Popurri

De la serie: Esto es lo que hay

Llevo una semana de baja (de baja, exclusivamente bloguera, que no de la otra) a causa de un estúpido resfriado veraniego que me ha quitado el humor y las ganas de todo. Y, claro, en una semana han pasado cosas, así que voy a hacer un pequeño comentario (no necesariamente ordenado) sobre lo que me parece y ahí queda para lo que gustéis mandar.

A ver, ¿por dónde empiezo?

Merecimientos ciudadanos

Ayer fue como el tango de Gardel: silencio en la noche, ya todo está en calma… Jugaba la roja de las narices y al parecer no atinaba. Simultáneamente, en clara desvergüenza, en una demostración de jeta impresionante, que no inédita, diversos miembros del Gobierno nos anunciaban las próximas meteduras de doblada: el medicamentazo, la subida de la luz, el agujeto de casi 14.000 millones de Bankia. Pero todo el mundo estaba preocupado porque la roja de los cojones no acertaba con la portería de los portugueses.

Al final, vino la tanda de penaltis y dos portugueses la cagaron contra sólo una pifia roja con lo que los millonarios estos, pasan a la final. Ahí sí que fue el desmierde y el despelote. Sin ningún respeto por la gente que estaba descansando, todo fueron aullidos, petardos, golpes y demás. Parecía que somos salvos. Ya no pasaba nada, ya no había crisis, había cesado el maëlstrom diabólico que nos está llevando a la miseria en movimiento uniformemente acelerado.

De verdad, de verdad: os merecéis todo lo que nos va a pasar.

La monja alférez

Esa señora que es monja y médico -cosas ambas que tanto juntas como por separado me parecen muy respetables- que alertó contra el inmenso timo de la estampita que nos estaban pegando con la coña de la gripe A (y que resultó que tenía razón), se descolgó, creo que fue ayer, preconizando una huelga general indefinida. Y resulta que en diversos foros y redes sociales la han jaleado mucho y que sí, que sí, que huelga general indefinida. Viva la juerga, hombre.

Hay gente que cree que una huelga general -y no digamos una huelga general indefinida- se lleva a cabo así como así. Resulta, para empezar, que esta huelga general indefinida tiene que tener un objetivo, un objetivo concreto, medible y experimentable. No puede hacerse una huelga general indefinida para que los políticos se vayan a casa o para que se restaure la democracia o la división de poderes. Eso es una tomadura de pelo. La cosa debe tener un objetivo concreto que permita una pregunta a la que responder «sí» o «no» sin matices posibles. A continuación, debe establecerse una previsión de ritmos. La gente -y más en estos tiempos gilipollescos en los que se pretenden grandes logros sin apenas sacrificios ni esfuerzos- mantendrá su ardor guerrero durante los primeros tres o cuatro días; después, irá aflojando y las aguas volverán a su cauce: hay que mantener una tensión para que la belicosidad permanezca. No es fácil. Además, hay que poner en marcha cajas de resistencia; jo, cajas de resistencia en España, un país insolidario de cojones (y más cuando hay que aflojar la mosca) y a ver quién se fía del administrador, tal como funciona la corrupción (a todos los niveles) que sufre este país. Por sólo decir tres o cuatro cosas; en realidad, hay muchísimos cabos que atar y muy dificiles todos ellos.

Tuve, en su día, palabras amables para esa señora, y las mantengo en aquel contexto (me refiero a la estafa de la gripe A). Pero desconfío profundamente de las prima donna mediáticas en campos en los que la prima donna está de más. El judicial, por ejemplo, es uno. El conventual, es otro. Dicho sea salvando todo el derecho de esta señora a decir lo que le dé la gana ante las cámaras que le pongan por delante, incluyendo su derecho a promover que se las pongan.

Pero cuando la cámara deja de ser un medio para ser un fin, yo ya no me fío de nada ni de nadie.

Delincuentes cobrando

Ayer se debatió en el Congreso una moción que pedía prohibir que los delincuentes fuesen por las cadenas de televisión cobrando por hacer declaraciones. Y la moción no prosperó. La excusa de los que votaron en contra fue que tal prohibición podría coartar la libertad de expresión de las cadenas privadas. Bueno, una excusa más o menos estúpida, como todas las habituales; hubiera sido menos estúpido, puestos a hablar de derechos de las cadenas privadas, que aludieran a la libertad de empresa. Excusas tontas aparte, esta vez estoy de acuerdo con el resultado parlamentario.

Si la ciudadanía no quiere que sucedan determinadas cosas, la ciudadanía tiene en sus manos impedirlo. Si no quiere impedirlo por pura sangre de horchata, que se joda. Así de claro.

La fuerza del poder cívico quedó clara cuando nos cargamos «La Noria», a base de promover un boicot contra los productos que se anunciaran en el programa, porque pagó a la madre de un delincuente convicto por unas declaraciones. Y la gilipollez de los súbditos de Su Majestad quedó asimismo patente cuando, después de exigir poco menos que la pena de muerte para el Farruquito, cumplidos tres exiguos y teóricos años de cárcel (todo el peso de la ley, pero insuficiente para su caso concreto y, además, salíó con escasamente dos, si es que llegó), le llenaron y le siguen llenado salas, en vez de condenarlo al ostracismo social y profesional.

Las leyes no deben suplir la acción ciudadana (cuando ésta se lleva a cabo, a su vez, dentro de la ley y del ejercicio de derechos legítimos); y si la acción ciudadana no se da por pura estupidez y simple menfoutisme de los siervos del Rey, pues ya están bien las cosas como están.

Como digo siempre: esto quisísteis, esto tuvísteis. Y dejad en paz las putas leyes.

¡Que se van los catalanes!

La última encuesta del Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat arroja como resultado que, ante un referendum sobre la independencia de Catalunya, el 51 por 100 de los ciudadano [catalanes] votaría favorablemente. Como no veo Intereconomía ni equivocándome zapeando (lo tengo fuera de sintonía) sólo puedo imaginar que se habrán puesto poco menos que líricos. Como también evito «La Razón», «ABC» y similares hierbas, pues ídem de ídem.

Pero no es tan fiero el León como lo pintan. Yo recuerdo que en las primeras elecciones al Parlamento europeo, Heri Batasuna obtuvo grandes resultados, entre los que destacaban unos cuantos miles de votos obtenidos en… Andalucía (cabe recordar que, en las elecciones europeas, cada país miembro constituye una circunscripción única y, por tanto, todo el país puede votar cualquier candidatura). Lo que había tras ello eran unas ganas tremendas y perfectamente comprensibles de tocar los cojones por parte de unos cuantos ciudadanos bastante cabreados, por unas razones o por otras. Y eso que por aquel entonces aún no nos estaba cayendo -ni de largo- la que nos está cayendo ahora.

Buena parte de esas respuestas vienen de ahí, de la pura y simple iracundia. El campo del independentismo sin matices está perfectamente delimitado en Catalunya y ronda entre el 12 y el 18 por 100, si podemos hacer caso a la perspectiva histórica de los resultados electorales. A eso hay que añadir otros ismos que, de forma ocasional y ondulante, le ronda, pero sin atreverse a tanto: el nacionalismo de CiU, el federalismo del PSC.

Otra cosa es que sí sea cierto que existe una desafección -que decía Montilla- y que es creciente; eso sí es verdad. La bronca modelo tercio de Flandes que ha traído el PP y que tradicionalmente usa -entre otras cosas- para dar gusto al sector más imbécil de sus fans, aquí sienta como un tiro y favorece más que ninguna otra cosa esas posturas. Y a eso cabe añadirle, además, lo que está pasando en España y la tonta convicción de que esto, en una Catalunya independiente, no pasaría: ¡qué poco conocen el paño los ilusos!

No pasa nada. No pasa nada, siempre que se tenga claro que ese estado de opinión cambia fácilmente… si cambia la coyuntura. Porque si la coyuntura no cambia, si los problemas (los reales) que hay con Catalunya no se arreglan, ese estado de opinión podría cronificarse y andando el tiempo convertirse en un ansia colectiva de profundidad histórica e irrenunciable. Ojo con eso.

Por lo demás, lo que leía ayer no recuerdo si en Twitter o en Menéame: deja que los catalanes se separen, hombre, que así los aragoneses tendremos playa.

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Bueno, pues casi parece esto una paella como las de antes. Y, vaya, precisamente hoy es jueves.

En fin, lo importante es reemprender la tarea cotidiana del blog y a ver si me acabo de quitar de encima definitivamente esta calipandria.

Sic transit gloria mundi

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Comentarios

  • gold account  On 30/06/2012 at .

    La huelga indefinida para unos 3.000 médicos de la sanidad pública empezará -si finalmente se lleva a cabo- con un paro general de médicos de los hospitales y los centros de salud de todas las Islas el 6 de julio y continuará con 12 días de paros parciales en julio, que podrían continuar en agosto y septiembre.

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