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Los zombies atacan de nuevo

Mientras el mundo del software libre se ciscaba en la BSA tras la meada de ésta fuera del tiesto, el otro sector del apropiacionismo tiraba millas. A ver si al final va a tener razón Franco cuando decía que los enemigos de la civilización no descansan; bueno, Franco dijo de la civilización cristiana, pero es que él era muy cortito de miras, como es notorio, y no veía más allá del padre Bulart. La idea se comprende, no obstante.

Y así, mientras el rufianismo intenta cepillarse las libertades civiles a nivel europeo, aquí en la pobre España, el Simancas aquel al que la Espe ha baldeado un par de veces -¡buen nivelón, viven los cielos!- nos resucitaba el 17bis con una proposición no de Ley para atar corto a toda la red. Creo recordar que ya lo dije con ocasión del primer zapatazo que conseguimos arrearle al dichoso 17bis: esto va a ser como las patentes de software, es decir, como esos tremebundos malos de película a los que, por más cargadores que les vacíes en las mismísimas tripas, siempre se levantan en el justo momento en que el prota, ya feliz y relajado, se dispone gozosamente a meterle mano a la chica. Es un recurso muy viejo, muy gastado y muy malo, pero continúa -según me cuentan- haciendo gritar a la concurrencia.

Naturalmente -la reacción es automática- esto ha encendido los ánimos en la propia red y los improperios proliferan a diestro y siniestro. Tanto es así, que desde las propias filas sociatas ha habido que templar gaitas y, así, Lourdes Muñoz Santamaría, la encargada de la materia en el grupo correspondiente, ha echado a correr por toda la red avisando de que la proposición inicialmente presentada por el Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso ha sido objeto de una enmienda y que nada, que tranquilos, que las libertades cívicas y la neutralidad de la red no corren ningún peligro. Bueno, eso lo dice ella, que es la designada por el pool sociata para tranquilizar a las fieras y que tiene muy buen feeling con Juantomás y con Ramón Ramón. En lo que a mí respecta, no es nada personal, pero todo lo que en este particular ámbito proceda del partido sociata prefiero meterlo en una cámara estanca y blindada y mirarlo desde el otro lado del cristal antibalas, no sé si me explico, pero gato escaldado del agua fría huye y la afinidad de estos tíos por las huestes del Bautista es pública, notoria e indiscutible.

Como no es muy larga, reproduzco íntegramente la proposición no de Ley tal como parece que queda, obtenida de la bitácora de la propia doña Lourdes:

El Congreso de los Diputados a la vista de las Conclusiones del Consejo Europeo de Ministros de Cultura de 20 de noviembre de 2008 sobre el desarrollo de las ofertas legales de contenidos culturales y creativos en línea y a la prevención y la lucha contra la piratería en el entorno digital insta al Gobierno a impulsar, en el marco de la Comisión Intersectorial contra la Piratería una estrategia consensuada y eficaz para hacer frente a las actividades vulneradoras de los derechos de propiedad intelectual en el entorno digital, sobre la base del acuerdo de todos los sectores implicados: industria de contenidos, operadores de Internet, consumidores y usuarios. Dicha estrategia debe ser complementada con el impulso al desarrollo de nuevos modelos de negocio plenamente adaptados al entorno digital

Lo primero que uno se pregunta es… ¿Y esto, para qué? (ezo pa qué e, como dicen en Tele 5).

Para empezar, sería bueno que alguien, del Gobierno o del partido en el Gobierno, explicara cuáles son las actividades vulneradoras de los derechos de propiedad intelectual en el entorno digital, porque aquí se está oficiando -y no casualmente, por supuesto- una ceremonia de la confusión de cágate lorito, y llega un momento en que no se sabe de qué se está hablando. Las que supongo principales sospechosas, las descargas de contenidos a través de redes P2P, no son constitutivas de delito. ¿Quieren que lo sean? Adelante: proyecto o proposición de Ley de reforma (la enésima) del Código Penal y a ver qué pasa, que la cosa tiene su miga porque el Código Penal es una ley orgánica y hace falta el concurso de la oposición para sacar eso adelante. Sobre todo, a ver si es materialmente posible, porque acabaríamos todos descojonados de risa el día que el hijo de un ministro o de un alto magistrado diera con sus huesos en el juzgado de guardia y no creáis que este es un argumento menor; la posibilidad de que decenas de miles de padres vieran a sus hijos procesados y con antecedentes penales, con los correspondientes titulares (y ya nos encargaremos en la red de que los haya)… hombre, no te digo yo que no me parecería bien, si lo miro desde cierta perspectiva: a ver si la gente reacciona y se da cuenta de la tomadura de pelo a que el apropiacionismo y sus cómplices políticos la está sometiendo, que aún hay gente fuera de la red que se cree que este asunto no va con ella. Queda la vía del ilícito civil, vía que no está clara del todo, porque supone retorcer, de cualquier modo, la interpretación de una normativa que está hecha con el culo y que con el mismo culo, o con el de otros, ha sobrevivido a varias modificaciones. Pues adelante: que logren -vía modificación de la LPI o vía la sentencia de un juez amiguete- que las descargas de música y cine de las redes P2P constituyan un ilícito civil. Total, ya lo es descargarse software y fíjate lo que dicen los tíos estos de la BSA de las cifras de piratería de software en España…

Luego está esa novedad, presuntamente emocionante o, cuando menos, con aparentes pretensiones de que lo sea, de que ea lucha contra las actividades vulneradoras de los derechos de propiedad intelectual en el entorno digital se haga «[…] sobre la base del acuerdo de todos los sectores implicados: industria de contenidos, operadores de Internet, consumidores y usuarios» (las negritas son mías, obviamente). Bonito, bonito… ¡Oh, una pregunta! El acuerdo… ¿habrá de ser unánime o mayoritario? Porque si ha de ser unánime, lo veo complicado -por no decir imposible- y si es mayoritario… ¿quién conformará esa mayoría?

Porque luego hay un pequeño detalle sobre el que el Partido Pirata nos llama la atención: en esa famosa Comisión Intersectorial contra la Piratería (¡guau! y no se refiere a Somalia…) el apropiacionismo y sus adláteres parten con casi la mitad de los votos, para empezar (16 de 41). ¿Qué proporción de ciudadanos hay en esta Comisión. ¿Quién los representa? ¿La OCU? Pero, sobre todo… ¿por qué es necesario -y lo es- que los consumidores y usuarios tengan una representación específica en un entorno gubernamental? Este simple hecho, es la constatación clara -y a confesión de parte- de que los políticos no representan nuestros intereses: los ciudadanos –consumidores y usuarios, como nos llaman muy cucamente mostrando de qué lado va a soplar el viento- necesitamos tener una representación específica en un foro político. Y con esto, está prácticamente todo dicho.

En definitiva, redacten como redacten la proposición no de Ley, lo que se esconde detrás de ella es un nuevo intento de hacernos la cama a los ciudadanos y a los ciudadanos, también nuevamente, no nos va a quedar otra opción que cagarnos -como ya hemos hecho tantas otras veces- en este lecho infecto que los políticos nos preparan.

Bueno, tal vez lo consigan. Pero no será por las buenas. No será fácilmente. Sobre todo, no será gratis. Si quieren guerra, la van a tener y sin cuartel.

Que lo sepan.

BSA: tururú

La Bussiness Software Alliance (conocida como BSA, el grupo empresarial de software apropiativo destinado fundamental -y casi únicamente- a la persecución de lo que sus miembros llaman o consideran piratería), es una entidad que a mí siempre me ha traído reminiscencias de un triste patetismo, como quien contempla a alguien que habita permanentemente en el ridículo más espantoso.

Me divierten especialmente dos cosas: una, la larga distancia a la que me permito contemplarla, puesto que, al contrario que la $GAE y similares hierbas, en poco o nada me afectan a mí, usuario exclusivo de software libre, sus tonterías, cuando menos directamente; y otra, esa contradicción que lleva en sí misma, nacida para combatir una cosa -la pìratería de software- pero sin poder llevar adelante eficazmente esa lucha porque, de hacerlo, lanzaría piedras (y bien gordas) sobre el tejado de sus propios asociados. Es una situación para ellos agobiante pero yo, la verdad, me recreo en ese agobio. Qué queréis que os diga: aunque yo no tenga nada que ver con ellos y ellos no puedan tener nada que ver conmigo, siento una especial animadversión hacia todo lo que represente apropiacionismo intelectual; a fin de cuentas, forman parte de un todo que está causando estragos, daños y perjuicios gravísimos, en todo el mundo.

Obviamente, no tragan el software libre, cosa que se entiende por la vía de que es la principal traba para su triste oficio: si aprietan demasiado, la parroquia se les puede ir con todo el equipo a las aplicaciones libres y ¡ay! a los sistemas operativos libres. Por lo tanto, tienen que hacer como el Dios del refranero: apretar, pero sin ahogar y eso a ello, tan amantes de los pleitos muchimillonarios, les trae a mal traer. Sobre estos temas de BSA y software libre hablo habitualmente, aunque de pasada, pero hay dos artículos de «El Incordio» que fueron específicamente dedicados al tema y cuya relectura recomiendo: este primero que dediqué a Carol Bartz, la CEO de Autodesk, que estaba que se la llevaban los demonios con el software libre, y este otro choteándome de las cifras de la piratería en España según la BSA de las narices.

De todos modos, de puertas afuera hasta ahora siempre habían visto al software libre como un problema, más que de BSA, de cada uno de sus socios; es más, en alguna ocasión llegaron a utilizar el software libre como recurso dialéctico, para contestar a quienes encuentran caro el software apropiatio que siempre tienen ahí la alternativa libre.

Pero ahora se acabaron las contemplaciones y tiran a matar. Primero, un preboste de la cosa esta suelta, así, a saco, que el software libre es una puerta de entrada a la piratería (¿Qué?). Y, a continuación, un estudio de estos que se hacen con resultado por encargo, señala a las comunidades de Extremadura y de Andalucía como las más afectadas por la piratería de software. El inteligente procedimiento para llegar a esta conclusión consiste en comparar el número de ordenadores vendidos con el número de licencias Window$ asimismo expedidas, para llegar a la conclusión que la diferencia entre una cifra y otra es la de sistemas operativos (Window$, of course) piratas que hay en estas comunidades, que asumen, así la titularidad del récord de piratería por comunidades autónomas.

Les viene muy bien, claro (no han llegado a esta conclusión por casualidad), porque precisamente estas dos comunidades son las que gozan de una mayor implantación del software libre -adoptado incluso por sus administraciones públicas que siguieron la estela de sus sistemas educativos públicos-, lo que las convierte en la bicha del apropiacionismo.

Lógicamente, la cosa no iba a quedar así y AndaLibre, la Asociación de Empresas de Software Libre de Andalucía ha denunciado esta falsaria ceremonia de la confusión que oficia la BSA en un comunicado de prensa (PDF) en el que denuncia la falacia apropiacionista. Alberto Barrionuevo, presidente de AndaLibre, declara que «ya nos tienen acostumbrados a sus estudios sin rigor en los que obvian la legalidad del software libre y consideran como pirata a todo comprador que adquiera una computadora sin pasar por la caja de sus socios. Hemos de reivindicar que el software libre es absolutamente legal, y que en Andalucía y Extremadura es en las regiones donde más lo usamos de España», para terminar invitando a los ciudadanos «a comprobar que en plena crisis y en muchas tiendas de informática, se pueden adquirir computadoras con Linux, las más rentables por cuanto a económicas y fiables». No menos incisiva, Pilar Choza, vicepresidenta de la entidad empresarial andaluza, advierte: «Estamos totalmente a favor del software legal, pero no consentiremos que impunemente se llame pirata a más de la mitad de la población usuaria de informática basándose en falsos preceptos», e invita, a su vez, «a los gobiernos de las comunidades aludidas, como sus representantes legítimos, a tomar cartas en el asunto y acallar estos agravios continuos y públicos vertidos contra su ciudadanía y tejido empresarial. La BSA no es más que la representante de los principales competidores del software libre, no la representante del software legal o comercial como se autoerige sin potestad alguna».

Una nueva muestra de cómo el software apropiativo -y a su cabeza, el monopolio característico- juega sucio: juega sucio en estudios realizados sin rigor que llegan a conclusiones prefabricadas; juega sucio en el compadreo con los políticos que llega a presentar, en muchos casos, conductas sospechosísimas; juega sucio, en definitiva, en todos los ámbitos en que interviene, sea el de las patentes de software, sea el de la estandarización de formatos, sea el de falsos centros de I+D montados con cuatro duros y tres trabajadores (para llevarse al huerto a una entera comunidad autónoma, municipios incluidos).

Y una nueva muestra de cómo el software libre los trae locos de miedo, de cómo van perdiendo posiciones -pocas, aún, y poco a poco, pero en un goteo incesante que, además, tiende a acrecentarse- que no logran recuperar.

Porque, además, no sólo es el software libre su enemigo: aliados al software libre -que muchas veces utilizan- están naciendo nuevos modelos de negocio que chocan frontalmente con la comercialización tradicional, modelos de negocio que se mueven en un entorno que el software apropiativo ni comprende ni domina, que se basa, además, en sinergías que odian todo lo que representa -en su más amplio concepto- la BSA.

Estáis liquidados, nenes. Colearéis todavía durante algunos años, quizá algunos sigáis existiendo como unos cualesquiera más en un mercado amplio y abierto, pero, como dueños del cotarro, tenéis marcada la fecha de caducidad en el mismísimo culo, así juguéis todo los sucio que queráis… o que podáis, porque tampoco ahí os vamos a dejar deambular tranquilos.

Y lo mucho que yo me alegro.

¿De quién fue el impulso?

Impresionante hoy, las cosas como son, Ignacio Escolar. Os recomiendo este artículo, «La caza del oso ruso», para que veáis el mejunje, el chanchullo y el apaño que se está montando con el desembarco ruso en Repsol. Y también las patadas en el culo que se da ese desembarco con intereses económicos y estratégicos importantísimos para España, para Europa… y hasta para Norteamérica. Guau.

A nivel anecdótico, me quedo con esta frase, simplemente genial: «[…] ahora que hasta los políticos inspiran más crédito que los bancos […]».

A nivel inquietante, muy inquietante, me apunto esta tremebunda insinuación con la que cierra el artículo que cito: «El problema es que, desde el Estado (que no desde el Gobierno), hay también altas instancias que no quieren cazar al oso ruso». Si quiere decir lo que yo creo que quiere decir… joder, joder, joder…

Se me ha cruzado el desayuno, mira.

El modelo idóneo

Me llenan de orgullo -esta vez legítimo y apropiable en parte indivisa- las declaraciones del doctor Paolo Macchiarini, el artífice del primer transplante de tráquea que, merced a la tecnología por él desarrollada en el uso de células madre del receptor sobre el órgano del donante, ha sido un pleno éxito, donde parece que sin esta técnica es algo absolutamente imposible, y, además, permite una excelente calidad de vida al enfermo, que no necesitará depender de compleja medicación inmunodepresora como una condena a cadena perpetua.

Y decía que me llena de orgullo porque yo soy, en última y humildísima molécula y ex aequo con mis demás conciudadanos, parte de ese éxito, o así cabe entenderlo cuando Macchiarini manifiesta cosas como «La mentalidad dinámica y abierta que he encontrado aquí es única, no la he conocido antes. Esa apertura en la forma de pensar me ha permitido trabajar con grupos de científicos de otros países y desplegar una logística muy compleja sin encontrar ningún tipo de impedimento». Y continúa «El Periódico»: «Macchiarini tiene en lista de espera, para intervenir de forma inmediata en el Clínic, a otras dos enfermas que precisan un trasplante de tráquea en las mismas circunstancias que la primera. Una enferma vive en Alemania –es una mujer joven, madre de dos hijos, con cáncer de pulmón– y la otra, en Alabama (EEUU). Sufre cáncer de tráquea. “La sanidad pública española lo permite -explica-. Existe la libre circulación internacional de enfermos, y el Clínic ya es un centro de referencia europeo en enfermedades del aparato respiratorio”».

Y ahí quería yo llegar: no es que me sienta copartícipe necesariamente de ese talante-¿por qué no, por otra parte?-, de esa mentalidad abierta que describe (los médicos del Clínic viven en una sociedad de cuyo carácter general -si así puede decirse- participan y en esa sociedad estoy yo incluido, y tú, lector, y tu vecino de arriba), pero sí, claramente, me siento copartícipe, como ciudadano, de esa sanidad pública, de ese modelo asistencial que don Paolo elogia.

Este éxito, cuyo principal -que no único- artífice atribuye al entorno socioprofesional y a nuestro modelo asistencial, es un firme punto de apoyo para obligar a los politicastros a mantener el modelo contra viento y marea y para obligarles a mejorarlo aunque sea a puntapiés en el trasero, empezando por recuperar las posiciones perdidas tras tantos años de privatización de hecho (y solapada, los muy cabrones) y de desinversión en cantidad de recursos humanos. Afortunadamente, la vocación, la capacidad y el esfuerzo de los que han podido aguantar en las estructuras públicas, así como ese ambiente tan propicio creado por ellos mismos, han alcanzado un éxito de gran reconocimiento a nivel mundial, éxito que, por lo demás, constituye un plato cuya guarnición está compuesta por decenas y centenares de otros éxitos, menos espectaculares pero no menos importantes, que permite constatar que, pese a la desinversión, la calidad científica no ha disminuido (aunque sí, en ciertos aspectos, la calidad asistencial, propiamente dicha).

El dedo del éxito ha señalado hoy la bondad de un modelo. Y que se joda Friedman.

Eso sí: hay que arreglar lo de los estudiantes con maleta.
😉

Los miserables

Renault
Vodafone
Cuétara
Kellogg’s
Orange
Ikea
Garnier
Nivea

Son las marcas que tuvieron la desvergüenza de anunciarse durante la entrevista que TelaHinco le obsequió a Roldán, ese señor condenado por ladrón que anda ya por ahí en semilibertad sin que haya aparecido por ninguna parte el dineral que robó.

Hay que actuar en consecuencia a la hora de comprar cosas. Hacer que estas imbecilidades tengan un peso cierto en la cuenta de resultados es una buena manera de conseguir que no nos sigan tomando el pelo.

Para hoy está prevista otra entrevista de esas con otro que bien baila, Julián Muñoz: ese no es que tenga una condena, es que las empalma una con otra. Y lo mismo: 350.000 euros por hacer el numerito; menos mal que esta vez parece que el juez se ha despertado más o menos a tiempo.

Si en casa no queda expresamente prohibida TelaHinco esta noche, es por la simple y sencilla razón de que lo está con carácter permanente. Por eso no veré la entrevista. Pero sabré qué marcas se han anunciado.

Y procederé en consecuencia.

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