España va bien

De la serie: Rugidos

Ayer mordió el polvo el equipo calzoncillero homologado del nacionalismo cuatribarrado. A ver si hay suerte (¿será posible tanta felicidad?) y hoy también se hunde el equipo calzoncillero homologado del nacionalismo de toro coñaquero. Desgraciadamente, parece que nada puede evitar que uno de esos dos (casi con toda seguridad éste último) gane la liga que uno desearía que fuera de otro cualquiera, preferiblemente pequeño, qué se yo, el Getafe o el Osasuna, pero me dicen los que saben que no es una pretensión realista y que incluso es aritméticamente imposible. Bueno.

Confiemos también en que el equipo lolololo, esos rojos tan seguidos a todos los confines por tanto barrigudo con txapela y bombo, vuelva a las viejas costumbres y sea barrido en octavos de la próxima competición, que creo que es ahora ya, en cuanto termine el habitual festival anual local.

Y como este año hay cuchipanda olímpica, cabe desear también un medallero magro y miserable, cosa que parece probable, de ser cierto lo que he oído por ahí, porque las empresas patrocinadoras han recortado mucho los presupuestos dedicados a liberar a gente del calzoncillo, así que en el magno festival de a ver qué raza aria la tiene más larga, parece ser que nuestra escuadra va a naufragar frente a los elementos, como siempre.

Y todos estos malos deseos, no responden -o no únicamente- a mi colmillo sistemáticamente retorcido ante este tipo de manifestaciones en olor de sobaquina (aparte del odio africano que me generan las putadas derivadas de todas las jodidas cursas barcelonesas) sino porque a ver si de una puta vez los ciudadanos nos preocupamos de lo sustancial, en vez de estar aplicándonos placebos por perfectas gilipolleces.

Que se nos están meando encima y ya no se molestan ni en decir que llueve.

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.
A %d blogueros les gusta esto: