A los “españolorros”, con todo mi odio

De la serie: Rugidos

En los tiempos terribles del terrorismo desencadenado y bestial, toda la crítica que se oía desde el poder -desde el sistema- era que la violencia es intrínsecamente perversa. No se les caía la palabra de la boca: la violencia. Hasta la masticaban con lenta y cuidadosa delectación los locutores del telediario: v-i-o-l-e-n-c-i-a. Ése era, al parecer, todo el mal. Todo era válido, defendible y sostenible, siempre que no se utilizara la violencia.

Las razones -o sinrazones- de fondo no importaban, todo estaba dado y hecho automáticamente: el problema era la violencia, y su solución, consecuentemente, el fin de la violencia. Acabada la violencia, acabado el problema.

Bueno, pues se acabó la violencia. Y lo celebro, claro que sí.

Pero…

Ahora resulta que el fin de la violencia no soluciona todo el problema. Se acabó la violencia, pero el problema persiste. Como ya sabíamos todos, menos los descerebrados y/o los sinvergüenzas y/o los hijos de la gran puta. Apúntese cada cual al correspondiente gremio, o a varios de ellos, que hay de tó.

Se acabó la violencia, pero el problema vasco, persiste. Nunca hubo violencia, pero el problema catalán renace, y renace sobre todo porque sus líderes -pese a no ser intelectualmente nada del otro jueves- dan doce mil vueltas a los otros gilipollas y les adelantan por la izquierda, por la derecha y por arriba, poniendo por delante lo de que todo va a ser pacífico y tranquilo.

¿Y ahora qué, imbéciles?

Ahora ya no hay violencia. Ahora -decíais cuando la había, capullos- todo puede defenderse, porque -gilipollas de mierda- como ya no hay violencia, todo es válido. Ahora, imbéciles, sois vosotros los que os veis obligados a utilizar la violencia quitando el bozal a vuestros perros de presa ordenándoles «¡Mata!». Sois igual de violentos. Sois igual de criminales. Pero, adicionalmente, sois estúpidos.

Ahora os pone en jaque un desgraciado que nunca fue más que un alfil de la Caixa, un individuo diseñado para ser un simple ínterin entre dos sucesores de una dinastía de nuevo cuño, un fracasado que pretendía imponer a sus funcionarios el trabajo por objetivos y a él se le van los suyos a la mierda a la primera de cambio. Y os pone en jaque solamente diciendo que está harto de vosotros y -ahí os pilla, so tarados- que todo va a ser pacífico y florido. Como, encima, le saquéis los tanques -que no lo haréis, porque, además de todos los imposibles, sois cobardes como un hatajo de gallinas mojadas- quedaréis como un cagarro en un gallumbo. Idiotas.

Y ahora, como un desplumado y patético gallo de Morón, sacáis a relucir la Constitución como si fuera el sagrario de las esencias patrias. ¡¡¡Desgraciados!!! Todo lo que podéis aducir a guisa de metafísica patriótica es ‫ un texto espúreo, anticuado, amarillento y putrefacto sobre el que eyaculan sus iras cuarenta y pico millones de españoles que en lo único en lo que están de acuerdo -por cuarenta y pico millones de motivos individuales y distintos- es en que eso es una perfecta mierda que sólo sirve para que se haga burla de su afán, de su trabajo, de su familia y de su futuro..

No es que la metafísica sea algo muy alegable ante un padre de familia que no puede poner un plato sobre la mesa de sus hijos, pero, por más que inútil, siempre es un intento, por lo menos, elegante. El problema para vosotros, chusma infecta, es que todos vuestras decenas de miles de asesores son incapaces, por propia inutilidad, de inocularos la menor molécula de elegancia intelectual. Sois escoria hasta la última dendrita de vuestras pobres y escasas neuronas.

Nunca supísteis defender -y mucho menos hacer sugestiva- la metafísica de España. Tampoco los otros supieron ni saben hacer lo propio con Cataluña o con el País Vasco, pero es que ellos no lo necesitan: vuestra propia necedad antiviolenta y constitucional, les da la ventaja resto, como dicen esos de la pelotita. Ellos se ríen de España, pero no saben explicar -lo de la metafísica y el plato en la mesa reza para todos- su propia patria; simplemente gozan de la ventaja dialéctica -que les habéis dado vosotros, sacos de mierda- de reirse de la idea de España, reducida al ridículo por sus propios gestores. ¿O te crees tú, coronelito estúpido, que tus tanques pueden convencer a nadie de lo que es, de lo que significa y de lo que representa un futuro de España, idiota? Puedes vencer, puedes aplastar, puedes masacrar -sobre todo si los de delante no tienen tanques, claro-; puedes silenciar, puedes imponer tu… ¿argumento?… sobre la mordaza del otro. ¡Memo! El otro tiene tan pocos argumentos como tú, pero tu mordaza, analfabeto infame, se los da regalados y amplificados a todo el orbe internacional.

Sois burros a rabiar.

Me gustaría, retrasados mentales, reirme de vuestro facaso, reirme del fracaso de vuestro patrioterismo zarzuelesco, descojonarme ante el demoronamiento de vuestra patria de opereta a manos de los profetas de otras patrias asimismo de sainete. Lo malo es que un proyecto nacional, algo que pudo ser bueno, que pudo ser serio, que pudo ser para todos, que pudo ser una España en la que todos pudiéramos proyectar nuestras ilusiones, que pudiera haber sido trampolín para nuestro futuro y el de nuestros hijos, sin importar si somos de campo o de ciudad, si hablamos catalán, gallego, euskera o castellano (que, hablando cada uno en nuestra lengua, todos habláramos en español), eso que pudo ser, digo, se puede estar yendo a la mierda.

Si es que no se fue a la mierda hace ya años. Corrompéis todo lo que tocáis

Y la culpa, cabrones, no es de los nacionalistas/separatistas/soberanistas/etcétera, que tienen que comer muchísima sopa antes de tener la menor entidad para formular un serio proyecto colectivo sugestivo y enervante, sino vuestra, de vuestra inanidad.

Ojalá que el día que todo lo que significa España se hunda, si os queda alguna decencia para derramar las lágrimas de Boabdil (cosa que dudo absolutamente) sean lágrimas de ácido sulfúrico y yo pueda ver, antes de desaparecer en el desastre, vuestro llanto y vuestra incineración.

Pero no.

Antes os veré convertidos en catalanes y vascos. Menudos sois.

Hijos de la gran puta.

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Comentarios

  • Jordi  On 08/12/2012 at .

    Madre mía, éste es un post como los que ya no me acordaba de cuando la Ley Sinde. Por cierto, nuestro estimado Wert pagará ahora el p… canon con fondos que vendrán directamente del presupuesto. Agradecería, como siempre, tu opinión al respecto.

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