Lío en el país de los prodigios

De la serie: Esto es lo que hay

¿Qué pasó ayer? Lo que pasó es que la gente, al trabajar con opciones claras (soberanismo y recortes) se lanzó a votar como nunca lo había hecho en Cataluña en unas autonómicas. Y el resultado es para tirarse de los pelos.

Dato 1 – El españolismo no gana. Mejora algo, pero aún queda lejos del soberanismo

Yo me pregunto qué tipo de español (castellano, en este caso) hablo o entiendo yo, porque no sé si es el mismo que hablan los godos de la caverna (o sea, «El Mundo», «ABC» y «La Razón») la cual ayer daba una victoria triunfal al españolismo, y no sé dónde la ven, y ya me sabe mal decirlo, pero si recatar verdades es contrario a ética, cuando éstas son tan patentes y evidentes es directamente imbécil. Señores: el soberanismo ha obtenido 1.734.852 votos (74 escaños) contra 1.269.455 votos (48 escaños) del voto españolista. No pongo en ningún bando a ICV (358.857 votos, 13 escaños) porque esos nunca se sabe dónde están, son simplemente populistas de más o menos izquierda según se va por esta acera y se mueven no antes de saber de dónde sopla el viento (dijeron que eran partidarios del derecho a decidir pero se negaron expresa y rotundamente a manifestar en qué sentido propugnaban el ejercicio de este derecho), así que déjalos correr.

Hay un aspecto positivo, pero sólo a los efectos de unos cuantos y no de los de la prensa visigoda: el tirón acojonante de Ciutadans, debido seguramente no sólo a la alergia de importantes sectores del hispanismo a votar al PP sino también a que Ciutadans cabalgó sobre una propuesta amable de lo que es España, no plenamente la que a mí me gustaría, pero, desde luego, amable y atractiva, dejando completamente al margen el porcojonismo pepero y cavernario. De esto hay que tomar muy buena nota porque sólo por esta vía (y no invocando una constitución putrefacta ni amenazas europeas ni diluvios universales) podrá lograrse salvar la hispanidad de Cataluña. Está claro que C’s ha absorbido la mayor parte (la inmensa mayor parte) del voto del tradicional abstencionismo españolista que en esta ocasión se ha lanzado a votar (y que, ojo, aún no es todo el que podría haber votado).

Dato 2 – Retrocede claramente el recortismo

Es imposible no atribuir parte del gran fiasco de Mas al pago de la factura de lo que se han bebido Boi Ruiz e Irene Rigau; ayudados, claro está, por los palos de Felip Puig, que no han sentado nada bien al votante. En adelante (y tómese muy buena nota también en el resto de España) si se quiere mantener el machito habrá que echarle menos alegría a la tijera, sobre todo en materia de sanidad y de educación, y habrá que tener más sujetos (y con letrerito en el chaleco) a los antidisturbios porque me parece que está claro que eso pasa factura.

Dato 3 – El soberanismo mantiene una ligera mayoría (de hecho, retrocede unas pocas posiciones) pero la diferencia es insuficiente y no garantiza, en absoluto, un resultado en referendum

El soberanismo (entendido como el conjunto de partidos que se acogieron a la boutade de Mas) ya era mayoritario antes de estas elecciones. Desde este punto de vista, no ha cambiado nada en el mapa político. Es más, incluso ha perdido un poquito -sólo un poquito, desgraciadamente- de peso específico. ERC ha aumentado muchos escaños con respecto al 2010, pero su récord está en 23 escaños (2003), dos más de los que ha obtenido ahora, así que tienen motivos, claro, para estar contentos -salvo por lo que diré después- porque se han recuperado casi del todo de la catástrofe de hace dos años.

Sin embargo, no es una mayoría que permita ir con tranquilidad a un referendum sobre la independencia de Cataluña. Si no son tontos (y no lo son) han de darse cuenta necesariamente de que entre sus votantes hay muchísimos (mu-chí-si-mos) que no son soberanistas puros y duros sino fustigadores del sistema (no digo antisistema para que no se les confunda con los de la rasta). Nuevamente, más que el atractivo del soberanismo y de una Cataluña independiente, el impulso viene dado por el odio cerval (y perfectamente comprensible) hacia lo que es y lo que representa la brutalidad pepera. Si la brutalidad pepera terminara o de otro modo se diera por amortizada, todo ese voto de la ira podría perderse en unas próxima elecciones, desde luego, pero, además, su comportamiento en un referendum de ir a por todas sin vuelta atrás sería un misterio que haría que un envite soberanista fuera de altísimo riesgo para sus promotores.

Dato 4 y conclusión – Son malos tiempos y nadie ha podido quedar satisfecho de su posición a poco que lo piense

Quizá salvo un par de minoritarios (C’s y CUP), hoy, el lunes 26, todos los partidos tienen más motivos de preocupación que de alegría. Mas tiene que superar una catástrofe (de hecho, no entiendo cómo no ha abandonado la política, porque no es para menos, pero, en fin…) y tiene que buscar un aliado para gobernar que es prácticamente imposible: no puede arrimarse al PP, el PSC podría ser una solución, pero no es fácil que accedan a comerse ese marrón y ERC casi casi está obligado a recoger un guante nada agradable que va a empezar, nada menos, que con el tortazo de los Presupuestos de 2013, o sea que intentará escurrir el bulto. Sin embargo, con 50 diputados es muy difícil ponerse a gobernar en minoría y Mas ya dijo ayer que no lo haría.

El PP, por su parte, tiene que haber constatado ya que, escaño arriba, escaño abajo, está en su techo y de ahí no sale. O sea que o modifica radicalmente comportamientos, cosa imposible si tenemos en cuenta que no se mira al PP de Cataluña sino al PP español en su conjunto, o ya sabe que en cada convocatoria electoral su rezo ha de ser el virgencita, que me quede como estoy.

El PSC ha salvado algo del mobiliario. Ha dado un bajón tremendo, pero tampoco ha sufrido el desplome que se le pronosticaba. Sin embargo, su posición como partido sigue siendo muy precaria, precariedad que hay que conjugar con la del conjunto socialista en España. Poca alegría -algo de alivio, pero poca alegría- habrá, pues, en la calle Nicaragua.

ERC son los que deberían tener hoy el culín más estrecho. Evidentemente, son los llamados a formar una coalición con CiU, pero eso es un marrón importante, porque significa coprotagonizar recortes, EREs en empresas públicas y compartir responsabilidad por los porrazos de los antidisturbios. Mala cosa. Y hoy mismo tendrán a Mas al teléfono esperando que alguien se ponga. Si se niegan a una coalición ¿comprenderán las bases de ERC que su cúpula no quiera liderar el camino hacia la independencia? Su excelente presente puede convertirse en un magro futuro en cuestión de días. Hagan lo que hagan, además.

Ciutadans estaba ayer eufórico, con toda razón y merecimiento. Pero ya empezamos mal: me pareció una severa metedura de pata por parte de Albert Rivera amenazar con una moción de censura de buenas a primeras. Vale, su condición de grupo parlamentario se lo va a permitir pero… ¿con qué apoyos? ¿En qué circunstancias? Además, antes de la moción de censura está la investidura; si tan chulito se siente, puede empezar por ahí. No me gustó, no me gustó esa salida de pata de banco, las cosas como son. Pidió la dimisión de Mas, y tenía razón; de hecho, estoy casi seguro de que Mas, por su gusto, se la daría. Pero no puede. Podría si no hubiera ganado las elecciones, si no hubiera dejado a CiU en condiciones de gobernar, complicadas, pero ciertas; pero, en la actual situación, no puede marcharse, sería una deserción en toda regla, en el peor sentido de la palabra.

Y los de la CUP, me parecieron realistas: tres diputados son lo que son, con ellos se hace lo que se hace y no hay que dejar, en absoluto, la presión en la calle (en lo que, dejando aparte el soberanismo, estoy muy de acuerdo).

¿Y ICV-Etc? Bueno, estos a su aire, en sus mundos de Yupi, lo dicho antes, oportunismo populista más o menos rosadito. No sé si se podrá contar con ellos para nada práctico. Y me sabe mal decirlo, porque conozco gente muy solvente que -increíblemente- les vota, pero pese a esa gente solvente y pese a sus casi trescientos sesenta mil votos y sus nada despreciables 13 escaños, no consigo acabar de ver nada útil en esa gente, más allá de un discurso políticamente correcto hasta lo insufrible. Como que me recuerdan a Zapatero, no te digo más…

En definitiva, el Parlament de Catalunya es, tal como ha quedado esto, multicolor como un arco iris. Lo cual, en principio, es estupendo y es lo que buscábamos cuando el 15-M nos echamos a la calle, que no hubiera una hegemonía bipartidista. Lo que ocurre es que no basta con el simple hecho de que un parlamento sea multicolor: ha de estar en condiciones, además, de crear una urdimbre de pactos estables que den satisfacción a las necesidades de los ciudadanos. Con la cara de perro que tiene cada uno de los colores cuando mira a los demás, con los férreos intereses de partido que hay ahí acerrojados, esa urdimbre va a ser poco menos que imposible, y todo ese variado cromatismo va a derivar en una olla de grillos.

Y eso es temible. Quien gobierne con CiU -aparte de la propia CiU- sólo va a tener dos salidas: o sufrir un desgaste rápido y profundo… o huir hacia adelante, lo que nos llevará al trauma histórico. Además, hay que recordar las palabras del lider de ERC: «si no es para la independencia en dos años, a nosotros que ni nos llamen»

Así, pues, mucho me temo que ayer se perdió mucho más que se ganó. Así, pues, mucho me temo que estamos aún peor que antes, y antes no estábamos nada bien.

Lo que haya de pasar es, a fecha de hoy, absolutamente imprevisible e incierto. Y no sólo en Cataluña.

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Comentarios

  • Jordi  On 26/11/2012 at .

    Los jerifaltes del PP catalán y de Ciudadanos son asiduos tertulianos de medios como Intereconomía o 13TV. Las aberraciones que sueltan en estos programas son exactamente las mismas. Ciudadanos será estéticamente más presentable pero en el fondo representa el mismo nacionalismo español del PP.

  • Javier Cuchí  On 26/11/2012 at .

    La verdad es que Intereconomía la tengo desintonizada, así que no sé lo que dice nadie por allí. Y la 13 no la he desintonizado porque, de cuando en cuando, saca alguna película curiosona, pero no veo otros programas y, por tanto, no he visto en ella a nadie de C’s.

    Incidentalmente, te diré una cosa: cuando te llama un medio de comunicación, si empiezas a hacer distinciones, estás liquidado. Hasta hoy no ha sido el caso, pero si un día me llamara Intereconomía para hablar en nombre de la AI iría a Intereconomía sin pensármelo ni un minuto. Por tanto, esta misma actitud determina que no prejuzgue a la gente por el simple hecho de ir o no ir a esta o la otra cadena de radio o televisión. Víctor Domingo ha ido a Intereconomía, ha ido a la radio de Losantos (o a la tele) y a algún otro invento similar, y aquí y ahora te garantizo que ideológicamente está a años luz. Pero es eso: no puedes hacer distinciones cuando tienes la oportunidad de divulgar aquello a lo que representas y/o por lo que estás luchando.

    Por lo demás, he leído el programa electoral de C’s y, en mi opinión es matizable, pero -para mí-, básicamente suficiente: rechaza los recortes, rechaza los desahucios, y rechaza el expolio bancario al que se nos está sometiendo. Fui uno de los que les votó en las primeras elecciones en que obtuvieron representación, tú te acordarás; y recordarás también cómo alucinamos sus votantes por haber obtenido tres escaños cuando nos hubiéramos dado con un canto en los dientes por uno solo. No los voté en 2010 porque entonces acudí al llamamiento de #nolesvotes. Y lo mismo hubiera hecho en sucesivas ocasiones (lo cierto es que la labor parlamentaria de C’s, sin llegar a parecerme propiamente mal, no me ha dado ni frío ni calor, salvo algún discurso excepcionalmente atinado) de no haber sido por el carácter plebiscitario de estos comicios. Así las coss, sólo tenía dos opciones (porque el PSC, la tercera, no era fiable, con esa coña marinera de un federalismo que nadie sabe lo que es; y, además, de los sociatas no me fío ya por sistema): o PP o C’s. A PP no iba a votarlo porque me tengo que cuidar el hígado, así que sólo me ha quedado la opción C’s (cosa que tampoco me ha resultado en absoluto dolorosa). Imagino que a miles de ciudadanos les habrá ocurrido lo mismo más o menos y ahí está el resultado.

    Reitero que su discurso, en lo estrictamente hispanista, me parece correcto (mejorable para mi gusto y opinión, como puede deducirse de leer este blog y contrastar con el programa electoral y los discursos de C’s) y de tono positivo, con la bronca dirigida contra terceros únicamente en plan electoralista; parece ser que en clave electoral, al enemigo ni agua, aunque la merezca, qué le vamos a hacer…

    Dudo mucho -como digo una cosa también digo la otra- que consigan retener mi voto en otras circunstancias (como, de hecho, no lo retuvieron en 2010) pero mientras el debate sea independentismo vs españolismo, mi voto a C’s (si no cambia el discurso básico y el tono en lo demás) está anclado en una base de hormigón armado.

  • Jordi  On 26/11/2012 at .

    He visto a Rivera, Cañas & CO afirmando que en Catalunya se vive en un sistema dictatorial y diciendo completas burradas sobre la inmersión lingüística, como que los niños son vigilados en los patios de las escuelas para que no hablen en castellano. Sinceramente, Javier, son los mismos perros con distintos collares. Si España es lo que predican Ciudadanos, con su pan se la coman.

  • Javier Cuchí  On 26/11/2012 at .

    ¡Alto! Esto de que los niños son vigilados en el patio de las escuelas es parcialmente cierto y me consta muy fehacientemente. La única distorsión con respecto al caso real que conozco (y por eso digo que es cierto “parcialmente”) es que los niños “víctima” no hablaban en castellano sino en urdu y, efectivamente se les compelía a hablar catalán (oficialmente “a una de las lenguas oficiales”, pero en realidad, catalán). Pero es que, además, este caso fue del dominio público, según creo recordar -apareció en los papeles hará cosa de diez años, si la memoria no me falla- y la “autoridad” académica reconoció que, efectivamente, la cosa había ido así toda vez que las actividades escolares -y el patio lo es- deben desarrollarse en las lenguas oficiales.

    Ya lo había dicho Jordi Pujol, por otra parte (siendo president en activo): «L’urdu, que l’aprenguin a casa»

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