¿Adiós al putiferio?

De la serie: Esto es lo que hay

Cada vez son más claros e insistentes los indicios de que el mega-antro este, EuroVegas, se va para Madrid, parecería que a Alcorcón. Unas insinuantes risitas de la lideresa hace unas pocas semanas y unas declaraciones de ayer mismo de Tomás Gómez, el líder de los sociatas madrileños, junto con Homs diciendo que oficialmente no hay nada, que no se sabe nada y que todo son macutazos, pero que hay sobre la mesa otras posibilidades (verás tú como mañana estarán verdes y la semana que viene resultará que CiU nunca creyó en ese proyecto), todo ello, digo, parece indicar que, efectivamente, la decisión está tomada y que EuroMierda se instalará en Madrid.

Ojalá se confirme y alegría de la vida.

Bueno, a ver, especifiquemos un poco. Si a los madrileños -particularmente a los numerosísimos votantes del PP- les encanta la cosa esta, les felicito, oye, con toda sinceridad y sin el menor sarcasmo. También transmito mi sentimiento a los madrileños a los que -los supongo pocos, pero indudablemente los habrá- la idea de la cosa esta les sienta como un tiro. En cualquier caso, los compadezco a todos y, dentro de dos o tres años, ellos mismos sabrán por qué. Les sugiero, en todo caso, que pregunten a los valencianos -también afanosos y recalcitrantes votantes peperos en masa- por los pingües beneficios que les han reportado inventos como Terra Mítica o Marina d’Or. Claro que también dependerá de a qué valencianos pregunten: a algunos sí que les han reportado unos beneficios de cágate lorito.

En Cataluña y, claro, muy especialmente en Barcelona, la posibilidad de que viniera para acá ese engendro ha suscitado una oposición prácticamente generalizada. Con las inevitables excepciones, creo que bien puede decirse que el rechazo a la casa de tahurancia en cuestión ha sido no mayoritario sino verdaderamente masivo. Hasta el abad de Montserrat, que nunca se mete en las cosas de este mundo si no tienen que ver con el independentismo, dedicó al asunto un sermón bastante destroyer. Claro que yo, que siempre huelo a quemado cuando interviene el clero, tengo la sospecha de que se trata de un buen cable a CiU ayudando a construir el cuento de que tenía uno igual y lo tiré cuando la mafia esta diga que se va a la meseta.

Lo cierto es que este putiferio chocaba frontalmente con el trabajo que se ha venido haciendo en los últimos años, de acuerdo con un diseño que se realizó con motivo no de la concesión de los Juegos Olímpicos de 1992 sino de la candidatura misma de la ciudad de Barcelona, o sea que la cosa viene de largo. Un diseño que consistió en establecer una marca de calidad en todos los aspectos: turístico, empresarial, tecnológico, industrial, financiero, etc. Se trataba de hacer de Barcelona la verdadera capital europea del Mediterráneo. Bien, se habrá conseguido en toda su amplitud o no, pero lo cierto es que sí se ha avanzado mucho en esa dirección: pese a errores, pese a un enorme lastre de corrupción política y urbanística y pese a elementos y facetas altamente criticables (algunos afectan incluso al modelo mismo, como en el caso del turismo), se ha conseguido que Barcelona y, tras ella, Cataluña, constituyan una marca de calidad que, hoy, con el follón que tenemos encima, es el único farol al que podemos agarrarnos los catalanes (poniendo los pies en el suelo y más allá, por supuesto, de la fuga hacia adelante que ha desplegado la entelequia independentista que -creo que no casualmente- estamos viviendo). Así las cosas, EuroVegas hubiera supuesto un divieso en el culo que hubiéramos arrastrado durante generaciones. Por lo menos, durante una o quizá dos. Por lo menos.

Porque, además, de forma un tanto sibilina, se ha vendido la mierda esa como si fueran a instalar una cosa selecta y elegante, toma, nada menos que el casino de Montecarlo en el Parc Agrari del Baix Llobregat. No, no, no, no, nada de eso. EuroVegas es la versión ciclópea y ludopática de un puticlub de carretera. EuroVegas no va a ser -caiga donde caiga- un centro de elegancia y distinción, sino un elemento masivo dirigido a clases medias, y más bien tirando a bajas, y a un turismo quizá adinerado pero tosco y charcutre. Hablando claro: los rusos, a fecha de hoy. Ya veremos dentro de diez o quince años quién hará ese papel, pero hoy por hoy, lo hace la tribu de Putin. Por eso me hacía reir Duran i Lleida y su historia de putas de alto standing que no se cree ni él: lo que traerá EuroVegas (atentos, Alcorcón) será una cantidad de putas acojonante, más o menos callejeras, más o menos encastilladas en puticlubs, en pisos de relax o vete a saber, pero putas de clase de tropa.

Y aparte de eso, claro, lo que inevitablemente trae todo ese tinglado: dinero negro y sus correspondientes lavaderos (EuroVegas será, sin duda, el principal), narcotráfico y todo el resto de alegrías adjuntas. Y por supuesto, las mafias correspondientes: la del macarreo, la del lavado de dinero negro, la del narcotráfico y la de todo el etcétera que se te ocurra.

Esta vez, los del tresporciento, a los que ya se les hacía la boca agua y por eso insistían tanto en que viniera aquí lo que, a todas luces, sobre suscitar la oposición masiva de los barceloneses y de los catalanes, era un claro y frontal contramodelo, se han quedado con un palmo de narices. Su pertinaz traición a la ciudadanía no ha obtenido premio esta vez, otro Palau será.

Dicho todo ello con la debida reserva de que, bueno, después de todo es verdad que la última palabra no ha sido pronunciada aún y todavía podríamos tener un disgusto con este tema. Hay que pensar que los únicos inconvenientes de Barcelona para este mierdón son un aeropuerto capado y una población masivamente en contra que, además, ha armado un gran escándalo sobre la cuestión; pero, por lo demás -y lo digo desapasionadamente- Barcelona reúne condiciones mucho más favorables que Madrid: un puerto que se ha convertido en la mayor base crucerística de Europa, una ciudad de sólida fama y estructura turística, un clima muy suave, el mar y la proximidad de centros turísticos de primera clase (al menos en lo concerniente a masividad: toda la costa catalana, de arriba a abajo), el encanto que trasluce todo lo mediterráneo, etc. Por eso, aunque los últimos indicios me llevan al optimismo, no las tengo todas todavía; repito que aún podríamos llevarnos un disgusto.

Lo único, lo verdaderamente único, que tendría de positivo que nos cayera encima este marrón a los barceloneses sería verle la cara a la Aguirre. ¡Oh, esto sería un placer de dioses! Pero no me paga el gasto. No, en absoluto. Prefiero ver a la lideresa celebrando exultante su triunfo y que los madrileños lo disfruten con salud. Los barceloneses, los catalanes, debemos tener, y tenemos, otras metas, seguramente más difíciles, a más largo plazo, poco generadoras de pelotazos, pero que sospecho que nuestros hijos y nuestros nietos nos agradecerán.

Ojalá, porque no está el horno para bollos.

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Comentarios

  • Piccard  On 05/09/2012 at .

    Lo que seria un verdadero placer para los madrileños es que este megalupanar se construyera en la puerta de la vivienda de la Lideresa, para que esta pudiera ir de casa al trabajo sin coger el coche oficial ahorrandonos un dinerillo…

  • Piccard  On 05/09/2012 at .

    Otros comentarios me los guardo. No quiero que doña Espe me acuse de incitacion al asesinato. :-((

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