Orgullo negro

De la serie: Rugidos

Hoy sí. Hoy sí me he sentido verdaderamente, fieramente, orgulloso de ser español. No porque cuatro pisacharcos pagados con inmensas fortunas hayan obtenido una copita estúpida dando puntapiés a una pelota, sino porque he visto a Madrid volcado con los mineros del carbón, haciendo suya la movilización cívica de los mineros, pese a la vergonzosa agresión de unos mercenarios baratos que escupen sobre la dignidad de funcionario que alegan pero que no tienen; funcionario, gentuza, lo soy yo, que estoy en mi puesto para ayudar al ciudadano en sus cuitas administrativas y burocráticas, no vosotros cuyo triste empleo, vergonzoso y vergonzante, como lo fue el de verdugo, es masacrarlo, hacerlo polvo a golpes; funcionario lo es el médico, la enfermera, el bombero, el maestro, que pese a jornadas extenuantes y a medios de risa (y no como vosotros que vais ahítos de maquinaria para hacer daño al ciudadano) se sacrifican, y a veces se la juegan, y de en cuando aún la pierden, por salvarnos a nosotros, los ciudadanos, de apuros tremendos, para salvarnos, muchas veces, la vida. ¿Vosotros, los antidisturbios, funcionarios? ¡Y una mierda!. Ser funcionario es mucho más que un nombramiento en un boletín oficial (ese, hasta vosotros lo tenéis, ya ves…), es una verdadera dignidad, una dignidad de la que vosotros carecéis totalmente, una dignidad de servicio a nuestros conciudadanos, no como vosotros, que estáis al exclusivo servicio del amo que os alimenta. Y encima mal, desgraciados, porque, por si fuera poco, os entregáis baratos. La modestia de una nómina de funcionario es un orgullo adicional para mí, para mis compañeros funcionarios de verdad; para vosotros no es sino un hueso maloliente y roído a cambio del cual entregáis vuestra fidelidad mientras meneáis el rabo.

Hoy, viendo a fotógrafos descalabrados, a mujeres golpeadas, a una niña herida de un pelotazo de goma, viendo a mis conciudadanos de Madrid llamar criminales a los agresores a dos metros de sus puercas viseras, hombro con hombro con mineros del carbón de Asturias, de León, de Aragón, mientras en Twitter ciudadanos de todas las regiones estábamos con vosotros de corazón lamentando no poder hacerlo presencialmente allí, en esa Castellana abarrotada que todos los medios de comunicación pesebreros han hurtado a los españoles (valiente hatajo de cerdos que, encima, pretenden ser los sumos sacerdotes de la libertad de expresión, so falsarios, vendidos, arrastrados de mierda…), hoy sí he sentido algo que hacía tiempo que no experimentaba, ese orgullo de ser español que no puede dejar de sentirse cuando aflora la España auténtica, esa España indómita y bronca que no está dispuesta a dejarse pisotear.

Vuestro ejemplo ya no deja lugar a molicies, a comodidades ni a excusas de ningún tipo. Tenemos que acabar con esta situación, tenemos que terminar con tanta infamia y tenemos que hacerlo los ciudadanos solos. No podemos contar con nadie, y menos con los traidores de los partidos y de los sindicatos asimismo pesebreros.

No podemos contar con nadie más que con nosotros mismos. Y no debemos contar con nadie más.

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Comentarios

  • asmpredator  On 12/07/2012 at .

    Los mercenarios del poder nunca van faltos de armamento como bien dices porque al poder le interesa mas tenernos controlados que contentos.
    Lo de los mineros es de vergüenza, como lo es el resto de estupideces venidas de la casta de imbeciles que nos controlan.
    Leyendote me siento un poco menos solo en este lodazal en que se ha convertido España.

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