes, mejor redactadas y todos iguales ante la ley, eso es lo que más nos acercaría a un mejor sentido de la justicia.

  • gatopeich  On 11/02/2012 at .

    Lo escalofriante es cómo nuestra farsa de “justicia” está en manos de los mismos chorizos para los que estamos hartos de decir que ¡NO HAY PAN!

    Y si se le pueden poner críticas a Garzón, también ha contribuido cosas buenas, yo me quedo con cuando casi pesca a Pinochet. Hace falta más gente que se atreva a intentar esas cosas. Y que no lo paguen tan caro.

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