Petrolillos

De la serie: Rugidos

En el asunto este de Repsol-YPF y la República Argentina, no sé quién tiene razón, ni siquiera sé si la tiene alguien, ni tampoco tengo mucho interés en saberlo, la verdad. Hay órganos de justicia internacional que pueden dirimir el eventual contencioso derivado de la nacionalización decretada por la señora Kirchner, si bien se me antoja aquel derecho ancestral y olvidado (precisamente por gentecilla como la de Repsol) que tiene cada país a disponer de sus recursos naturales. Desde esa óptica, está muy bien el chiste gráfico de un periódico argentino en el que un señor, leyendo en Argentina la prensa española por Internet dice: «Vaya, parece que los españoles se quejan de que les estamos robando nuestro petróleo». Pero, en todo caso, es igual: allá películas y, ya digo, el comercio y la justicia tienen articulaciones internacionales que, en su momento y en la forma procedente, resolverán este asunto.

Lo que sí me parece intolerable es que se pretenda envolver a Repsol con la bandera de España, como si le hubieran hecho un agravio a España misma. Y una mierda. Una mierda así de grande. A mí, ni los argentinos ni su Gobierno me han hecho ningún agravio; ni a mí, ni a mi país, ni a mi bandera. Que no me vengan con monsergas ni con cuentos chinos: Repsol es una empresa privada y, por tanto, no tiene nacionalidad (bueno, sí formalmente, pero me importa un carajo), su único objeto es amontonar pasta y más pasta a costa de lo que sea y de quien sea, da igual argentino, que español, que tibetano. Esta es su única bandera: reventar al personal que vayan pillando a la salud de su junta general de accionistas. ¿Española, Repsol? Repito: ¡¡¡Y una mierda!!!.

Así que, señora Cospedal, mirusté, si la señora Kirchner se ha ciscado (a su exclusivo entender, que no es el mío) en las más ancestrales esencias patrias, coge usted el portante y se va a tirarle de los pelos a Buenos Aires, si la otra se deja y no le arrea a usted un viaje de aquellos, pero no me cuente chorradas.

Y si se empeña en buscarle enemigos a la patria irredenta, ya puestos, no se canse tanto cruzando el charco: écheles un vistazo al enano francés y a la dómina germana, que esos sí que nos la están metiendo doblada cada día de la puta semana.

Y no me venga con milongas, ande…

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