Cambios y novedades

De la serie: Anuncios y varios

En muy breves días (si puedo, este mismo fin de semana o, a más tardar, dentro de la próxima semana) «El Incordio» cambiará de alojamiento y de hoja de estilos, dado que el actual ha sido muy contestado por mucha gente que tenía problemas de visualización. Voy a adoptar una hoja limpia, sin prácticamente florituras; de todas formas, el alojamiento gratuito en WordPress no me permite virguerías ni me deja meter mucha mano en el código de la columna, así que va a ser parca de vez. Andando el tiempo, ya veremos si me sale a cuenta adoptar algunas opciones premium. En todo caso, aunque cojeará en materia de pijaditas, creo que ganará muchísimo en comodidad para el lector: tipo más ancho, más redondo, más claro (negro sobre blanco) y el toque justo -justísimo- de color para darle algo de volumen.

También espero que la migración no interrumpa el curso normal del blog. Esta vez confío en llevarla a cabo en segundo plano (de hecho, ya está casi acabada la fase de diseño) y que el cambio sobrevenga de inmediato, en cuanto apriete el botón. Que es el curso natural de estas cosas.

Otra novedad del blog será una nueva serie: El Congrés i els Indians. El Congrés i els Indians es un barrio de Barcelona (bueno, en realidad, dos, y si me apuras, tres) perteneciente al distrito de Sant Andreu, que tiene la especial particularidad de ser mi barrio 😉 Hace tiempo, creé una bitácora dedicada a él que, apenas un año después, dejé correr, por falta de tiempo y de motivación (es un barrio que, la verdad, no da para mucho). Sin embargo, de vez en cuando me pica el gusanillo de escribir sobre el barrio y, bueno, después de todo… ¿por qué no? Es verdad que no entra dentro de la temática general de este blog y es probable que no interese ni mucho ni poco a mis habituales bravos, pero os pido un poco de paciencia. Y, bueno, ejem, las entradas bajo el epígrafe El Congrés i els Indians estarán en catalán; es que se me hace raro escribir sobre el barrio en castellano; además, mi comunicación en ese entorno es mayoritaria y cotidianamente en nuestra particular evolución del latín. Y, qué coño, un poco de bilingüismo siempre viene bien: así se hace culturilla.

De todos modos, el tono de esta nueva serie sí que será el mismo que el del común de la bitácora, porque se suceden las administraciones municipales una detrás de otra -dieciocho años, llevo viéndolo- y el barrio sigue dejado de la mano de Dios (en su caso) y del alcalde. Sobre todo del alcalde, que ése seguro que está ahí. Improvisación, dejadez, menfoutisme… esa es la actitud municipal tradicional hacia nuestro barrio. Sólo os diré que a mi calle, oficialmente denominada Acàcies, yo la llamo Cacàcies. Así que, efectivamente, habrá que decir cosas gordas.

En solitario. Como siempre.

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