Escalera de cincuenta pisos

De la serie: Esto es lo que hay

Bueno, pues parece que hay suerte y los catalanes nos libramos -pese a los esfuerzos del Govern por echárnoslo encima- del parque temático de la tahurancia. Si no se rompe nada, parece cada día más claro que irá a Madrid, donde se bajarán lo que haga falta para que el invento vaya para allá. Lo siento por ellos y que les aproveche. No se lo envidio nada y que conste que este alivio no tiene nada que ver con la fábula de la zorra y las uvas: siempre he visto la idea de esa monstruosidad como una gran putada.

Lo cierto es que este tinglado es un gran negocio, pero para unos pocos; sus beneficios sociales son más que dudosos. ¿Puestos de trabajo? Sí, muchos, pero… ¿de qué calidad? ¿Serán puestos de trabajo de los que permiten proyectos familiares, de los que permiten lanzarse a una hipoteca (supuesto que alguna entidad de crédito la conceda en base a un contraro de los que generará ese tinglado)? Tengo para mí que la respuesta es «no». Y, para mí este tipo de puestos de trabajo no sirve para nada, no aporta nada, es pan (poco pan) para hoy y hambre para mañana. Y contribuye a perpetuar un modelo económico absolutamente deleznable: el del país entero concebido como un parque temático. El turismo, como el ladrillo, es dinero fácil y rápido; pero el turismo, como el ladrillo, no desarrolla nunca sociedades porque no es un modelo productivo avanzado. El turismo y el ladrillo no nos harán nunca alemanes o suecos, quíteselo todo el mundo de la cabeza.

Porque mi alivio al saber libre a Cataluña de ese mal rollo no significa, para nada, alegría alguna por el hecho de que esa monstruosidad se instale en España. Ese símbolo de modelo económico deleznable se da igualmente sea cual sea el punto del territorio español en el que se instale. Para lo smadrileños la perra gorda, desde luego, pero conste que lo digo sin ninguna alegría.

Me indigna, no obstante, que aquí no nos hemos librado de ese marrón porque la Generalitat lo haya rechazado. Al contrario: se han realizado ímprobos esfuerzos para que venga y no se ha logrado simplemente por la imposibilidad material y técnica de autorizar los edificios de cincuenta pisos que pretende el promotor del asunto: la proximidad al aeropuerto de los terrenos idóneos para el invento hace que haya que elegir: o aeropuerto o tahurancia. Afortunadamente para los catalanes, el aeropuerto es vital y eso nos ha ahorrado tener aquí esa barbaridad.

A quien sí parece que hay que aplicarle lo de la zorra y las uvas es al conseller Recoder, que ha regresado con el rabo entre patas, pero oficialmente más contento que unas pascuas alegando que ese no es el modelo catalán, que la cosa interesaba pero que no a cualquier precio y que, vaya, estaban verdes. Ya me hubiera gustado ver (es un decir) el oro y el moro que le hubieran ofrecido al mister Marshall del pócker de ases, incluyendo rascacielos de cincuenta pisos y de lo que haga falta, si la proximidad del aeropuerto no lo hubiera impedido. Esto es como lo de Lloret (lo del turismo de borrachera), que iban a terminarlo radicalmente, que lo que se quería era un turismo familiar y no sé qué cagareces más, y a la que los mayoristas turísticos dijeron que se iban con la barra libre a otra parte y que el turismo familiar te lo buscas tú si quieres, de pronto resultó que, bueno, esto de las borracherías, si le ponemos un parche aquí y otro allí, después de todo no es tan malo y hay que ver la cantidad de pasta que se dejan, que no están los tiempos para tirar nada.

En definitiva, las habituales tomaduras de pelo con que nos obsequian a los ciudadanos un día sí y al siguiente más, sin que los ciudadanos, salvo estallidos puntuales que acojonan las primeras 48 horas y después nada, digamos esta boca es mía.

Efectivamente, pese a las verdes uvas de Recoder, el modelo de Cataluña (y también el del conjunto de España) debería ser otro. Debería ser un modelo basado en un desarrollo industrial de tecnologías avanzadas (el único posible a estas alturas de la película: apretar tuercas es ya cosa de chinos) a base de ingentes inversiones en investigación, lo que implica también -ojo al dato- inversiones no menos importantes en ciencia básica, esa cosa tan antipática que no da dinero enseguida, ni mucho ni poco, pero absolutamente imprescindible si se quiere llegar a tener algún día tecnología propia en vez de tener que comprarla a los alemanes, cuyo deporte favorito es traerla y llevarla a su gusto y conveniencia (lo que es, desgraciadamente, lógico y normal, para eso es suya).

Yo no sé si este modelo gana elecciones; me temo que no. Este modelo obtiene rendimientos en el largo plazo y eso es casi un taco en casa de los políticos. Este modelo requiere un pacto de Estado, algo que tampoco se conoce mucho por estos pagos, que no supieron sostener siquiera un pacto de Estado en algo tan básico, tan perceptible, tan necesario y en lo que todos los ciudadanos estábamos tan de acuerdo como el problema terrorista. Esa es otra de las consecuencias de tener una clase política tan cutre y de una calaña tan ruin y rastrera como la que tenemos: no todo se queda, desgraciadamente, en el choricerío ampliamente generalizado. Porque, además, este modelo requiere volver del revés todo el sistema educativo para edificar uno que, en vez de dedicarse a producir en serie capullos políticamente correctos, debidamente domados y convenientemente acríticos, arroje, en la debida escala de élites (lo siento, pero la educación de calidad no produce resultados iguales y, cuando menos en términos intelectuales, las clases serán inevitables) profesionales y científicos de sólida preparación en los distintos niveles de esa escala de élite. Quiero decir que necesitamos científicos de alto nivel, pero también técnicos básicos no universitarios que sean sólidos profesionales, y no los chapuzas que -sin que ellos, pobres, tengan culpa alguna- está largando el tinglado de la FP. de los módulos profesionales o como quiera que se denomine el eufemismo vigente. Todo ello, por supuesto basado en una enseñanza primaria y una primera fase de la secundaria (la ESO, para entendernos) racionales y adecuadas.

En fin, todo ello imposible con esta chusma de clase política que sufrimos ahora. Ya repasando este artículo, me entero de que a la mayor gloria del socialismo internacional, el capitoste sociata valenciano, el Ximo este, ha nombrado número 2 de la cosa a Leire Pajín. ¿Veis cómo no salimos de la miseria? De Camps a Pajín y tiro porque me toca.

Porque me toca los cataplines, claro.

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.

Comentarios

  • asmpredator  On 02/04/2012 at .

    Esto mismo me dijo una profesora de universidad, sobran ingenieros y faltan técnicos, y sobretodo hay demasiados ingenieros haciendo el trabajo de técnicos, este desfase nos perjudica y hace que el mercado laboral se degrade.

    Yo creo que al pueblo español le pasa que se ve desbordado por una pobredumbre tan profunda de nuestra clase politicia, todo esta tan podrido que no hay por donde cogerlo, porque no reaccionamos ante el descaro y la desfachatez de un Camps,de un Millet, o un Urdangarin, simplemente decimos , mira otro ladrón más y seguimos como si eso fuera lo normal y lo aceptamos con resignación, porque , para eso están, , para robar, y nosotros para pagar sus robos, es realmente patético que hayamos llegado a esto.

  • gatopeich  On 02/04/2012 at .

    Mira que curioso, este asunto me resuena con la noticia de que el tercer casino más grande del mundo (Foxwoods) está en las de cerrar por no poder pagar la deuda de su excesiva expansión y mala planificación. El modelo espanol? 🙂

  • Jordi  On 03/04/2012 at .

    Se instale en Catalunya o en Madrid, este proyecto es el enésimo cuento de la lechera ladrillero. Nuestros políticos no tienen más miras que la del modelo albañil-camarero. Y así nos va. No es nada raro que nuestros jóvenes mejor preparados se estén largando del pais.

A %d blogueros les gusta esto: