Trogloditeces

De la serie: Correo ordinario

En el mundo de la farándula -como en los demás mundos- hay de todo, sólo que ahí se nota más: hay gente muy válida y hay gente muy petarda; lo que ocurre es que la notoriedad de la cosa exagera los efectos y la gente válida aparece como si fueran genios de alcance cósmico y los petardos aparentan un cretinismo que los acerca a la subnormalidad. Lo que sí está claro es que, en ambos casos, este asunto de la notoriedad no siempre se lleva bien y algunos se comportan indefectiblemente como cenutrios cada vez que ven una cámara, un micrófono o el bloc de notas de un periodista y otros, de habitual comedimiento, pues tienen a veces días tontos y, en ellos, sienten la imperiosa necesidad de declarar sandeces, sandeces que llaman tanto más la atención cuanto menos habituales son.

En el ámbito de la gente válida, normal y razonable tenía -sigo teniendo, pese a todo- a Loquillo, José María Sanz Beltrán, en identidad civil. Y eso que, fíjate: su música no me gusta (vaya, más que no gustar, es que no es lo mío, no es el estilo que me va) y, sobre eso, ya sabía que lo teníamos enfrente en la guerra internauta. Pero, bueno, lo oía hablar y me decía a mí mismo que ese tío parecía saber hacer una «O» con un canuto, cosa que no puede decirse de no pocos colegas suyos, y seguí su otra guerra contra la política cultural de la Generalitat y, además de que, en mi opinión, tenía razón, esgrimió muy bien sus armas.

Por eso me han dejado con la boca abierta las gilipolleces que le atribuye, entrecomilladas como cita literal que cabe presumir exacta, «El Heraldo de Aragón» y que recoge Nación Red: «Los internautas son los pistoleros de la patronal; me parece clave que se baje el precio del ADSL, cuando lo pidan de verdad, creeré en ellos». Bueno, algo hemos ganado: el viejo Teddy pretendía que consiguiéramos la bajada del ADSL; Loquillo parece que se conforma con que lo pidamos de verdad. Lo que yo me pregunto es qué será para él eso de «de verdad»: ¿que lo pidamos por favor? ¿Que lo supliquemos de rodillas azotándonos con un gato de nueve colas? ¿Que ofrezcamos sacrificios al dios Moloch para que baje el ADSL? ¿Que llevemos todo el día un cilicio ad petendam rebajam?

Porque pedir, lo que se dice pedir (y ciscarnos en todo lo ciscable, y poner a parir a los consejos de administración de todas las telecos, y acusarlos de oligopolistas, de sinvergüenzas y hasta de haber asesinado a Kennedy) no es que lo hayamos hecho, es que no paramos de hacerlo.

Me sorprende no sólo lo formal -ya te vale, tío, pistoleros de la patronal… pero ¿qué te has fumado?- sino, sobre todo, lo conceptual: el manido argumento de los esbirros de la Telefónica, que está ya más raído que los chaqués de Cambó. Pero, hombre… Esa es una historia que se sacó de la mollera Teddy Bautista, hombre de imaginación más que probada para muchas cosas -y así le luce el pelo ahora- a un doble propósito: por una parte, pour encourager a su gente haciéndoles creer (quien hubiera) que, en realidad, los ataques a la $GAE venían de Telefónica; y, por la otra, intentando ver si al personal en general (al personal internauta, me refiero) le colaba lo de Telefónica sabiendo que Telefónica es una compañía odiadísima (no tanto como la $GAE, pero casi casi) y desactivaba así nuestro constante ataque. Que no ha colado, es evidente, pero, además, lógico: el viejo truco de echarle las culpas a la conspiración judeomasónicoseparatista hace ya muchos años que quedó inservible por evidente falta de credibilidad. Venir ahora con que estos están a sueldo del malo, da risa. No sólo a nosotros: a todo el mundo.

En mi estupefacción, no deja de saberme mal que un tío como Loquillo haya descendido al nivel dialéctico e intelectual de Belén Esteban. Aunque su guerra se le va deshaciendo a cada día que pasa, él es capaz de argumentos mucho más sólidos que esos. O lo era hasta no hace mucho. Espero que este ataque de botaratez sea debido a algo momentáneo, una gripe o algo. Un transtorno transitorio, como si dijésemos, porque Loquillo, macho, es que diciendo estas cosas haces el ridículo ¿no te das cuenta?

En fin, lo dejo aquí, que es sábado y tengo que ir a piratear las obras completas de Juanito Valderrama y, después, a birlarle la cena a Rosario Flores, a ver si conseguimos que se muera de hambre de una vez.

Claro que, antes, iré a que Jazztel me dé el sobre. Es que yo no tengo tanta categoría como Víctor Domingo, que él es un señor y le paga la mismísima Telefónica. Le va a hacer falta, porque creo que estos días andaba detrás de comprarle el Lamborghini a Cristiano Ronaldo.

Bueno, Loquillo, que no sea nada y se te pase pronto. Otro día, hablamos.

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Comentarios

  • Pues aunque no sigo sus declaraciones al loquillo no lo trago , no soporto a esa gente que iba de rebelde y antisistema que en la dictadura todos lucharon contra franco y al final acabaron llamándonos ladrones y pidiendo cárcel para millones de perosnas por copiarles un disco que sacaron hace 20 años del que siguen viviendo.

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